Ella estaba realmente enferma, pero fingía estar bien para no tener que preocuparle. Él lo notó rápidamente, la seguía donde fuera dentro de la casa. La cabeza comenzaba le comenzó a doler, entonces decidió sentarse.
-Se que no te encuentras bien -dijo él preocupado-: Deberías descansar.
-Estoy bien, es solo un resfriado -dijo ella, tosiendo un poco-: Estaré mejor, tranquilo.
Insistente en no descansar, le sonrió. Él, la miró aún más preocupado por la necedad de ella.
-Quiero que te cuides. -dijo y la tomó llevándole a su habitación, donde la cubrió con muchos cobertores y tocó su frente-: Estás hirviendo.
-Si quieres, descansaré. -dijo, mientras se giraba intentando dormir.-
Él, miró como ella se fue quedando dormida. Cuando notó que dormía profundamente, atinó a irse, pero algo no lo dejó. Se quitó los zapatos y se acostó a su lado, abrazándola cuidadosamente y durmiendo a su lado. Pasó aproximadamente una hora y ella abrió los ojos, sintió esos brazos a su alrededor y se sintió cuidada, hasta el malestar había desaparecido. Cerró sus ojos y siguió durmiendo a su lado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario