~Seguidores

martes, 10 de marzo de 2015

Entre que me añores o me olvides.-

Tanto esperé para que regresara, que el día que lo vi llegar, el día que estaba de regreso, mi corazón ya no latía con la misma fuerza que lo hacía cuando él se había marchado. Ahora dolía, pesaba, y era incómodo sentir esa agonía. Cuando me abrazó, sentí un dolor inmenso, y creí que miles de lágrimas saldrían y bajarían por mis mejillas. Pero no. Me quedé quieta, constante. Y sonreí. No entendía porqué, tenía tantas cosas que decir y no dije ni la mitad de lo que hubiese querido.

Y luego... Lo entendí. Pensaba que me habías olvidado (¿Me olvidaste, verdad que no?).
Pensaba que ya no te acordabas de nada (Y entendí que no).
Y cuando quise hablarte, tenías que irte.
Y en mí quedaron de nuevo, todas las palabras que me he tragado hasta asfixiarme.

miércoles, 4 de marzo de 2015

En tus ojos están las respuestas.

Como simple humana, le costaba ver más allá de lo sencillo, de lo que se podía llegar a tocar, y nunca se hubiese imaginado todas las cosas que podía apreciar, si apretaba un poco más el ceño y se acercaba a algo. Nunca se hubiese imaginado todas las cosas que se estaba perdiendo por miedo a abrir sus ojos, abrirlos de verdad, más allá de todo. 

Cuando se camina en otro suelo, cuando se duerme con otro cielo, cuando se come con otra boca, cuando se llora con otras lágrimas. Nunca hubiese imaginado estar viviendo en otro mundo, tan distinto, y más calmo que el suyo propio. Y cuando ya todo fue visto y hecho, tuvo que regresar a lo que conocía a ojos cerrados, con el recuerdo de cuando sus negros y grandes ojos estuvieron más abiertos que nunca.