Me
encanta aquella locura que produce estar a un centímetro de ti, aquel deseo que
se esconde tras mi rostro y aquellas cosas que pasan por mi mente cada vez que
beso tu boca, tu cuello… tu alma.
Posaría
mis ojos sobre tu figura toda una vida y llenaría de caricias tu cuerpo
llegando al delirio, a la fascinación, lo más cerca que sea posible del placer.
Recibiría los toques de tus dedos sobre mi piel una y otra vez, hasta que la
voz se me gaste y el calor me asfixie, recibiría el fuego de tu boca en la mía
por más veces que el aire me faltara.
Te
tomaría con frenesí, entre el ahogo y el calor, sin importar lo que pase a
nuestro alrededor.