"Florecer contigo. Lo que más deseo" . Estos pensamientos aparecieron en mi cabeza repentinamente, ruborizando mi rostro, mirando a mi alrededor, donde las personas no se percataron mucho de como me encontraba. Cuando cerraba los ojos no había otro pensamiento en mi cabeza, todo se resumía al dulce sueño de estar entre sus brazos. Siempre le hablaba de esto, como lo más normal del mundo, en efecto, lo era. A todos nos pasa cuando nos enamoramos.
Él siempre, corresponde a mis sentimientos. Por eso, sin saber la realidad de cada acto, al mirarlo frente a mí quise entregarme, completamente.
-No esperes a que te diga algo, solo hazlo -dije sin tapujos.-
-Preciosa, al fin podemos hacer esto -dijo acariciando mi mejilla.-
Me acarició y me tendió en la cama, se acomodó quedando sobre mí, mirándome detenidamente. Movió sus manos llegando a mi blusa, quitándola y dejándola a un lado. Quedó mirando el diseño de mi sostén, pero lo quitó con cuidado, observando mi par de pechos, tomándolos en sus manos y apretando con fuerza, mientras veía mis expresiones, sabía que me gustaba eso, por eso lo hizo más fuerte.
-Espero, que no te duela -me dijo, sonriendo.-
-Claro que no -le dije con dificultad.-
Prosiguió a quitarme todo lo que llevaba puesto, hizo lo mismo con él, se colocó sobre mí con el rostro ardiendo, ambos estábamos así. Se ordenó sobre mi cuerpo, entrando, saliendo. Nunca antes me sentí así, esos suspiros intensos, que brotaban con fuerza, igual a los suyos. Nos escuchábamos como uno solo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario