~Seguidores

miércoles, 29 de octubre de 2014

Carta abierta al varón chileno

Querido y supuesto "macho alfa" chileno (porque a pesar de todo, podríamos decir que aún te quiero):

Con pesar escribo esas líneas este día, ya que tristemente me he topado con algunas cosas un tanto desagradables que has hecho últimamente.
Ya es cuestión de siglos, que a veces tienes problemas de comportamiento, y es una pena tener que recordar cosas así, por eso, escribo más que nada para pedir ciertas explicaciones. ¿Qué es lo que pasa, eh? He visto como te diriges de muy mala manera a tu compañera material, lo que le dices cuando la ves pasar y las cosas que haces, ¿no te sientes aunque sea un poquito avergonzado? ¿Por qué derramas las lágrimas de tu fiel doncella?

Qué penoso me resulta, que luego de tantos años no hayas aprendido que la fémina no se viste con poca ropa para causar o llamar la atención, y si algunas lo hacen, son una minoría. Te querría informar, que la mayoría de las veces, las personas usan poca ropa por nada más que calor, porque el sol pega bastante fuerte los días de primavera y del verano. Me resulta una necedad que quieras culparla a ella, cuando eres tú quien no controla sus propios instintos, y a la vez, la reprimes a ella de mostrar los suyos. ¿Te gustaría acaso, que ella hiciera lo que haces tú? ¿No te resultaría incómodo, oh, chiquillo necio? Porque lo que haces no es un halago en lo absoluto, sino que dejas a la fémina como alguien vulnerable y en peligro, más cuando eres muchos años mayor que ella y pretendes coquetearle... De verdad, ¿no te sientes siquiera un poco avergonzado por esa actitud tan reprochable? Asco me produce muchas veces dicha actitud altanera, queriendo intimidar a tan gentil muchacha, sabiendo que ella no siempre puede defenderse.

La muchacha no anda con shorts para verse mejor, anda así porque los pantalones cuando hace calor no son para nada cómodos. La chica no anda con vestido para llevarse más piropos, anda así porque le gusta vestir de esa forma. La moza no viste con escote para llamar más la atención, lo hace porque se siente cómoda con lo que ella misma es, y cree que puede hacerlo. Nosotras no estamos buscando deslumbrar ante ustedes, al menos, no siempre, y aunque así sea, ustedes no pueden hacer lo que les de la gana con nosotras, porque no es así como se hacen las cosas. Admire cuanto quiera, pero no invada el espacio del otro, no intente tocar y apretar, puesto que así es usted quien queda peor. Y ojo, ahórrese sus obscenidades, porque nadie tiene interés de oírlas, menos a plena luz del día en un lugar concurrido.

Le saluda atentamente, la dama chilena. 


martes, 21 de octubre de 2014

Que en el recuerdo quede Octubre.

Desde el primer día de este curioso mes, tenía esa sensación en el estómago de que podría ser un mes difícil y doloroso... ¿Por qué? Bueno... Hace unos meses nació un ángel precioso, que en su forma humana un día 25 hubiese ascendido un peldaño más en la corta pero gruesa escalera de la vida. Para mi tristeza, y la de muchas personas, la luz de sus ojos fue más efímera de lo que hubiésemos querido, pero el fuego de su espíritu sigue ardiendo en cada uno de nuestros corazones, de sus hermanas de alma, y claro, de su alma gemela. A lo que intento ir con toda esta introducción a un texto que me cuesta mucho escribir, es que este mes, con sus sorpresas y abruptos, de manera violenta y prematura, de un día para otro, muy precipitadamente, se dio el lujo de llevar a los cielos a dos nuevas estrellas, a dos nuevos ángeles, que probablemente ahora están acompañando a aquel muchacho, que en cuanto cambió su forma terrenal a una inmaterial supe que se preocuparía de cuidar por mí, por nosotras para ser más específicos. Y claro, ahora deben estar ahí, juntos, hablando quizá, ¿qué cosas podrían salir en esas conversaciones? Muchas, claro. Más cuando pienso que se han reencontrado con personas que siempre quisieron volver a ver.

Intento no intranquilizarme, y pensar que de alguna u otra forma, los tengo tras de mi, guiándome ahora en estos momentos tan difíciles y complejos en mi vida, donde no tengo idea qué dirección tomar, donde me tiemblan las manos por no saber lo que será de mi en un futuro. Me alegra pensar que probablemente ellos, donde sea, ya sea atrás mío o desde una mirada más lejana, están susurrándome al oído las cosas que debo tomar en cuenta antes de cometer los errores que cometo, antes de decir las palabras que digo. Por eso estoy muy agradecida de ellos, y me siento muy contenta por tenerlos, aunque no de forma material.
Y quizás... Dentro de toda la esperanza, existe aún una gota de remordimiento y de rabia, ya que, a estas personas las aproveché tan poquito, o quizás no fue eso, sino que no hubo momentos precisos, pero si bien fueron pocos, fueron perfectos. Aún así, siempre quedará la sensación de que aquellas promesas no pudieron ser, que ese abrazo no se pudo dar, que esa canción no se pudo aprender. Y espero, que en su estado de pureza, ellos puedan perdonarme de la forma en que yo no consigo hacerlo.

Este mes parece querer irse más a prisa, al menos desde mi punto de vista, así que le deseo un buen viaje, y nos vemos en un año más. Donde las lágrimas que aquí han brotado, seguirán aquí en los ojos, más renovadas, más nuevas, pero, probablemente en ese momento, habrá una razón más para sonreír, con ustedes dentro del corazón y sus espíritus quemando nuestro pecho. Con dulzura recordaré, con alegría trataré de seguir caminando hasta el infinito, donde todo habrá valido la pena, y veré rostros celestiales llenos de alegría y un orgullo perfecto.

jueves, 16 de octubre de 2014

:

Hoy saqué una interesante conclusión:
Con esa mirada que tiene, hasta el hambre se quita.
O quizás da otro tipo de hambre, hambre de él yo diría.
¿Qué puedo hacer, eh? 

Se me eriza el alma cada vez que escucho su voz.
Y, cuando me habló de esa forma, pensé caerme ahí mismo.
Definitivamente quita el hambre, pero aumentan las ganas.

Ganas de comerlo a besos, por qué no. 
Ganas de no haberme ido, de haberme quedado ahí.
De haber respondido algo más decente en vez de sólo sonreír.
Tal vez eso hubiese estado mejor...

miércoles, 8 de octubre de 2014

Escribo, aunque me cuesta.

Hoy, más que nada, he hecho algunos análisis y analogías extrañas... De por sí, pensé en el porqué de un fenómeno curioso, ¿notaron que hoy el viento golpeaba con más fuerza de lo normal? No sé si a ustedes les pasó o lo sintieron en el rostro, pero un viento feroz golpeaba hoy... Pero no quiero tomarlo un golpe, he decidido tomarlo como algo más ameno, siento que cuando el viento está tan violento no son más que los miles de besos de las personas que están ahora enviándonos su cariño desde arriba, en forma de viento, de un sol brillante, o de un día nublado, porque estos no son ni mejores ni peores que los días de sol. 
Empiezo lo que quería escribir de esta forma tan extraña, porque aún me cuesta articular palabras, aunque sea mediante las letras y no mi voz, que si intentara decir algo se encontraría aún más frágil que mis dedos al escribir... Que mis manos en este momento. 
Un montón de recuerdos me asaltan con dulzura y nostalgia, y más que recuerdos, tanto olores como sonidos... Es curioso decirlo así, ¿olores? Seguro, cada vez que entraba a ese auto era el mismo olor, y a veces la radio, que sería uno de los sonidos. El mismo auto a veces hacía sonidos, que marcaban conversaciones llenas de sonrisas y curiosidades... Miles de sonidos, esos golpes fuertes a la puerta, y además, el tierno sonido de la música, que ha sido y siempre será parte de nosotros, de él, de mí, de todo. 
Estoy completamente agradecida de todo lo que viví y sentí gracias a él, y siento un pequeño orgullo de la persona que me he convertido, esperando que él también lo estuviese y que... lo siga estando, porque para mí él era una persona tremenda, y siempre lo será. 
Apelando a lo difícil que me es escribir me detendré, con un nudo de cosas por decir y por hacer, pero con una idea clara en mi mente, seguir cosechando el camino que hemos formado todos y no detenernos jamás. 

sábado, 27 de septiembre de 2014

Un pequeño gran dolor.

Hoy quiero contarles una historia, una historia de afectos, como la mayoría de las historias que existen. La historia de un cariño que saca sonrisas y al igual desgarra el corazón sin tener ningún respeto por lo que está dañando... Una historia de algo que más allá de la mente, no pasa, y parece que nunca pasará.
De pequeño corazón es ella, un corazón pequeño para un cuerpo muy diminuto... Una persona pequeña, con un corazón pequeño, pero con sentimientos grandes, tan grandes que superaban el tamaño de su misma persona. Anhelaba con locura a un cuerpo mucho más grande que ella, y más que a su cuerpo a todo lo que él era, su cuerpo, su alma, su interior... Todo le parecía bien, y su considerable tamaño era perfecto para resguardarle a ella, y a su cuerpo pequeño. Era el tipo de protector perfecto, con brazos grandes y sentimientos grandes, ardiente como él mismo, acogedor y atrevido.
Y bueno... Al decir todo, todo suena casi perfecto, ambos encajan y se complementan, quizá. Pero... Esta persona pequeña no era capaz de dejar que sus grandes sentimientos le salieran de adentro, porque hay cierto factor que siempre detiene a las personas antes de iniciar el camino hacia lo que desean, el execrable y lacerante miedo. Que con sus garras de ave rapaz te saca de adentro a su antagonista la valentía, que está impaciente por saltar a aquella persona con todas las dulces palabras y caricias que en el interior deseas propinarle. Y es así, como, ese pie, antes de moverse, tiembla, porque el miedo le dice que debe temblar, y así, la pequeña, con su pequeña valentía desolada por no lograr su cometido, se van alejando más y más, con las palabras en la boca, la lágrima a punto de salir, el temblor en sus labios... ¡Las ganas de gritar como si no existiera mañana! Oh, y cómo desearía gritar. Y no sólo me refiero a gritarle sus sentimientos. A gritar todo lo que tiene dentro, y a gritar, gritar y seguir gritando bajo el peso de su cuerpo, siendo manoseada y arrullada, cual instrumento en una orquesta, tocada con dedicación, temple y entusiasmo. Frenéticamente, para no decir menos.
El miedo hace, que se trague las palabras claro, y que los gritos queden únicamente en los adentros de su conciencia, en el lado más lascivo de su mente y sus pensamientos. ¡Oh, maldición! Qué tristeza daba la pequeña a quienes pudiesen notar su aire triste, una tristeza vestida de fiesta, que sólo al estar cerca de su gran adoración conseguía esa intensidad en el alma. Esa manera en su pecho vibraba, esa presión, como si su pecho fuese a explotar... Era un dolor que le gustaba... Un masoquismo perfecto, sus ojos apreciaban la silueta de dicha persona, lo veía a lo lejos y sus latidos aumentaban, el dolor en su pecho crecía más y más, y le gustaba... Lo disfrutaba. Quizás, en espera de un dolor que también disfrutaría entre sus brazos.
¡Oh, pequeña!, ¿qué hacer? No hay más opción que ser honesta, aunque tu pequeño corazón se rompa.

miércoles, 13 de agosto de 2014

La magia de los ojos

Las personas suelen hablar demasiado sobre los ojos, sobre lo que ellos demuestran y transmiten... Y a veces, lo que guardan, pero... ¿Qué guardan en realidad? Todos los que manejamos un poco más el tema sabemos cómo está compuesto un ojo, pero no estoy aquí para hablarles de eso, hay otras personas capacitadas para ello. Yo únicamente quisiera saber porqué estos luceros nos traicionan de vez en cuando, porque para nuestros ojos no todos son iguales... Hay unos que desatan un brillo más intenso, otros, uno más tenue... En ellos está todo, cuando aceptamos algo, cuando nos negamos, cuando queremos ser honestos o cuando mentimos descaradamente. Ellos guardan los mayores secretos y sin querer pueden revelar uno que otro.

viernes, 1 de agosto de 2014

Errores

Hay muchas veces que ni nosotros mismos comprendemos los actos que cometemos... ¿Qué?, es muy cierto... Más de una vez contestaste algo sin querer, aceptaste algo a pesar de que no querías aceptarlo... Son miles de errores que se cometen más a menudo de lo que las personas creen y sin embargo nunca dejamos de hacerlo. ¿Es que acaso somos demasiado torpes? No creo que esa sea la real respuesta, más bien, estamos concentrados en demasiados pensamientos como para darnos cuenta de que a veces estamos haciendo idioteces... Es como negar algo que es completamente obvio ante los ojos de cualquiera que te esté mirando, o evadir situaciones, todo esto son pequeños errores que van aumentando o a veces disminuyendo, y a pesar de todo, parece que la vida continúa a pesar de todo lo que decimos, pero... ¿Es tan correcto hacer eso? ¿No has perdido cosas importantes por eso? ¿O has tenido que hacer algo que no querías? Tal vez no es tan importante y darle importancia es otra equivocación. Pero dentro de nuestro modo de ser a veces está la brutalidad de hablar a lo loco, negar a lo loco, aceptar a lo loco, y básicamente hacer demasiadas cosas a lo loco... Un círculo vicioso... Niega todas las veces que quieras, o miente de manera impulsiva, de todas formas las cosas no cambiarán, y si cambian será bueno, o eso creen algunos.

A veces buscamos protección, ¿no?

Para las personas normalmente hay una razón en especial por la que buscan a alguien para tener de amante, pareja, o algún nombre que quieran darle a "eso" que hace compañía en un tiempo largo o corto a una persona... Y bueno, cada uno en cierta forma tiene una razón en específica, tal vez de manera colectiva casi todos mantenemos la misma perspectiva de lo que es tener a alguien con nosotros... Pero, ¿alguien ha pensado en algo llamado temor? Tal vez uno no quiere solamente ser amado, sino, también espera que alguien le cuide, más bien las personas que normalmente no se exponen demasiado, que son vulnerables y demasiado cerradas al mundo... Hasta desconfiadas, que es bastante importante. Tener a alguien, confiable, respetuoso, o que por lo menos les de la seguridad de que van a estar bien es quizás un factor importante a la hora de elegir estar con alguien, porque si bien esperamos amor de los demás, también queremos sentirnos a gusto... Y por lo mismo, buscamos personas que nos cuiden, que sean una especie de muralla que impide que lo malo se acerque a nosotros, que tranquilizan tu alma con palabras y se acurrucan en ti para hacerte sentir que no hay peligro.

sábado, 26 de julio de 2014

Actitud aparente

Lastimosamente, existen ciertos tipos de personas que no saben bien cómo decirle a otros que realmente les quieren, y que, mayoritariamente tratan de una manera no muy grata a quien más quieren la mayoría de las veces  —menuda actitud de mierda, pensarán ustedes —, pero... ¿saben? No es cuestión de querer o no tratar así a una persona, la mayoría de las veces lo hacemos sin querer  —si es que se puede decir así —, ya que en nuestro interior hay un intenso miedo a estar solos, un miedo que pueden creer que no tiene nada que ver con el hecho de lastimar o no a los otros, pero honestamente a mi parecer  —claramente, no estoy aquí para hablar sobre lo que otros pueden entender al respecto, o al menos no es la intensión principal —... A mi parecer, creo que ese miedo es quien domina siempre a las personas como nosotros. Cuando vez que alguien está a pocos días de irse, alejarse, viajar, cualquier cosa, buscarás la forma más fácil de "evitar echarle tanto de menos", la que probablemente sea ser más fatigoso/a con la persona, para que ésta se sienta "poco querida" y te tenga cierto rencor... ¡Por supuesto, así no te echará de menos! Pero tú, lastimosamente sí, y sentirás la cruel culpa de haberte comportado como un imbécil. 
Además de esto, están las personas que no tratan precisamente de mala manera a otros por sentir rencor, querer alejarnos ni mucho menos, sino que, lo hacen simplemente porque no saben actuar bajo presión, o porque son demasiado honestos... "¿Para qué decirle algo bueno si está equivocada? ¡Es absurdo! Mejor que se entere de que lo está haciendo mal, puede odiarme, pero así aprende de una vez, ¿no?" Bueno... Esto no es ni bueno, ni malo, más bien las personas así son duras porque no pueden ser de otra forma, no van a lanzarte flores cada vez que hagas algo que no les parece, pero no lo hacen porque no te quieran o algo por el estilo... ¿Por qué harían eso, eh? Si realmente no te quisieran, pues hace mucho te lo hubiesen dicho. 

lunes, 21 de julio de 2014

Inquietudes

A veces me pregunto qué hubiese ocurrido de haber nacido en un lugar diferente, con otro idioma, otras convicciones, otra familia... ¿Por qué? Más que nada es una duda que creo que más de alguno debe tener en este mundo... Cuando hablas con personas tan distintas a ti, que viven a kilómetros, unos más cerca, otros más lejos te das cuenta de que a veces las cosas son muy distintas a como tu ojo las ve cada día, o mejor, te das cuenta de que no somos tan distintos entre sí como lo solemos creer... La persona ha experimentado cosas similares a ti, pero de otra forma, con otro modo de pensar y perspectiva, mejor dicho. Pero aún así, ¿seguiríamos siendo nosotros? Es probable que si como es probable que no, e imaginarlo es muy sencillo, pero claramente no importa cómo nos veamos en un mundo distinto, ya que somos nosotros quienes lo piensan y no creo que eso sea realmente una perspectiva objetiva y no sé el porqué de mi sonrisa al decir esto—. Pero, después de todo, ¿quién sabe como somos en realidad? Nosotros mismos posiblemente estemos cegados por lo que queremos o debemos ser, pero el verdadero tú es visto por las personas que conviven contigo de manera más cercana, aquellos a quienes te abres sin querer y terminas mostrándoles todo. Aunque eso —a lo que se supone que estamos acostumbrados—, es sólo una pequeña teoría que ha nacido mientras escribo estas palabras... Y que, probablemente no esté de acuerdo a lo que tú piensas que es. 

miércoles, 9 de julio de 2014

Rabo de color siena.

