~Seguidores

martes, 25 de diciembre de 2012

La pequeña muñeca


La muñequita de madera estaba ajetreada, pues con tanto que hacer comenzaba a desgastarse. Hizo miles de cosas, caminó mucho, jugó demasiado y no todos los juegos salían del todo bien. Después de una gran cantidad de esfuerzo, la muñequita de manera siguió perfeccionándose constantemente.
-
Pequeña –le dijo una anciana de madera: Debes aprender a salir adelante con tu trabajo. Si crees en ti, todo lo que quieras se cumplirá. Si crees en ti, todo saldrá bien pequeña muñeca. No hagas que la tela de tu ropa se destiña. Hazla brillar cada día más.

La muñequita de madera, con vestido de tela roja, asintió con su cabeza. Desde ese día, cada vez que quería hacer algo, se esforzaba aún más. Se había convertido en la muñeca más bonita, la más iluminada. Que tenía las ropas más fulgurosas. Era una gran muñequita. Jugó y jugó, gozando plenamente su vida. No se volvió a sentir nerviosa, ni nada, todo lo que importaba era seguir. Así fue como su vida de muñequita mejoró, siguió bailando, cantando y brillando. Alegrando la vida de todos.

sábado, 15 de diciembre de 2012

II


Llevaba, por lo que sentía, siglos tragando saliva y pensando en eso. Me sentía del asco, no habían palabras para decirlo. Nunca me sentí tan sola, a pesar de no estarlo, bueno, que hayan personas cerca, al lado, detrás de ti no siempre quiere decir que estás acompañada. No sé si me explico.
Tuve unas repentinas ganas de hacer algo que hace años no hacía. Busqué en el cajón y ahí estaban, dos cigarrillos. El hombre con el que salí unos meses fumaba como una chimenea y siempre dejaba sus porquerías en mi casa. Yo odiaba hacerlo, no le encontraba razón alguna; excepto ese día. Tengo una especie de fijación en encender fósforos, me gusta mirarlos prendidos. 

Fue lo que hice y prendí el tubito de mal sabor. Desde que había terminado con el sujeto que mencioné que no fumaba, ni encendía un fósforo. Aspiré el humo, no me gustaba; pero no tenía nada más que hacer.
El olor se impregnó en mi habitación, era de noche y todos dormían. Aproximadamente eran las 5 de la mañana. Cuando terminé el cigarrillo, bastante asqueada. Nunca he servido para los tubitos estos, siempre me han dado asco. Salí a ver el amanecer y me senté en el patio, hacía mucho frío, pero me daba igual.
Me quedé un rato ahí, luego volví a la habitación y jugué un rato con los fósforos. Ya eran las 9 de la mañana, cuando empezó el movimiento en la casa. El olor a tabaco ya había desaparecido a esa hora. Fingí estar dormida.

-¿Quieres desayunar? –me preguntaron.-
-No todavía, me levantaré más tarde –dije y traté de dormirme.

Cuando abrí los ojos, ya eran las once. Todos habían salido y estaba la puerta de la casa con llave. Suelen cuidarme mucho. Me levanté y comí algo, no mucho tampoco. Seguía intranquila, en serio, nunca me había sentido tan sola. Tomé el último cigarro que tenía, lo empecé a cortar y lo boté a la basura, ya no quería nada con ese asunto del tabaco. Que nauseas.
Me duché rápidamente, vestí del mejor modo que pude, aunque nada me convencía, mi moral estaba algo baja y no me gustaba ni un poco como me veía. Me arreglé de todos los modos posibles, no llegué a nada ¡Menuda situación!

Comencé a dibujar, me dibujé. Me hizo gracia el dibujo, se parecía bastante, pero estaba triste. No muy alejado de la realidad, diría yo. Arreglé bastante el dibujo y lo puse en el escáner. Me hubiera gustado mejorarlo, pero no me quise arriesgar a nada. A nada.
Cuando todo terminó superándome. Encontré unos botes de pintura y comencé a pintar mi habitación, traté de hacerlo cuidadosamente. Los colores se mezclaban entre sí, era un patrón indefinido. Quizás muy psicodélico, también escribí encima de la pared, frases que llevaba en la mente hace días… “No sé bien, que puedo pensar, pero al menos, vivir puedo con alegría, a pesar de los dolores atragantados”.

martes, 11 de diciembre de 2012

Historia I


No sé como podría empezar a escribir algo así, supongo que una descripción mía bastaría, aunque no estoy de ánimos para algo así. Soy mujer, primero que todo, dentro de todo lo que implica es bonito. Cabello rojo y corto, estatura media –¿Media?, lo dudo, mejor dicho muy pequeña-: aunque dentro de todo, no está todo tan mal.


Hay días donde crees que el mundo se destruirá a tus pies y esos días solían repetirse en mi vida, no quería que esto me afectara, pero dentro de todo, por así decirlo, aunque yo quisiera ir a la Luna, sé que no pasará.

-¿Estás bien? –pronunció una voz sutil a mi lado, intenté sonreír. Por lo menos cuando intento parecer bien hago mi mayor esfuerzo.- Lo estoy, ¿Por qué preguntas?
-Te veo decaída mi pequeña, por eso. –Acertaba por desgracia, ese día pasaba algo que no me dejó sentirme mejor. Era imposible.
-No es nada. Lo mejor será que haga cualquier cosa productiva, ¿no?. Nos vemos después. –Y entonces caminé, con una melodía en la cabeza, no sé porque esos días me dio por escuchar a The Beatles, asumo que mucho me gustaban. Comencé a cantar Yesterday en mi cabeza. Eso solo aumentó lo mal que podía sentirme, pero lo amenizó de cierta forma.

Seguía caminando, en ese momento comenzaba a sentirme un pequeño muñeco. Me miré en el vidrio de una vitrina, estaba pálida. Demasiado pálida. Mi corazón necesitaba un descanso en ese momento. Caminé, tomé el bus para llegar a casa, era un camino no muy largo, pero los minutos en ese momento me parecían eternos.

Al llegar uno a casa, trata de dejar todo lo que pasó afuera, ahí mismo fuera, valga la redundancia. Sonreí a mi familia, los saludé con ternura como siempre intento hacerlo, a pesar de cualquier cosa. Comí, estaba hambrienta, demasiado hambrienta. Quizás la comida en cierto aspecto llenaba el vacío que comenzaba a sentir.

