Hoy comprendí que si bien al paso de los años mi cuerpo adquirió otra forma, crecí algunos centímetros y todo a mi alrededor cambió, aún existía algo que no quería ni podía cambiar, aquello era mi corazón. Aún tenía el corazón de una niña, aún sufría como una pequeña, aún tenía los mismos temores que en la niñez, porque tristemente mi corazón no ha madurado. Ahí he de comprender y preguntarme lo siguiente: ¿Será que el dolor es tan grande dentro de mí porque cada persona que ha herido algo en mí piensa que está hiriendo a un adulto?, ¿será que aquellas personas no se imaginan que el corazón puede seguir siendo el de un infante?