En los bosques suelen haber muchos animales, en especial zorros o conejos, cosas por el estilo, y este bosque no era la excepción. Aunque, aquí siempre caminaba una muchacha cuando quería alejarse un poco de el ambiente que la rodeaba, no le gustaba la ciudad, ni el ruido, ni nada que tuviera que ver con esas cosas urbanas, por eso siempre que podía salir de la ciudad lo hacía lo más rápido posible y se dirigía al bosque, aunque no podía quedarse demasiado tiempo porque a la hora donde el sol se ponía le costaba demasiado volver a casa a causa de la falta de luz, y tomando en cuenta que su visión nocturna era un asco.
Un día, mientras paseaba como solía hacerlo, con su cabellera rubia platinada y sus ojos de color poco común, encontró a una pequeño conejito de color siena, le llamó tanto la atención que no pudo evitar seguirlo... Éste, al notar que la muchacha no se rendiría se quedó quieto y le miró, no sé cómo poder decir algo así... ¿Es normal sentir que un pequeño conejito te tiene los ojos puestos encima de una manera así? Lo tomó y miró más de cerca, para darse cuenta de que en realidad parecía mirarle. Lo acurrucó en sus brazos y caminó un poco más con él apoyado en su pecho. Se sentía más tranquila con él junto a ella, logró comprender algún tipo de conexión... Una paz que no lograría explicar a nadie.
Al final del día tenía que regresar y no podía llevárselo, así que lo dejó libre y se marchó.
Pero cuando en su hogar se vio, notó que no había llegado sola como se había marchado, porque el pequeño conejito de largas orejas la había seguido y no pensaba marcharse.

¿Es mejor la expresión natural?

A veces uno pretende imaginar cómo podrían ser algunas cosas, mejor dicho, la mayoría del tiempo nos las pasamos imaginando situaciones que pueden pasar o no. Aunque para explicar esto de una manera más precisa podríamos decir que lo que imaginamos normalmente no ocurre, sino que de alguna forma las situaciones diarias tratan de llenar el vacío por aquello que no pasó como querías que pasara. Es como cuando imaginas una conversación con una persona y luego te da la impresión de que el oyente parece no tomar importancia a lo que te mataste pensando en tu cabeza probablemente el día anterior. O peor, sientes temor al decir las cosas que probablemente hubieses dicho en tus sueños y cambias el tema, evitas dirigir la mirada a quien te escucha, olvidas todo ese tiempo planeando la conversación perfecta y todo se va a la basura. Es normal. Tal vez dio buenos frutos, pero no los que hubiera dado si hubieras seguido al pie de la letra lo que tú mismo pensaste, ¿no es verdad?
A pesar de esto, no se recomienda sufrir si no sigues adecuadamente a tu mente y corazón de vez en cuando, porque la mayoría de las veces es probable que consigas más con una conversación interesante y espontánea que con algo demasiado elaborado, ¿no es mejor así? Pensar en lo que podría ser mejor es bueno, pero debes dejarle un poco de trabajo a la capacidad de desenvolverte con los demás.

Un poco... idealizado.

