Es en estos momentos cuando pienso algo muy importante, en principio uno siempre dice que el mundo está enfermo, o que es él el que tiene problemas, pero no se han puesto a pensar de que en realidad los problemas no están en el mundo sino en la humanidad en su conjunto, ¿cómo explicarlo?; pues verán, tal vez somos nosotros mismos los que nos encargamos de corromper el mundo... Tal vez no es nuestra culpa, sino de un entorno, pero éste ya fue corrompido antes, desde hace siglos... Aunque ojo, no son todos los seres corrompidos en este mundo, más bien soy pocos, pero son unos pocos que se notan demasiado en el mundo actual... ¡Tanto así que las personas menos groseras y más cultivadas nos vemos inmersas en un mundo que no nos comprende, que nos parece tan vulgar y repugnante! Lo triste es que yo lo he pensado, ¿en qué momento el mundo se convirtió en este agujero pútrido? Me gustaría por lo menos, comprender las almas infectadas con esa mugre tan difícil de sacar, una mugre que ni la espiritualidad puede sacar, y es tan desagradable que uno hasta prefiere a esas personas que se pegan en el pecho para no ser tan despreciables... ¡Menudo lío que se forma en este mundo! Donde creer en una fuerza que nos ayudará no siempre funciona, a ciertas personas nada puede salvarlas ni podrá salvarlas nunca, a ciertos seres su interior se les pudrió y no podrá reponerse... Hay árboles que crecieron torcidos, manchas que no salen con ningún desinfectante, sueños que nunca llegaron, ternura que jamás existió.
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sábado, 22 de marzo de 2014
miércoles, 19 de marzo de 2014
El castaño de gorra roja
Cuando viajé a Nueva York me encontré con el castaño de gorra roja, lo perseguí de un lado para el otro, llegué al lago que estaba congelado, por fin él se detuvo y me preguntó sonriendo y mirándome intensamente a los ojos: “Y, ¿a dónde van los patos cuando el lago se congela?”, luego, volvió a correr y súbitamente desperté, por desgracia había sido un sueño.
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