El castaño de gorra roja
Cuando viajé a Nueva York me encontré con el castaño de gorra roja, lo perseguí de un lado para el otro, llegué al lago que estaba congelado, por fin él se detuvo y me preguntó sonriendo y mirándome intensamente a los ojos: “Y, ¿a dónde van los patos cuando el lago se congela?”, luego, volvió a correr y súbitamente desperté, por desgracia había sido un sueño.
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