-¿Cómo te fue hoy? –siempre está esa pregunta en cualquier instancia. Siempre. Miré a mi madre, con una mueca que parecía una sonrisa.- Me fue bien, gracias.
-¿No crees que has comido mucho? –me preguntó algo preocupada. Le preocupaba demasiado, es normal.
-Comeré este plato y terminaré no te preocupes –dije con un tono de voz bajo.

Luego de eso, traté de estudiar. Ni eso conseguía, lo que leía se esparcía en el ambiente de mi habitación y desaparecía fugazmente. La concentración me estaba fallando en este momento. Tomé un libro, comencé a leer. Pasaron horas, ni idea de cuantas, nunca me fijo en eso. Había terminado el libro, final algo abierto. Algo me seguía intrigando. Revisé mi escritorio, lleno de hojas, resúmenes, papeles, hasta propagandas de por ahí. Me lancé a la cama, no quería nada más en ese momento. Me dormí.

En los sueños me pareció ver muchas personas, personas con sonrisas en sus rostros, deseándome lo mejor, preocupados por mí. Cuando abrí los ojos, era de noche. Quizás las 4 de la mañana, seguía con la ropa, al día siguiente no tenía nada que hacer, así que cogí mi pijama y me lo coloqué. Tuve ganas de llorar, no sé por qué. La oscuridad de mi habitación en ese momento me dejó un mal sabor de boca, toqué mi largo cabello, me sentía extraña.

Entré en el baño, busqué en un cajón y encontré una tijera. La cogí y comencé a cortar mi cabello, lo dejé realmente corto. Tomando en cuenta que lo tenía más debajo de la cintura. Quedó cortísimo, con el cabello hice una trenza, que guardé en mi habitación. No daba más, me duché. Quizás el agua me hubiera ayudado y en parte lo hizo, me sequé rápidamente y volví a mi cama. Miré el techo por largo rato. Las lágrimas corrieron por mis ojos, sin darme cuenta. Cuando una persona se entristece normalmente, recuerda todo lo malo que alguna vez vivió y en efecto, recordé cada momento. Fue terrible.

Finalmente, cerré los ojos otra vez, lo que soñé ni lo recuerdo. Todos dormían, no sé como no escucharon todo lo que hice… Detalles. Después de esa noche tan fría, decidí cambiar algo, más bien, cambiarlo todo. De una buena vez.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Desgarrado Corazón.

Y cuando hay una leve abertura en la carne, se va abriendo más y más y llegas a una reja blanca, que protege aquello tal valioso, esa rosa del color rubí. Cuando traspasas dicha reja, tomas la potente forma y la fracturas enterrando ligeras cuchillas, se desarma completamente. Los focos se quedan blancos, la seda pierde suavidad.

lunes, 19 de noviembre de 2012

(♦)

Tu boca es una rosa potente
Que florece cuando sonríes
Tus cristales se iluminan cuando ríes
Tu frío rostro, como fuego ardiente.



domingo, 18 de noviembre de 2012

Soneto :)

Abrió sus ojos de color oscuro
Contempló el mar a lo lejos
Como el cristal de mil espejos
Abriéndose al futuro.

La arena radiante
Fuerte, encendida
De amarillo teñida
De textura quemante.

El sol fulguroso
En el cielo impactante
Apasionado, poderoso.

Las nubes por delante
Con aire bondadoso
Un rayo fulminante.


Hecho con la ayuda de mi amiga Javi :') 

domingo, 11 de noviembre de 2012

Se sentía sutilmente perseguida, por un pasado que yacía sepultado en lo más profundo de sus entrañas, algo abandonado, pero recordado a ratos por la sutileza de su nostalgia.
Entonces era eso, lo que así la tenía... Dicen que el tiempo ha de curar todos los malos recuerdos, pero a veces... pareciera ser una mentira, una mentira para dar cierta satisfacción, pero de ese modo, mientras más mientes, más te creen, ¿no?. Mientras más se diga a si misma que eso en efecto, yace podrido en un lugar donde jamás volverá a nacer, estará segura de que será así; que jamás habrá eternidad, sino es con sentimientos verdaderos, que jamás habrá amor, si uno de los dos cría ilusión en el otro con la cruel putrefacción del engaño.


Locus Amoenus.

Cuando los ojos finalmente abrió
Sintió una suave textura
Se sentía cierta ternura
Al moverse, su cabello sus ojos cubrió.

El pasto estaba muy verde
Mostraba una belleza profunda
Su alrededor era perfecto
Una hermosura fecunda.

Se acercó a un lugar con flores
Miró detenidamente
Donde estaba lleno de girasoles.

El río que cerca estaba
Difundía una fuerte frescura
Cuando acercó su pie a éste
Sintió una dulce ternura.

Se metió dentro del agua
Se inundó completamente
Ya estaba todo dicho
Ahí abriría al fin su mente.








domingo, 4 de noviembre de 2012

El Espejo.~

"Tú nunca fuiste así", le decía constantemente. "¿Dónde quedó tu sonrisa, que le daba esperanza a mi vida?", "Creí que siempre tendría la dicha de verte sonreír", "¿Quién te ha hecho daño y por qué miras hacia abajo?", "No evites mis preguntas, por favor responde", "Fui testigo del daño que recibiste, pero aún así por favor, sonríe", "Tu sonrisa iluminaba estos cristales, hacía salir el sol en mí". Estas fueron las cosas que escuchaba provenientes del cristal, lágrimas brotaban de sus ojos, incapaz de responder, se limitó a guardar silencio. "Se que no quieres escucharme" dijo por última vez el espejo, la muchacha empuñó su mano y lo rompió. Convertido en pequeños cristales él le dijo "Cuando tu sonrisa regrese, yo también lo haré".


sábado, 27 de octubre de 2012

-.-


Quizás el dolor más grande que puedo llegar a sentir, pero bueno.
Decidí terminar algo que siempre pensé que resultaría bien, bueno pensaba de cierta forma. Él siempre se mostró como una gran persona, atento, considerado, entre miles de cosas más. Me hizo sentir las emociones más grandes que he sentido, me hizo vivir un amor que pensé sería el mejor de mi vida, el que me demostraría que los hombres son dulces, buenos, etc.
Siempre tuve un temor, una inseguridad. Una persona de su pasado, que parecía estar más presente que nunca, que siempre me hacía sentir mal conmigo misma, por ser más bonita, ser más agradable, ser la mujer que él necesitaba quizás. La historia entre ellos dos jamás la supe con exactitud, me parecía que no había terminado bien y sí, quizás era así. Ella siempre me hizo sentir extraña, pero luego llegaba él, diciéndome lo mucho que me amaba, que no podría vivir sin mí, entre otras cosas... Yo me confundía, lo amaba demasiado, pero a la vez comenzaba a sentir que ella no desaparecía. Me comparé con literatura, historias, novelas; me empezaba a sentir segunda opción. Claro, si él estuvo una vez con ella, ¿por qué no iba a querer estar con ella de nuevo?, era obvio, las personas somos así, no perdemos sentimientos así de fácil. Pero bueno, seguí creyendo siempre en su cariño, en su amor, el mío fue creciendo y me enamoré perdidamente, él me enseñó sobre un hermoso sentimiento.
A pesar de esto, mis celos fueron aumentando, mi incomodidad, mi dolor. Cada vez que él se ausentaba, lloraba, me sentía la peor persona del mundo, sentía que él me estaba haciendo falta. Lo más difícil es que él vive muy lejos de mí, pero la persona que me generaba inseguridad, vivía muy cerca de él, entonces, ¿qué podía hacer yo?; no podía hacer absolutamente nada.
Mi dolor fue aumentando, me enteré de algo -que provino de él, una información que provino de él-: y sentí un dolor tan grande, que no pude explicar. Luego me di cuenta que cualquiera hubiera reaccionado así. No podía soportarlo más, mi cariño era -de hecho, es-: muy grande, pero no podía continuar de esta forma, una persona tan lejos, que nunca logró venir por mí, que hizo cosas buenas, pero que no eran suficientes. Una persona, a la vez que me incomodaba, porque yo notaba que ambos podían llegar a acercarse nuevamente, era tan claro, tan evidente.
Y así estoy ahora, sola, completamente.
Con el solo cariño de quienes son mis verdaderos amigos y mi incondicional familia.


viernes, 26 de octubre de 2012

;


A veces su alrededor parecía un gran abismo que no podía controlar, aún así siempre intentaba tener una sonrisa en el rostro. En especial en su presencia. “¿Estás bien?”, le preguntó al verla meditar, ella atinó a sonreír, como siempre hacía en ciertas ocasiones, se apoyó en su hombre cerrando los ojos. “No es nada importante, solo pensaba en todo lo que ha pasado hasta ahora”, respondió ella, mientras por su mente pasaron miles de pensamientos, desde el primer día, hasta ahora. El tiempo pasaba realmente rápido.
“Me siento feliz de que estés conmigo, pequeña”, fue lo que él dijo, antes de simplemente mirarla a los ojos, acariciar sus mejillas que estaban tibias, pero al borde de aumentar su calor. 

sábado, 20 de octubre de 2012

(.,.)

Casi un año haciéndose preguntas
Más no tienes idea de como responderlas
La razón de cada cuestionamiento
es el dolor que causa tener un sentimiento tan fuerte
Tan, pero tan fuerte.

Y es así, como si fuese un camino
Mis pies se han desgastado
Es como si en cualquier momento empezaran a sangrar
Pero esa sangre, es muy espesa 
Y la herida provocada es tan grande y dolorosa, que no puedo seguir caminando.

Y entonces, lágrimas a la vista
Me pregunto si serán como las suyas
Me pregunto, qué será de mí si sigo así.

Aunque intente evitarlo, terminé así
Llorando a mares, por el solo hecho de la lejanía
Casi un año, casi un año
Asumiendo las consecuencias
Presionando el dolor
Tragándose las lágrimas saladas
Haciendo como que nada está pasando.

Sólo él sabe exactamente como me siento
Y aún así, eso no lo soluciona.



Me parece.

Y me va pareciendo cada vez más increíble esto, tú te ausentas un poco y ya mi corazón salta desde las alturas para caer con fuerza en el piso. Es doloroso sentir esto, porque no sé bien que debo hacer. Hay cosas que sólo tú sabes, que sólo yo sé y que realmente van provocando cada vez, sentimientos más grandes. Estas dos noches pasadas te confesé, miles de cosas, admití cada deseo y aún así, todavía falta algo.

No sé cuánto tiempo podré esperar tu llegada, ojalá pueda hacerlo. Quiero hacerlo.
Pero más que seguir esperando, quisiera por fin tenerte, sin preocuparme y dejar por un momento, de sentir esta angustia, detener estas lágrimas y entregar el corazón. 

(....)

"Florecer contigo. Lo que más deseo" . Estos pensamientos aparecieron en mi cabeza repentinamente, ruborizando mi rostro, mirando a mi alrededor, donde las personas no se percataron mucho de como me encontraba. Cuando cerraba los ojos no había otro pensamiento en mi cabeza, todo se resumía al dulce sueño de estar entre sus brazos. Siempre le hablaba de esto, como lo más normal del mundo, en efecto, lo era. A todos nos pasa cuando nos enamoramos.

Él siempre, corresponde a mis sentimientos. Por eso, sin saber la realidad de cada acto, al mirarlo frente a mí quise entregarme, completamente.

-No esperes a que te diga algo, solo hazlo -dije sin tapujos.-
-Preciosa, al fin podemos hacer esto -dijo acariciando mi mejilla.-

Me acarició y me tendió en la cama, se acomodó quedando sobre mí, mirándome detenidamente. Movió sus manos llegando a mi blusa, quitándola y dejándola a un lado. Quedó mirando el diseño de mi sostén, pero lo quitó con cuidado, observando mi par de pechos, tomándolos en sus manos y apretando con fuerza, mientras veía mis expresiones, sabía que me gustaba eso, por eso lo hizo más fuerte. 

-Espero, que no te duela -me dijo, sonriendo.-
-Claro que no -le dije con dificultad.-

Prosiguió a quitarme todo lo que llevaba puesto, hizo lo mismo con él, se colocó sobre mí con el rostro ardiendo, ambos estábamos así. Se ordenó sobre mi cuerpo, entrando, saliendo. Nunca antes me sentí así, esos suspiros intensos, que brotaban con fuerza, igual a los suyos. Nos escuchábamos como uno solo. 


viernes, 19 de octubre de 2012

De arte y de poemas.♥



El verso ciertamente abre mil puertas,

aunque a veces son tantas que suelen confundir,

con como van creando, naciendo...

El alma temblando.


Adjetivos aquí, allá...

El mundo está bastante descrito ya.


Ya todo habrá sido creado, será?,

que vamos encontrando firmas en Museos;

aún así es verdad, la fuerza aumenta

Y cada cosa, sigue en el céfalo latente. 



Y, ¿cómo no?, la rosa florece en cada persona,

que se vuelve poeta con solo expresar un sentimiento.



Para nosotros, todo vive, debajo

Y mucho más allá del Sol.



Poetas, dioses, soñadores del Andrómeda.

Capaces de saber, lo que el mundo ha callado.





(Intertextualidad echa con respecto al texto "Arte Poética" de 

Vicente Huidobro, hecha por mí) 


miércoles, 17 de octubre de 2012

{♥}

Sus ánimos solo eran sostenidos por unos brazos, quizás a simple vista se veían débiles, pero eran todo menos eso. La fuerza de él era capas de sostenerla física y mentalmente. 
Como él, nadie le daba ese tipo de ánimo. Era un ánimo específico, el ánimo de una persona que ama a otra. Al mirarla, atinaba a sonreír, mientras ella se atoraba con estos miles de pensamientos.
¿Dónde podría encontrar alguien similar?: Ni pensarlo. 
"Eso explica el ánimo que has tenido estos días, pero no te sientas así. Yo confío en ti." Eran las palabras que escuchó, atenta y detenidamente para comprender que realmente era así, no tenía que tener miedo de nada, porque estaría su fuerza, aumentando la suya.
"¿Te pasa algo?", dijo él comprendiendo que la muchacha estaba aferrada a sus pensamientos, lo miraba, pero no ponía atención a lo que le dijo, sino que atravesaba de cierta forma su mirada tan profunda, tanto que podía ver cada rincón de su alma. Al darse cuenta de lo ida que estaba, parpadeó, lo miró sonriendo y dijo: "Está todo bien".

De la mano caminaban tranquilos, casualmente sus dedos iban cada vez más enlazados. "Me doy cuenta de que estás más tranquila", dijo sonriendo el joven muchacho. Ella, por su parte estaba más que nada nerviosa, así que lo miró por unos segundos, y bajó la mirada, con ese rostro blanco ruborizado y ardiente. "Muchas gracias por todo lo que hiciste por mí", le dijo aún mirando el suelo, sus zapatos.
"No te pongas nerviosa", le dijo él, abrazándola por detrás, oliendo su cuello. "Todo lo he hecho porque me importas, y bien sabes lo que siento por ti", prosiguió y acarició delicadamente su rostro.

Pasaron unas horas, estaban los dos recostados en la cama que compartían hace un tiempo. Ella, dormía aferrada al cuerpo masculino que le acompañaba. Abrió los ojos y encontró los de él mirándola con demasiada atención, algo de rubor apareció en sus mejillas y con dificultad intentó pronunciar palabras: "¿Me has mirado hace mucho tiempo?". "De hecho, te he mirado desde hace años", dijo él son una sonrisa dulce, acariciando la ardiente y suave mejilla de ella. Con cuidado, se colocó encima de ella, acercaron miradas con ligereza, él comenzó a besar su cuello, morder sus orejas y besar repetidas veces sus labios, provocando aún más nerviosismo y cierto estremecimiento en ella. "Estás más nerviosa que de costumbre, quizás eso me de más ánimos para hacerte todo el cariño posible esta noche", dijo él abriendo cuidadosamente la ropa de la joven.




domingo, 14 de octubre de 2012

Cuidados.~

Ella estaba realmente enferma, pero fingía estar bien para no tener que preocuparle. Él lo notó rápidamente, la seguía donde fuera dentro de la casa. La cabeza comenzaba le comenzó a doler, entonces decidió sentarse.

-Se que no te encuentras bien -dijo él preocupado-: Deberías descansar.
-Estoy bien, es solo un resfriado -dijo ella, tosiendo un poco-: Estaré mejor, tranquilo.
Insistente en no descansar, le sonrió. Él, la miró aún más preocupado por la necedad de ella.
-Quiero que te cuides. -dijo y la tomó llevándole a su habitación, donde la cubrió con muchos cobertores y tocó su frente-: Estás hirviendo. 
-Si quieres, descansaré. -dijo, mientras se giraba intentando dormir.-

Él, miró como ella se fue quedando dormida. Cuando notó que dormía profundamente, atinó a irse, pero algo no lo dejó. Se quitó los zapatos y se acostó a su lado, abrazándola cuidadosamente y durmiendo a su lado. Pasó aproximadamente una hora y ella abrió los ojos, sintió esos brazos a su alrededor y se sintió cuidada, hasta el malestar había desaparecido. Cerró sus ojos y siguió durmiendo a su lado. 

viernes, 21 de septiembre de 2012

Sueños.

Ambos iban caminando hacia la casa donde él estaba. Ella, estaba con su uniforme, hacía calor así que no estaba muy abrigada, pero moría de calor con esa ropa tan gruesa.
Cuando llegaron a la casa, él le ofreció comer. Ella, le pidió si podía cambiarse antes.

-¿Me acompañas, por favor? -dijo ella tiernamente.-
-Claro -dijo él y la acompañó a la habitación donde dormía.-
-Traje una ropa ligera, ya avisé en casa que estaré acá. ¿Está bien?
-Quédate el tiempo que quieras -contestó él.-
-Gracias. ¿Podrías bajarme el cierre? -dijo agarrándose el cabello.-
-Seguro -contestó él nervioso.-

Algo sonrojado, él bajó el cierre del uniforme de la joven. Ella se quitó este y cuando quiso quitarse la camiseta, el sostén de la muchacha se levantó, dejando sus pechos a vista del joven, quien quedó asombrado. Antes de que ella pudiera arreglarse, él ya había acercado su rostro a los atributos de la muchacha y comenzaba a sentirlos.
Muy nerviosa, ella enrojeció completamente. Al darse cuenta de lo que había hecho, él la miró nervioso y bajó su prenda.

-Disculpa, no sé que me pasó -dijo desviando la mirada.-
-No te preocupes -le dijo colocándose una blusa verde con detalles-: No me molestó, viniendo de ti. -sonrió-: Pero se nota que ver eso te afectó -rió levemente.-
-Nada, que ver... -contestó muy rojo-: Mejor, vístase mi niña y vamos a comer.

Ella quedó con la antes mencionada blusa y unos pantalones cortos. A los ojos de él se veía hermosa. La llevó a la mesa y le sirvió un plato de fideos, los que ella se comió encantada.

Cuando acabaron de almorzar, ambos se miraron. Ella le ayudó a lavar los platos, ordenaron la mesa. Cerca de la casa había un parque infantil, a esa hora había pocos niños. Él, sugirió ir para allá, a ella no le molestó y accedió. Fueron y él se sentó en un columpio, ella, en sus piernas.

-Espero que esto no se vaya a caer -rió-: ¿Estás incomodo?
-No... -dijo él nervioso-: ¿Crees que sí?
-Siento algo -lo miró picaronamente.-
-¡Ah! -muy nervioso contestó-: Si tú no fueras así conmigo, eso no pasaría -miró hacia abajo nervioso, pero se encontró con algo-: Amor... -más rojo.-
-Dime, te ves más nervioso que antes. ¿Qué pasó?
-Tus pechos, realmente son grandes -susurró y la miró a los ojos-: Son igual de hermosos, que cada rincón de ti -la besó tiernamente.-
-Mi niño -muy nerviosa-: Gracias por eso -sonrió-: Se me ocurrió una idea.

Revisó la pequeña carterita que traía y sacó su cámara fotográfica.

-Mira al frente conmigo -dijo apuntando la cámara hacia ambos-: Que no te de vergüenza.
-Estas cosas me ponen nervioso -dijo-: pero está bien -apoyó su mejilla a la de ella y sonrió.-

Ya sacada la foto, ambos la vieron. Ella sonrió.

-Sales muy lindo, mi niño. -lo miró-: La guardaré y la veré cuando te eche de menos.
-¡Ah, mi niña! -dijo él nervioso y rió un poco-: Qué cosas dices...
-Lo que haré -lo besó-: Y si fuera posible, podríamos ir a la casa a terminar lo que querías hacer.
-¿Qué cosa? -desvió la mirada.-
-Tú sabes a que me refiero. -dijo ella fingiendo enojo.-
-Lo sé -le dijo mientras acercaba las manos hacia los atributos de la muchacha y apretaba-: Si quieres podemos hacerlo.

Ella se levantó y lo miró, le tendió las manos para que se pusiera de pie. Él obedeció y ambos se fueron caminando con las manos entrelazadas y apretadas.

Cuando llegaron a la casa, entraron a la pieza donde él dormía. El muchacho la recostó en la cama, comenzó a besarla y quitó la parte de arriba de su ropa. Apretó sus senos y los mordió algunas veces, provocando gritos fuertes en la joven.

Poco a poco, los dos fueron quedando desnudos, recorriendo uno el cuerpo del otro. Se abrazaron con fuerza y se sintieron. Él, se ganó con fuerza sobre ella, apoyó fuertemente su cuerpo y comenzó a entrar en ella.

-¡Ah! -dijo ella agitada-: Esperaste mucho, ¿no es así?
-Demasiado -dijo mirándola y la besó-: Te necesitaba, mi niña.
-Yo también a ti -dijo con dificultad- pero amor, no digas nada. Que tu cuerpo hable por ti.

Con estas palabras él supo que hacer. Comenzó a entrar con fuerza y acariciar con las manos otros lugares del cuerpo de su pequeña princesa.  Se miraban a los ojos con potente atención; a ambos les estaba ardiendo la cara, de tal manera que al tocarse se sentían mucho más acalorados.

-¿Estás bien, mi niña? -dijo y pasó la lengua por su cuello.-
-Sí, estoy bien... -dijo ella dejándose llevar-: Me gusta sentir esto contigo.
-A mi también -dijo apoyando la cabeza en su pecho-: Es tan blandito y suave -pensó-: No quisiera alejarme nunca de aquí, de su cuerpo, de su abrigo. Así no tendré frío nunca más, sentiré su suavidad y lo delicioso que es cada rincón de su cuerpo. 
-¿En qué piensas? -dijo ella haciendo cariño en su cabello.-
-En ti. -aseveró.-
-¿Qué es lo que piensas? -lo miró.-
-En que, quiero estar siempre contigo -sonrió y volvió a apoyarse en ella.-
-Curioso es como terminamos aquí. Él, con la cabeza en mis pechos, llenandome de este calor extraño, pero que no quiero perder. Está encima de mi, y no quiero que salga por ningún motivo. Quiero abrazarlo por más tiempo, tenerlo conmigo siempre. -pensaba ella mientras lo abrazaba.-
-A-Amor -dijo él con la cabeza en su pecho-: No aprietes tan fuerte... -dijo nervioso.-
-Discúlpame -dijo soltándolo-: Estaba pensando.
-No es que me haya molestado -muy rojo-: pero no sé, me dio vergüenza.
-¿Prefieres que me vista ahora? -dijo en voz baja.-
-No. Quédate conmigo un poco más -dijo ordenándose y abrazándola por detrás-: Quiero estar pegado a ti.

Así los dos se quedaron abrazados y finalmente, durmieron.



martes, 18 de septiembre de 2012

-♠-

Caminaba sin descansar, la muchacha buscando a su inspiración. Lo encontró de pie, mirando una ventana, con una mirada perdida, quizás pensando en ella.
Ella, lentamente se acercó, rodeándole con las manos por detrás, y apoyando la cabeza en su espalda. Él, asombrado enrojeció y acarició sus manos, entrelazándolas con las suyas.

-¿Qué andas haciendo, pequeña? -preguntó él mirando sus manos.-
-Te buscaba -dijo, acariciando su abdomen.-
El muchacho se agitó y se giró. La miro atentamente. Ella, con su cabello amarrado, dejando ver sus ojos y sus gruesos labios.
-¿Te molestó algo? -dijo, pero él no escuchaba, miraba sus labios al moverse y no despertaba de lo que estaba imaginando- ¡Oye! -tocando su rostro le hizo reaccionar.-
-¿Eh? -la miró sonrojado-:¿Qué pasó?
-Te pregunté si algo te había molestado, amor mío -sonrió.-

"Amor mío", que hermoso sonaba eso en sus labios.

-No pasa nada, mi niña -muy nervioso-: Solamente me quedé mirando tu boca. -desvió la mirada.-
-¿Qué tiene mi boca?, ¿tengo algo? -se tocó los labios.-
-N-no... -le tocó los labios-: Tus labios son hermosos -asumió mirándola a los ojos.-
-G-gracias -dijo y luego beso su dedo.-

Él, se puso encantadoramente nervioso, sintió ese roce de los labios de su pequeña en su dedo y parecía que volara. Sin tener mucho control sobre sí, acercó su rostro al de ella y la beso lentamente, dejando de lado su miedo y el nerviosismo. La muchacha se sonrojó mucho en el beso, pero correspondió sin problemas, en el fondo igual estaba esperando ese momento, que se volvía perfecto.

-¿Cuánto tiempo esperaste para hacer esto? -dijo ella riendo.-
-Mucho, verás... -no dijo ni una sola palabra, pues el dedo indice de ella estaba en sus labios.-
-No es necesario que digas nada. Yo igual tuve que esperar mucho. Pero al fin estás aquí, conmigo. Eso es todo lo que importa ahora -dijo ella abrazándolo.-

No tuvo muchas palabras que decir él ante eso, pero su cuerpo manifestaba la emoción que logró sentir en ese momento. Miró algo hacia abajo y apreció el rostro de su princesa, ella quitó el cabello largo del rostro de él, admirando sus ojos, que se veían más tiernos que siempre. Ambos emitían algo en sus cuerpos, sería un aura parecida, qué sabe uno. Pero era simplemente hermoso.



(○)

En el fondo todos sabemos que las cosas buenas no son fáciles, ¿no es así?
En el fondo cada cosa que vale la pena, tendrá que costar mucho.

Él, es de una manera que no se puede describir.
Ella, lo espera cada día.
Él, que con pocas palabras es preciso.
Ella, que llora en silencio al extrañarle.

lunes, 17 de septiembre de 2012

(pensamientos)

Se sentía acorralada, por sentimientos que no desaparecían. Lo necesitaba, más que antes y menos que después, por así decirlo. Cada día se volvía más agudo este sentimiento, ¿cómo podría continuar así?. Se repetían estos pensamientos, hasta que un día quiso hacerlo; quería verlo y haría lo que sea por eso. Tenía miles de obstáculos y no sabía como evadirlos. Solo podía llorar.

Ahí estaba él como siempre, con su mirada dulce, su sonrisa contagiosa y sus ojos que irradiaban una ternura potente. Caminaba en una dirección desconocida, con una mirada de decisión.
Miraba a su alrededor, muchas personas caminaban, hasta que le distinguió. Su princesa, su niña, caminaba, ropa negra, curvas de alguna forma marcadas y una sonrisa ancha. Cuando ambos se tuvieron al frente, solo atinaron a reconocerse y besarse.

Cada sueño que ella tuvo, marcaba eso: Un encuentro, que podría ser perfecto si se realizara. Necesitaba desesperadamente eso, verlo, sentirlo, tocarlo. Pero, ¿cómo hacerlo?. Nadie podría ayudarla, porque nadie podía entenderla. Le hacían sentir que estaba en el camino equivocado, esperando lo improbable. Para ella no importaba, solo importaba su sueño.

Nuevamente lo veía, sentado con ella en el pasto, jugueteando entre ambos. Podía sentir su cuerpo sobre el de ella, su mismo cuerpo se manifestaba como si así fuera. 

Sentía ese cuerpo masculino, perfecto. Que ya conocía, pero que jamás había podido sentir. El dolor estaba impregnado en su alma, tanto así, que ese dolor se volvía físico. Tenía dolor por todo su cuerpo y no podía, no podía apaciguarlo.

Su imagen estaba en su mente, una y otra vez; con cada suspiro emitido, con cada pensamiento dulce, y con los pensamientos más maduros también. Sentía la fuerte necesidad de él. Nada podía dejarla tranquila, no podía controlar estos sentimientos. Quería imponerse ante esta presión, pero tampoco le era posible. ¿Dónde estará?, se preguntaba. ¿Cómo lo resiste?, ¿Habrá algo que le haga sentirse mejor?. Las lágrimas comenzarían a brotar en cualquier momento.

No podía evitarlo, necesitaba algo para calmarse. Llevó su mano por debajo de su ropa y pensó en él. Cualquiera que la viera en ese momento la miraría con asco, con miedo, pero no tenía más opción, el dolor la estaba haciendo sentirse basura. Quería verlo, quería verlo de una buena vez. Ya no soportaba la ausencia, no soportaba la lejanía.

Todas las noches, al dormir dejaba un espacio en su cama. Este quedaba ahí siempre, como esperando la llegada de él. Ese lugar siempre quedaba helado, el de ella se alimentaba con el calor de sus pensamientos, de los sueños, de todo. Hasta en esas noches de nostalgia, de melancolía, donde el calor de la rabia estaba presente.

¿Dónde estará mi ángel?, pensaba melancólicamente.
¿Por qué no llega aún, por mí?. ¿Qué seré yo, sin él?.




domingo, 9 de septiembre de 2012

-♥-

Al dibujar su rostro se dio cuenta que posiblemente nunca antes había visto semejante hermosura.
Él es diferente a todos los demás, él tiene una esencia diferente.
Un modo de ser que sobrepasa cualquier antes visto, una delicadeza, una ternura... implacable.

Dibujar su rostro es imaginárselo de mil maneras, sonreír, gritar, hablar, amar.
Y con esa mirada, que dice tanto, esos ojos, tan tiernos.

Su cuello es algo simple, pero las ganas de tocarlo y sentirlo no son pocas.
Su cuerpo, tan armonioso, tan delicioso. El solo intentar dibujarlo perfectamente provoca un rubor intenso en las mejillas y una sensación de deseo. Ha imaginado ese cuerpo de mil maneras, junto al suyo.

Cada parte de él es interesante. TODO en él le cautiva, más que cualquier persona, más que cualquier hombre. Ella en él descubrió un mundo, mil mundos y quisiera, seguir descubriendo en su alma y cuerpo.


(~)

Ya es algo común
Sentirte 
Ya es algo normal
Escucharte y suspirar. 

Tu dulce esencia me transforma
No hay deseo más grande
Que el que en mi pecho se aloja 
¡Ay! Dulce ser
Llegas y lo cambias todo
Cautivas mi alma
Mi corazón.

En este pequeño corazón
No hay nada más que pasión
La que aumenta cada día
La que arde en mi cuerpo
La que supera
Todo límite.

Sueño, suspiro
Con tocarte
Con que seas mío
En cierto aspecto, lo eres
Ay aumentan las ganas
El deseo 
La dulce, tan dulce
Tentación.

¡Oh!, cuanto daría
Porque esos sueños
Donde te recorro
Donde se siento
Se realizaran
Acabaran el tormento
Me dieran alegría
Y poder gritar tranquila
Que te amo
Que te deseo
Que te siento.


(♥)

lunes, 3 de septiembre de 2012

.~


Corazón, contesta
por qué palpitas, sí,
por qué palpitas
como una campana
que se encabrita, sí,
que se encabrita.
¿Por qué palpitas?

¿No ves que la noche
la paso en vela, sí,
la paso en vela
como en mar violento
la carabela, sí,
la carabela?
Tú me desvelas.

Qué te estás creyendo,
no soy de fierro, sí,
no soy de fierro.
Me tratas lo mismo
como a los perros, sí,
como a los perros.
Es mi destierro.

¿Cuál es mi pecado
pa’ maltratarme, sí,
pa’ maltratarme
como el prisionero
por los gendarmes, sí,
por los gendarmes?
Quieres matarme.

Pero a ti te ocultan
duras paredes, sí,
duras paredes,
y mi sangre oprimes
entre tus redes, sí,
entre tus redes.
¿Por qué no cedes?

Corazón maldito
sin miramiento, sí,
sin miramiento,
ciego, sordo y mudo
de nacimiento, sí,
de nacimiento.
Me das tormento.

Sin miramiento,
me das tormento.

________________________________________

Una mujer con nostalgia, sonreía frente a su monitor, admirando cada escrito, admirando lo que salía de su corazón.
Cada cosa implica ese sentimiento, fuerte y desgarrador.


(....)

Estos sentimientos incómodos
El querer que ella ya no existiera
O por lo menos, siguiera su camino de una buena vez.

No tengo temor en los sentimientos de esa persona
pero hay alguien que logra que yo me entristezca
¿Por qué será que no puedo afrontarlo bien?
Quisiera simplemente, no tener este miedo infame.

Su presencia es realmente triste
porque me hace sentir menos a mí
Suena estúpido lo sé, creerse menos de lo que se es
Pero es difícil admitir, que alguien puede ser mejor, o quizás no
Pero sigue siendo un problema.

Oh, crueles sentimientos salgan de este corazón
Salgan de mi mente pensamientos malditos
Salgan de aquí, malos pensamientos.




miércoles, 29 de agosto de 2012

-Ven -musitó la muchacha, de largo cabello oscuro y ojos grandes, cuando llevaba a su amado a la escalera, para subir a su habitación.-
-¿Qué quieres hacer, amor? -dijo él muy nervioso.-
-¿No quieres dormir conmigo esta noche? -lo miró sonriendo.-
-B-bueno -dijo él.-

Ambos eran una dulce pareja, llevaban tiempo así. Ella, jamás había sentido algo así por alguien, tampoco se había entregado nunca. Él no quería hacerle daño, miraba su cuerpo y sentía temor, no podía controlar los sentimientos por ella, se sentía fuertemente atraído, el hecho de recorrer su cuerpo le causaba los pensamientos más fuertes y se podía notar en su anatomía lo que estaba pensando.

-¿Te pasa algo? -le dijo ella mirando su pantalón-: ¿No quieres dormir conmigo?, ¿estás nervioso?
-No es eso, y lo sabes -la miró.-
-Noto algo en tu cuerpo. -lo miró nerviosa.-
-Es eso, lo que causaste -dijo acariciando su rostro.-
-¿Quieres hacer el amor conmigo? -preguntó secamente-: porque si es eso, yo no estaba muy segura, pero en el fondo de mi corazón sabía que también quería hacerlo.
-Entonces, ¿lo harías conmigo? -sonrió.-
-Lo haría -rió levemente y lo beso con ternura.-

Ella se sentó en la cama, con una sonrisa en los labios. Él, indeciso se sentó a su lado y comenzó a besarla con cuidado. Sus bocas tenían un sublime contacto, no se soltaban y a pesar de faltarles la respiración no querían parar de besarse. El muchacho la recostó, se acomodó y la miró, se sentía extraño viéndola y pensando tantas cosas, ¿qué le pasaba?.

-Amor, ¿ocurre algo? -dijo ella-: ¿sigues asustado, no es así?
-¿Cómo supo que estoy asustado? -pensó él-: Es que, no quiero lastimarte de ninguna forma mi niña, no quiero ver lágrimas en tus ojos. 
-Por entregarme a la persona que amo, sería lo de menos llorar un poco. Además, ese dolor no durará mucho, yo lo sé... No podría sentirme mal, al amarte. -sonrió.-

Él se sonrojó bastante y le empezó a levantar la ropa a ella, dejando ver primero su abdomen, y los pechos, cubiertos por el sostén, el que quitó rápidamente, dejando verse los pechos suaves de ella. Se puso muy nervioso al verlos, los había visto antes, pero nunca tan cerca de sus ojos, ni de sus manos. Con cuidado, los tocó y luego, con su boca.

Ella, se estremeció con fuerza y dio una especie de chillido. Él se sintió incomodo y se detuvo.

-No hay problema, no te detengas. Me gusta. -le dijo ella, nerviosa, pero honesta.-

Al escuchar eso, él prosiguió, provocando aún más sensaciones en ella, después de un rato esas sensaciones le gustaban. Bajó la ropa de abajo de su amada, dejando su cuerpo desnudo ante sus ojos. Solo quedó quitarse la ropa rápidamente.

-¿Pasa algo amor? -preguntó ella, mientras contemplaba el cuerpo de su amado.-
-Estoy... impaciente -se sonroja-: No estoy seguro si haré esto.
-No debes preocuparte -lo besó- ya te dije, que no es problema. -lo miró con ternura.-
-Está bien -le acarició el rostro y comenzó a besar su abdomen- Te amo tanto, pequeña.

Besó su cuello, su pecho, ambos amaneceres suaves que ahí estaban. Entonces, acomodándose comenzó a introducirse de a poco. En un principio con demasiado cuidado, aun así ella estaba algo incomoda, aunque después fue tranquilizándose. Él, empezó a hacerlo con fuerza, ella daba fuertes gritos, gemidos más bien, pero mostraba gusto a lo que estaba viviendo, jamás se sintió así.

Él, se recostó mirándola con atención, se sentó y la colocó sobre ella, ayudándola a generar un curioso movimiento; ¿No será muy pronto para intentar esto? -pensó ella, pero no se resistió-: Continuó moviéndose, ya no sentía nada de dolor, se sentía bien, quería continuar, mirar la cara de placer de él, la llenaba de energía a ella. 

Cuando ambos se detuvieron, él la abrazó por detrás, apoyando cierta parte atrás de su amada. Ella, sintió cosquilla, pero se dejó abrazar, tomando las manos de él y besándolas.





_____

(Continuará, tal vez)


El camino indicado.

Un largo camino se marcaba a su alrededor, la noche oscura solo dejaba ver el camino, que era como un sendero lleno de luz, aunque la única luz visible, era la Luna.
Ella caminó, sin importar lo que pudiera ocurrir, y fue así como el camino nunca terminaba, era largo y extenso, no se veían obstáculos, y nada al rededor, pues lo único iluminado era ese camino.
Ella comenzó a notarlo monótono y decidió salirse del camino, aunque no veía absolutamente nada.
Así fue como, llegó a algo parecido a un árbol, y vio otro camino, con menos luz, definitivamente, muy poco iluminado, que le llamó fuertemente la atención, entonces caminó y caminó. Obstáculos fueron muchos, pero los saltaba a pesar de la poca visión. Entonces así fue caminando, encontrando muchos caminantes que le contaban su experiencia, y como quisieron, arriesgarse un poco, en vez de seguir una línea tan simple.

martes, 28 de agosto de 2012

Triste o buena, de Mario Benedetti

Amar sin nadie/ vaya cosa triste
sin nada que abrazar
ni Eva que nos abrace

Buscar en la memoria de la piel
la boca la cintura la lujuria ganada
las suaves nalgas tibias
y sólo hallar respuestas de fantasmas

Los desaparecidos no aparecen
las voces de los árboles se apagan
quedan escombros de caricias
y con pudor nos preguntamos
¿por qué decimos tantas veces corazón?
¿será el único amigo que nos queda?
¿o será el refugio de los que queremos?

Amar con alguien/ vaya cosa buena.

(...)

Has de guardar y estimar la mujer buena como se guarda y estima un hermoso jardín que está lleno de flores y rosas, cuyo dueño no consciente que nadie le pasee ni manosee: basta que desde lejos y por entre las verjas de hierro gocen de su fragancia y hermosura (El Quijote de la Mancha)

Una rosa blanca creció en un jardín oscuro, nadie notaba su presencia, por culpa de la intensa oscuridad. Un día, un muchacho caminaba sonriente y de lejos, notó su presencia, fue a donde esta se encontraba y logró cegarse con su belleza. La tomó entre sus delicadas manos y la llevó con él.

La dejó con un poco de agua, en un rojo florero, donde la observaba constantemente, la cuidaba con delicadeza y solo anhelaba algo, estar siempre a su lado. 
Entonces una noche, ocurrió, él ya no era hombre, sino una rosa, una rosa de color negro. 
Ya no se encontraba en su casa, ni estaba la rosa blanca en el florero; ambos se encontraban en el lugar donde la encontró, entrelazados y deslumbrantes, muchos los veían al pasar y notaban la belleza, de dos rosas que irradiaban intenso amor.





lunes, 27 de agosto de 2012

Lo que sus dedos marcó...

Todos los días, impaciente llegaba a verla, a esa preciosa y delicada "muchacha"
La acariciaba con ternura y tocaba cada parte de ella, demostrando su amor
Melodías se escuchaban a su alrededor, y a veces el modo en que la tocaba era más brusco
Aún así, siempre la cuidaba y la amaba completamente
Amaba realmente a esta mujer, tan dulce y perfecta
Su mujer, su guitarra...

(♥)


.

Un fuego ardiente parece quemar lo que me queda de alma, tan fuerte que recorre cada centímetro de mi cuerpo. Este fuego, parece tener nombre y apellido, de hecho, no es que parezca, es así.
Esta cosa que me quema, va dejando marcas en cada lugar que toca, en mi espalda deja intensas huellas de fogosidad interminable. En mi pecho, un ardor implacable, que no quiere apagarse por nada del mundo. Parece que mi alma fuese a explotar de un momento a otro, parece que todo da vueltas, todo me quema, pero a la vez, es una sensación deliciosa, que no puedo describir. Solo puedo decir al respecto, que no quisiera que se detuviera jamás.



(♥)

Cuando realmente se ama, se podría hacer mucho por la persona amada
Cuando realmente se ama, también la persona que ama debe aprender
que pase lo que pase debe llegar a comprender a su amor.


A veces hay miles de cosas que se interponen entre nuestros sueños
hay que saber luchar contra ellos, pero principalmente se debe tener paciencia
Estoy consciente de que puedo esperarlo, el tiempo que sea necesario
Creo que vale la pena esperar, porque es lo mejor que me ha pasado

No quisiera por ningún motivo, perder el sentimiento que en mi nació
¿Podría seguir, yo viva, sin él conmigo?
Ya ni recuerdo, que llenaba mi corazón sin él conmigo
Y aunque muchos me digan, que podría buscar alguien más cercano
No quiero hacerlo, no pienso hacerlo, porque es él, o nadie.

(...)

Compañero (cambiado para adaptarlo a mí.)
usted sabe 
puede contar 
conmigo 
no hasta dos 
o hasta diez 
sino contar 
conmigo 

si alguna vez 
advierte 
que la miro a los ojos 
y una veta de amor 
reconoce en los míos 
no alerte sus fusiles 
ni piense qué delirio 
a pesar de la veta 
o tal vez porque existe 
usted puede contar 
conmigo 

si otras veces 
me encuentra 
huraño sin motivo 
no piense qué flojera 
igual puede contar 
conmigo 

pero hagamos un trato 
yo quisiera contar 
con usted 

es tan lindo 
saber que usted existe 
uno se siente vivo 
y cuando digo esto 
quiero decir contar 
aunque sea hasta dos 
aunque sea hasta cinco 
no ya para que acuda 
presurosa en mi auxilio 
sino para saber 
a ciencia cierta 
que usted sabe que puede 
contar conmigo.


(Mario Benedetti ♥)