Las personas intentan de muchas formas decirte que eso que crees que es tu corazón no posee las emociones que crees, y de hecho, es verdad todo eso que se explica de que sólo sirve para bombear, y sí, tal vez las emociones son más mentales que nada, pero… Hay algo que a pesar de todo eso admiro en la manifestación de los sentimientos… Algo que sentí hace poco y que a pesar de que me causó un dolor momentáneo lo disfruté. Cuando tenía mis pensamientos perdidos una voz me alertó de la presencia de un ente a quien estaba esperando ver durante todo el transcurso de ese día, alguien que me alegra con solo mirarle, y que me gustaría poder tener más cerca más veces al día… El punto es que, cuando mis ojos apreciaron dicha tez, esos ojos claros y esa sonrisa bastante amplia sentí como si algo se rompiera dentro, pero no me refiero a algo que se quiebra, sino a algo que apreta tan fuerte que hace que algo se reviente… Ahí sentí mi pecho en segundos y después un bombeo que no podía detenerse, y que en efecto no se detuvo por largo rato… ¿Cómo explicar esto a mí misma? Pues, no lo sé… Traté de darle la mejor explicación lógica que se me ocurrió, y la encontré, pero aún así, fue agradable sentirlo aunque me haya dolido de cierta manera, fue incómodo pero reconfortante… porque después de todo estaba apreciando lo que quería apreciar desde el principio de aquel día, había conectado parte de mi ser con el ser de esta persona, y aunque ésta no comprenda bien eso con el sólo hecho de dirigirme una sonrisa y un saludo, me gusta pensar en interiormente le pasa algo similar, por lo menos un cosquilleo, algo extraño, un poco de empatía. 
Y más allá de todo esto, finalmente, la reacción descrita en estos escritos no es más que una emoción muy corta y repentina, que para mi desgracia se repite cada vez que su tez aparece ante mis ojos, que sus labios se mueven emitiendo dulces palabras, y sus manos tocan las mías en señal de cariño… Un cariño simple, sin mucho que demostrar, solamente el contacto de dos manos que a temperaturas distintas buscan comprenderse. Acompañadas de una sonrisa tímida que mira hacia abajo, el apoyarse en el pecho por segundos para no parecer tan… ¿Cercana? Aún no comprendo ese aspecto de mi mismo yo, ¿por qué tanto temor a estar cerca?, ¿qué es lo peor que podría pasar? En mi mente, un montón de infinidades idiotas, sobre el porqué de no hacer ciertas cosas, sobre el miedo latente de querer algo más que no se podrá obtener, y la fantasía que alimenta un poco el entorno para mantener la paz interna. A pesar de cada idea que pasara por mi cabeza, ya sea positiva o negativa, cuando el contacto de ojos, manos y de cierta manera… la cercanía en sí… cambia todo. Las dudas desaparecen por un momento muy corto, y se devuelven galopantes al momento de notar que ha pasado demasiado tiempo y sigues ahí, acurrucada como un gato donde no deberías, riendo y sonrojándote por cosas que no deberías… Entonces, me pregunto, ¿qué hay de malo en eso, eh? ¿Algún crimen comete la persona en no querer separarse de otra por lo menos por un momento largo? En la mente, señores, eso es eterno, en el entorno real, son segundos que no se aprovechan y que siempre se hacen pocos. 

sábado, 22 de marzo de 2014

¡Qué pena!

Es en estos momentos cuando pienso algo muy importante, en principio uno siempre dice que el mundo está enfermo, o que es él el que tiene problemas, pero no se han puesto a pensar de que en realidad los problemas no están en el mundo sino en la humanidad en su conjunto, ¿cómo explicarlo?; pues verán, tal vez somos nosotros mismos los que nos encargamos de corromper el mundo... Tal vez no es nuestra culpa, sino de un entorno, pero éste ya fue corrompido antes, desde hace siglos... Aunque ojo, no son todos los seres corrompidos en este mundo, más bien soy pocos, pero son unos pocos que se notan demasiado en el mundo actual... ¡Tanto así que las personas menos groseras y más cultivadas nos vemos inmersas en un mundo que no nos comprende, que nos parece tan vulgar y repugnante! Lo triste es que yo lo he pensado, ¿en qué momento el mundo se convirtió en este agujero pútrido? Me gustaría por lo menos, comprender las almas infectadas con esa mugre tan difícil de sacar, una mugre que ni la espiritualidad puede sacar, y es tan desagradable que uno hasta prefiere a esas personas que se pegan en el pecho para no ser tan despreciables... ¡Menudo lío que se forma en este mundo! Donde creer en una fuerza que nos ayudará no siempre funciona, a ciertas personas nada puede salvarlas ni podrá salvarlas nunca, a ciertos seres su interior se les pudrió y no podrá reponerse... Hay árboles que crecieron torcidos, manchas que no salen con ningún desinfectante, sueños que nunca llegaron, ternura que jamás existió.


miércoles, 19 de marzo de 2014

El castaño de gorra roja

Cuando viajé a Nueva York me encontré con el castaño de gorra roja, lo perseguí de un lado para el otro, llegué al lago que estaba congelado, por fin él se detuvo y me preguntó sonriendo y mirándome intensamente a los ojos: “Y, ¿a dónde van los patos cuando el lago se congela?”, luego, volvió a correr y súbitamente desperté, por desgracia había sido un sueño.