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miércoles, 29 de agosto de 2012

-Ven -musitó la muchacha, de largo cabello oscuro y ojos grandes, cuando llevaba a su amado a la escalera, para subir a su habitación.-
-¿Qué quieres hacer, amor? -dijo él muy nervioso.-
-¿No quieres dormir conmigo esta noche? -lo miró sonriendo.-
-B-bueno -dijo él.-

Ambos eran una dulce pareja, llevaban tiempo así. Ella, jamás había sentido algo así por alguien, tampoco se había entregado nunca. Él no quería hacerle daño, miraba su cuerpo y sentía temor, no podía controlar los sentimientos por ella, se sentía fuertemente atraído, el hecho de recorrer su cuerpo le causaba los pensamientos más fuertes y se podía notar en su anatomía lo que estaba pensando.

-¿Te pasa algo? -le dijo ella mirando su pantalón-: ¿No quieres dormir conmigo?, ¿estás nervioso?
-No es eso, y lo sabes -la miró.-
-Noto algo en tu cuerpo. -lo miró nerviosa.-
-Es eso, lo que causaste -dijo acariciando su rostro.-
-¿Quieres hacer el amor conmigo? -preguntó secamente-: porque si es eso, yo no estaba muy segura, pero en el fondo de mi corazón sabía que también quería hacerlo.
-Entonces, ¿lo harías conmigo? -sonrió.-
-Lo haría -rió levemente y lo beso con ternura.-

Ella se sentó en la cama, con una sonrisa en los labios. Él, indeciso se sentó a su lado y comenzó a besarla con cuidado. Sus bocas tenían un sublime contacto, no se soltaban y a pesar de faltarles la respiración no querían parar de besarse. El muchacho la recostó, se acomodó y la miró, se sentía extraño viéndola y pensando tantas cosas, ¿qué le pasaba?.

-Amor, ¿ocurre algo? -dijo ella-: ¿sigues asustado, no es así?
-¿Cómo supo que estoy asustado? -pensó él-: Es que, no quiero lastimarte de ninguna forma mi niña, no quiero ver lágrimas en tus ojos. 
-Por entregarme a la persona que amo, sería lo de menos llorar un poco. Además, ese dolor no durará mucho, yo lo sé... No podría sentirme mal, al amarte. -sonrió.-

Él se sonrojó bastante y le empezó a levantar la ropa a ella, dejando ver primero su abdomen, y los pechos, cubiertos por el sostén, el que quitó rápidamente, dejando verse los pechos suaves de ella. Se puso muy nervioso al verlos, los había visto antes, pero nunca tan cerca de sus ojos, ni de sus manos. Con cuidado, los tocó y luego, con su boca.

Ella, se estremeció con fuerza y dio una especie de chillido. Él se sintió incomodo y se detuvo.

-No hay problema, no te detengas. Me gusta. -le dijo ella, nerviosa, pero honesta.-

Al escuchar eso, él prosiguió, provocando aún más sensaciones en ella, después de un rato esas sensaciones le gustaban. Bajó la ropa de abajo de su amada, dejando su cuerpo desnudo ante sus ojos. Solo quedó quitarse la ropa rápidamente.

-¿Pasa algo amor? -preguntó ella, mientras contemplaba el cuerpo de su amado.-
-Estoy... impaciente -se sonroja-: No estoy seguro si haré esto.
-No debes preocuparte -lo besó- ya te dije, que no es problema. -lo miró con ternura.-
-Está bien -le acarició el rostro y comenzó a besar su abdomen- Te amo tanto, pequeña.

Besó su cuello, su pecho, ambos amaneceres suaves que ahí estaban. Entonces, acomodándose comenzó a introducirse de a poco. En un principio con demasiado cuidado, aun así ella estaba algo incomoda, aunque después fue tranquilizándose. Él, empezó a hacerlo con fuerza, ella daba fuertes gritos, gemidos más bien, pero mostraba gusto a lo que estaba viviendo, jamás se sintió así.

Él, se recostó mirándola con atención, se sentó y la colocó sobre ella, ayudándola a generar un curioso movimiento; ¿No será muy pronto para intentar esto? -pensó ella, pero no se resistió-: Continuó moviéndose, ya no sentía nada de dolor, se sentía bien, quería continuar, mirar la cara de placer de él, la llenaba de energía a ella. 

Cuando ambos se detuvieron, él la abrazó por detrás, apoyando cierta parte atrás de su amada. Ella, sintió cosquilla, pero se dejó abrazar, tomando las manos de él y besándolas.





_____

(Continuará, tal vez)


El camino indicado.

Un largo camino se marcaba a su alrededor, la noche oscura solo dejaba ver el camino, que era como un sendero lleno de luz, aunque la única luz visible, era la Luna.
Ella caminó, sin importar lo que pudiera ocurrir, y fue así como el camino nunca terminaba, era largo y extenso, no se veían obstáculos, y nada al rededor, pues lo único iluminado era ese camino.
Ella comenzó a notarlo monótono y decidió salirse del camino, aunque no veía absolutamente nada.
Así fue como, llegó a algo parecido a un árbol, y vio otro camino, con menos luz, definitivamente, muy poco iluminado, que le llamó fuertemente la atención, entonces caminó y caminó. Obstáculos fueron muchos, pero los saltaba a pesar de la poca visión. Entonces así fue caminando, encontrando muchos caminantes que le contaban su experiencia, y como quisieron, arriesgarse un poco, en vez de seguir una línea tan simple.

martes, 28 de agosto de 2012

Triste o buena, de Mario Benedetti

Amar sin nadie/ vaya cosa triste
sin nada que abrazar
ni Eva que nos abrace

Buscar en la memoria de la piel
la boca la cintura la lujuria ganada
las suaves nalgas tibias
y sólo hallar respuestas de fantasmas

Los desaparecidos no aparecen
las voces de los árboles se apagan
quedan escombros de caricias
y con pudor nos preguntamos
¿por qué decimos tantas veces corazón?
¿será el único amigo que nos queda?
¿o será el refugio de los que queremos?

Amar con alguien/ vaya cosa buena.

(...)

Has de guardar y estimar la mujer buena como se guarda y estima un hermoso jardín que está lleno de flores y rosas, cuyo dueño no consciente que nadie le pasee ni manosee: basta que desde lejos y por entre las verjas de hierro gocen de su fragancia y hermosura (El Quijote de la Mancha)

Una rosa blanca creció en un jardín oscuro, nadie notaba su presencia, por culpa de la intensa oscuridad. Un día, un muchacho caminaba sonriente y de lejos, notó su presencia, fue a donde esta se encontraba y logró cegarse con su belleza. La tomó entre sus delicadas manos y la llevó con él.

La dejó con un poco de agua, en un rojo florero, donde la observaba constantemente, la cuidaba con delicadeza y solo anhelaba algo, estar siempre a su lado. 
Entonces una noche, ocurrió, él ya no era hombre, sino una rosa, una rosa de color negro. 
Ya no se encontraba en su casa, ni estaba la rosa blanca en el florero; ambos se encontraban en el lugar donde la encontró, entrelazados y deslumbrantes, muchos los veían al pasar y notaban la belleza, de dos rosas que irradiaban intenso amor.





lunes, 27 de agosto de 2012

Lo que sus dedos marcó...

Todos los días, impaciente llegaba a verla, a esa preciosa y delicada "muchacha"
La acariciaba con ternura y tocaba cada parte de ella, demostrando su amor
Melodías se escuchaban a su alrededor, y a veces el modo en que la tocaba era más brusco
Aún así, siempre la cuidaba y la amaba completamente
Amaba realmente a esta mujer, tan dulce y perfecta
Su mujer, su guitarra...

(♥)


.

Un fuego ardiente parece quemar lo que me queda de alma, tan fuerte que recorre cada centímetro de mi cuerpo. Este fuego, parece tener nombre y apellido, de hecho, no es que parezca, es así.
Esta cosa que me quema, va dejando marcas en cada lugar que toca, en mi espalda deja intensas huellas de fogosidad interminable. En mi pecho, un ardor implacable, que no quiere apagarse por nada del mundo. Parece que mi alma fuese a explotar de un momento a otro, parece que todo da vueltas, todo me quema, pero a la vez, es una sensación deliciosa, que no puedo describir. Solo puedo decir al respecto, que no quisiera que se detuviera jamás.



(♥)

Cuando realmente se ama, se podría hacer mucho por la persona amada
Cuando realmente se ama, también la persona que ama debe aprender
que pase lo que pase debe llegar a comprender a su amor.


A veces hay miles de cosas que se interponen entre nuestros sueños
hay que saber luchar contra ellos, pero principalmente se debe tener paciencia
Estoy consciente de que puedo esperarlo, el tiempo que sea necesario
Creo que vale la pena esperar, porque es lo mejor que me ha pasado

No quisiera por ningún motivo, perder el sentimiento que en mi nació
¿Podría seguir, yo viva, sin él conmigo?
Ya ni recuerdo, que llenaba mi corazón sin él conmigo
Y aunque muchos me digan, que podría buscar alguien más cercano
No quiero hacerlo, no pienso hacerlo, porque es él, o nadie.

(...)

Compañero (cambiado para adaptarlo a mí.)
usted sabe 
puede contar 
conmigo 
no hasta dos 
o hasta diez 
sino contar 
conmigo 

si alguna vez 
advierte 
que la miro a los ojos 
y una veta de amor 
reconoce en los míos 
no alerte sus fusiles 
ni piense qué delirio 
a pesar de la veta 
o tal vez porque existe 
usted puede contar 
conmigo 

si otras veces 
me encuentra 
huraño sin motivo 
no piense qué flojera 
igual puede contar 
conmigo 

pero hagamos un trato 
yo quisiera contar 
con usted 

es tan lindo 
saber que usted existe 
uno se siente vivo 
y cuando digo esto 
quiero decir contar 
aunque sea hasta dos 
aunque sea hasta cinco 
no ya para que acuda 
presurosa en mi auxilio 
sino para saber 
a ciencia cierta 
que usted sabe que puede 
contar conmigo.


(Mario Benedetti ♥)



Una flor que renace (...)

Comenzaré un nuevo blog, con una frase que ha marcado muchísimo ultimamente mi vida, esta es bastante simple, pero hermosa :
Me alegra el hecho de que usted exista.


viernes, 17 de agosto de 2012

(....)


Ella, algo menudita de poca estatura, pero de una apariencia que dejaba esos detalles mínimos se acercó a su joven pareja, que la esperaba algo impaciente. Se fijó cuidadosamente en cómo se encontraba vestida ella, con unos pantalones sutilmente ajustados y una ancha camisa. Cuando ella se acercó, notó como su imaginación comenzaba a trabajar y su lo que reaccionó en su anatomía era prueba de ello. La muchacha, sonriendo lo saludó:
-Hola amor, ¿qué pasa? –preguntó riendo juguetonamente.-
-Nada –dijo él con la cara ardiendo-: ¿cómo estás, mi niña?
-Bien –dijo sentándose a su lado-: ¿me extrañaste? –preguntó mirándolo y poniendo su mano en la pierna de él.-


Asintió con la cabeza sonriendo, luego comenzó a analizar con cuidado a su amada. Comenzó por sus ojos, oscuros, que estaban llenos de brillo. Luego vio su nariz, ligeramente imperfecta pero que mostraba ternura; con cuidado examinó su boca, sus labios gruesos y rosados, con los que a ratos jugaba, ya fuese moviéndolos o pasándoles la lengua lentamente, esto igual estimulaba un poco la imaginación de él. Miró su cuello, blanco al igual que todo su cuerpo y llegó a sus grandes pechos que hacían notar la curva en su abdomen, no era precisamente delgada pero eso no parecía importarle. Miró sus piernas, que estaban ligeramente abiertas dejando notar cada detalle de sí mismas, al portar dichos pantalones.
Ella detuvo su análisis tocando su mejilla y haciéndolo reaccionar. “¿Qué piensas?” le preguntó rompiendo el silencio. Él solo la miró haciendo que en los ojos de ella se reflejara su mirada, se acercó cuidadosamente y rozó sus labios con los de ella besándola de a poco. Ella intensificó un poco el beso, jugando con la lengua y en ocasiones succionándola. Algo agitado él susurró algo a su oído: “Necesito hacerlo ahora” fue lo que dijo. Ella se sonrojó bastante, pero no se sorprendió, con dulzura le dijo “Vámonos a casa, no habrá nadie que nos moleste”.
Tuvieron que tomar locomoción para llegar pronto a la casa, les costó bastante aguantar esas ganas que tenían de amarse el uno al otro, y en tuvieron que moderarse. Llegando finalmente a la casa, decidieron cerrar bien la puerta y entrar a la pieza de la muchacha. Era una pieza no muy ordenada, pero la cama estaba ordenada, como nunca lo estuvo.
-¿Estabas consciente de que esto pasaría, amor? –preguntó él mientras apegaba a su joven amante a su cuerpo.-
-De todas maneras quería traerte a que durmieras hoy conmigo, si pasa algo más no es porque lo haya planeado yo –sonrió y mordió los labios de él.-
Sin más preámbulos acostó con cuidado a la muchacha sobre la cama y se colocó sobre ella, desabrochando la camisa que traía, se dispuso a besar el abdomen de su amada, subiendo a donde estaba eso que molestaba su tránsito, los sostenes de ella. Levantó con cuidado a la muchacha desabrochando la prenda y quitándola finalmente, así dejó ver los pechos de su amada y comenzó a jugar con ellos.
Cada cosa que hacía provocaba fuertes gemidos en ella, los que él disfrutaba cada vez más, y así mismo intensificaba las cosas que hacía en ella. Su muchacha se estremeció cada vez más, tal parece que no podía controlarse. Él, sonrió y besó sus labios con ternura.
-Te amo –dijo mirándola a los ojos.-
-Yo también te amo, mi vida –dijo ella sonrojada y nerviosa.-
Él comenzó a bajar los pantalones de su princesa y los sacó con cuidado. Su ropa interior, con tiernos dibujos que causaron un sonrojado aún mayor en él, después de todo ella era todavía una niña, cuya mirada evidenciaba aún más eso, porque mostraba una ternura cuidadosa, a pesar de tener ciertos deseos y pensamientos.
Quitó con cuidado la ropa interior de su niña, dejándola completamente desnuda ante sus ojos, iba a quitarse su propia ropa, cuando ella tomó sus manos.
-Yo lo haré por ti –dijo sonriendo.-
-Está bien… -dijo él nervioso.-
Ella observó sus ojos, que irradiaban tanta ternura y esa boca, que tan buen sabor tenía para ella. Quitó la camisa que él llevaba de a poquito, dejando ver el torso de su amado, al cual le hizo cariño con cuidado. Con un gesto le dijo que se ordenara, para quitarle la parte de abajo, él así lo hizo. Ella desabrochó sus pantalones y los sacó, observando su ropa interior que mostraba cierta parte de la anatomía bastante levantada. Quitó la prenda con cuidado, y ambos quedaron completamente desnudos.
Ambos se miraron a los ojos con gran rubor en el rostro, se analizaron completamente el uno al otro, hasta que él se colocó sobre ella, aunque ella lo miró y giró de tal forma que quedó sobre él.
-A-Amor… ¿Quieres estar arriba? –dijo él nerviosa al ver sentir el cuerpo de su niña desnudo y apegado.-
-¿Te molesta? –dijo sonriendo.-
-No… Al contrario.
Él puso sus manos en la cintura de ella y con una señal se ordenaron para comenzar. Él empezó con su trabajo y ella, a moverse encima de él, provocando aún más excitación en los dos. Mientras hacían esto, ella de alguna forma se abrazó a él, lo besaba y le hacía sentir cada parte de ella en él. Él recorría a su pequeña con las manos y la ayudaba a moverse con más intensidad; los dos gritaban y gemían, a ratos con mucha más fuerza.
Súbitamente él se ganó encima de ella y comenzó a recorrerla con su boca, llegando a ese lugar que estaba completamente húmedo, el que con su lengua saboreó por unos minutos, provocando aún más intensos gritos y movimientos en ella, quien llegaba a querer formular oraciones, relacionadas con el amor que le tenía, o simplemente pidiéndole que se detuviera.
Con una sonrisa él la miró, ella sin control de sus propios actos comenzó a hacerle lo mismo a él y llegó, a ese lugar que seguía despierto, completamente despierto. Se dispuso a saborearlo también, metiéndolo en su boca y llenándose con el sabor que tenía, provocando igualmente en su joven amante, gritos de euforia y pasión.
Cuando se detuvo se abrazó a su muchacho, sonriéndole y acariciando su rostro, el cual se encontraba ardiendo y sudado. Él aún estaba algo agitando, pero al mirarla sonrió y la abrazó por detrás, respirando justo en su cuello, provocando cierta sensación en ella, quien se sonrojó nuevamente. Él con sus manos acarició el abdomen de ella y agarró sus pechos, apretándolos un poquito. Se notaba que todavía tenía ganas de seguir amándola.
-¿Q-Qué haces…? –preguntó ella nerviosa.-
-Sentirte –aseveró mientras continuaba y olía el cuello de ella-: Siento el cuerpo de mi amada.
Ella no dijo nada, pero emitió varios sonidos, provocando que él insistiera en seguir jugando con sus pechos y mordiendo el cuello de ella. Por su parte, ella se dejaba tocar, y con sus piernas le hacía cariño a su joven amante.
-Eres perfecto –dijo ella.-
-Tú eres perfecta mi vida –dijo, mientras dirigió su mano a la entrepierna de ella y comenzó a meter sus dedos.-
Ella se movió hacia atrás con un chillido, él prosiguió. Nerviosa ella, no buscó otra opción que llevar su mano a aquel miembro que duro y levantado se encontraba y acariciarlo, como él lo hacía con ella. Los gemidos de él los escuchaba muy bien, gracias a la cercanía en que estaban. Además, el mordía su oreja mientras cometía sus actos.
Él se colocó sobre ella y besó su frente sonriendo, ella se mostraba cansada, pero con una gran sonrisa en el rostro. Él, pasó sus dedos por la gruesa boca de ella y le dijo “Me he convertido en un verdadero hombre, y a la vez he encontrado a mi pequeña, pero a la vez gran mujer"