Lastimosamente, existen ciertos tipos de personas que no saben bien cómo decirle a otros que realmente les quieren, y que, mayoritariamente tratan de una manera no muy grata a quien más quieren la mayoría de las veces —menuda actitud de mierda, pensarán ustedes —, pero... ¿saben? No es cuestión de querer o no tratar así a una persona, la mayoría de las veces lo hacemos sin querer —si es que se puede decir así —, ya que en nuestro interior hay un intenso miedo a estar solos, un miedo que pueden creer que no tiene nada que ver con el hecho de lastimar o no a los otros, pero honestamente a mi parecer —claramente, no estoy aquí para hablar sobre lo que otros pueden entender al respecto, o al menos no es la intensión principal —... A mi parecer, creo que ese miedo es quien domina siempre a las personas como nosotros. Cuando vez que alguien está a pocos días de irse, alejarse, viajar, cualquier cosa, buscarás la forma más fácil de "evitar echarle tanto de menos", la que probablemente sea ser más fatigoso/a con la persona, para que ésta se sienta "poco querida" y te tenga cierto rencor... ¡Por supuesto, así no te echará de menos! Pero tú, lastimosamente sí, y sentirás la cruel culpa de haberte comportado como un imbécil.
Además de esto, están las personas que no tratan precisamente de mala manera a otros por sentir rencor, querer alejarnos ni mucho menos, sino que, lo hacen simplemente porque no saben actuar bajo presión, o porque son demasiado honestos... "¿Para qué decirle algo bueno si está equivocada? ¡Es absurdo! Mejor que se entere de que lo está haciendo mal, puede odiarme, pero así aprende de una vez, ¿no?" Bueno... Esto no es ni bueno, ni malo, más bien las personas así son duras porque no pueden ser de otra forma, no van a lanzarte flores cada vez que hagas algo que no les parece, pero no lo hacen porque no te quieran o algo por el estilo... ¿Por qué harían eso, eh? Si realmente no te quisieran, pues hace mucho te lo hubiesen dicho.
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sábado, 26 de julio de 2014
lunes, 21 de julio de 2014
Inquietudes
A veces me pregunto qué hubiese ocurrido de haber nacido en un lugar diferente, con otro idioma, otras convicciones, otra familia... ¿Por qué? Más que nada es una duda que creo que más de alguno debe tener en este mundo... Cuando hablas con personas tan distintas a ti, que viven a kilómetros, unos más cerca, otros más lejos te das cuenta de que a veces las cosas son muy distintas a como tu ojo las ve cada día, o mejor, te das cuenta de que no somos tan distintos entre sí como lo solemos creer... La persona ha experimentado cosas similares a ti, pero de otra forma, con otro modo de pensar y perspectiva, mejor dicho. Pero aún así, ¿seguiríamos siendo nosotros? Es probable que si como es probable que no, e imaginarlo es muy sencillo, pero claramente no importa cómo nos veamos en un mundo distinto, ya que somos nosotros quienes lo piensan y no creo que eso sea realmente una perspectiva objetiva —y no sé el porqué de mi sonrisa al decir esto—. Pero, después de todo, ¿quién sabe como somos en realidad? Nosotros mismos posiblemente estemos cegados por lo que queremos o debemos ser, pero el verdadero tú es visto por las personas que conviven contigo de manera más cercana, aquellos a quienes te abres sin querer y terminas mostrándoles todo. Aunque eso —a lo que se supone que estamos acostumbrados—, es sólo una pequeña teoría que ha nacido mientras escribo estas palabras... Y que, probablemente no esté de acuerdo a lo que tú piensas que es.
miércoles, 9 de julio de 2014
Rabo de color siena.
En los bosques suelen haber muchos animales, en especial zorros o conejos, cosas por el estilo, y este bosque no era la excepción. Aunque, aquí siempre caminaba una muchacha cuando quería alejarse un poco de el ambiente que la rodeaba, no le gustaba la ciudad, ni el ruido, ni nada que tuviera que ver con esas cosas urbanas, por eso siempre que podía salir de la ciudad lo hacía lo más rápido posible y se dirigía al bosque, aunque no podía quedarse demasiado tiempo porque a la hora donde el sol se ponía le costaba demasiado volver a casa a causa de la falta de luz, y tomando en cuenta que su visión nocturna era un asco.
Un día, mientras paseaba como solía hacerlo, con su cabellera rubia platinada y sus ojos de color poco común, encontró a una pequeño conejito de color siena, le llamó tanto la atención que no pudo evitar seguirlo... Éste, al notar que la muchacha no se rendiría se quedó quieto y le miró, no sé cómo poder decir algo así... ¿Es normal sentir que un pequeño conejito te tiene los ojos puestos encima de una manera así? Lo tomó y miró más de cerca, para darse cuenta de que en realidad parecía mirarle. Lo acurrucó en sus brazos y caminó un poco más con él apoyado en su pecho. Se sentía más tranquila con él junto a ella, logró comprender algún tipo de conexión... Una paz que no lograría explicar a nadie.
Al final del día tenía que regresar y no podía llevárselo, así que lo dejó libre y se marchó.
Pero cuando en su hogar se vio, notó que no había llegado sola como se había marchado, porque el pequeño conejito de largas orejas la había seguido y no pensaba marcharse.
Un día, mientras paseaba como solía hacerlo, con su cabellera rubia platinada y sus ojos de color poco común, encontró a una pequeño conejito de color siena, le llamó tanto la atención que no pudo evitar seguirlo... Éste, al notar que la muchacha no se rendiría se quedó quieto y le miró, no sé cómo poder decir algo así... ¿Es normal sentir que un pequeño conejito te tiene los ojos puestos encima de una manera así? Lo tomó y miró más de cerca, para darse cuenta de que en realidad parecía mirarle. Lo acurrucó en sus brazos y caminó un poco más con él apoyado en su pecho. Se sentía más tranquila con él junto a ella, logró comprender algún tipo de conexión... Una paz que no lograría explicar a nadie.
Al final del día tenía que regresar y no podía llevárselo, así que lo dejó libre y se marchó.
Pero cuando en su hogar se vio, notó que no había llegado sola como se había marchado, porque el pequeño conejito de largas orejas la había seguido y no pensaba marcharse.
¿Es mejor la expresión natural?
A veces uno pretende imaginar cómo podrían ser algunas cosas, mejor dicho, la mayoría del tiempo nos las pasamos imaginando situaciones que pueden pasar o no. Aunque para explicar esto de una manera más precisa podríamos decir que lo que imaginamos normalmente no ocurre, sino que de alguna forma las situaciones diarias tratan de llenar el vacío por aquello que no pasó como querías que pasara. Es como cuando imaginas una conversación con una persona y luego te da la impresión de que el oyente parece no tomar importancia a lo que te mataste pensando en tu cabeza probablemente el día anterior. O peor, sientes temor al decir las cosas que probablemente hubieses dicho en tus sueños y cambias el tema, evitas dirigir la mirada a quien te escucha, olvidas todo ese tiempo planeando la conversación perfecta y todo se va a la basura. Es normal. Tal vez dio buenos frutos, pero no los que hubiera dado si hubieras seguido al pie de la letra lo que tú mismo pensaste, ¿no es verdad?
A pesar de esto, no se recomienda sufrir si no sigues adecuadamente a tu mente y corazón de vez en cuando, porque la mayoría de las veces es probable que consigas más con una conversación interesante y espontánea que con algo demasiado elaborado, ¿no es mejor así? Pensar en lo que podría ser mejor es bueno, pero debes dejarle un poco de trabajo a la capacidad de desenvolverte con los demás.
A pesar de esto, no se recomienda sufrir si no sigues adecuadamente a tu mente y corazón de vez en cuando, porque la mayoría de las veces es probable que consigas más con una conversación interesante y espontánea que con algo demasiado elaborado, ¿no es mejor así? Pensar en lo que podría ser mejor es bueno, pero debes dejarle un poco de trabajo a la capacidad de desenvolverte con los demás.
Un poco... idealizado.
Las personas intentan de muchas formas decirte que eso que crees que es tu corazón no posee las emociones que crees, y de hecho, es verdad todo eso que se explica de que sólo sirve para bombear, y sí, tal vez las emociones son más mentales que nada, pero… Hay algo que a pesar de todo eso admiro en la manifestación de los sentimientos… Algo que sentí hace poco y que a pesar de que me causó un dolor momentáneo lo disfruté. Cuando tenía mis pensamientos perdidos una voz me alertó de la presencia de un ente a quien estaba esperando ver durante todo el transcurso de ese día, alguien que me alegra con solo mirarle, y que me gustaría poder tener más cerca más veces al día… El punto es que, cuando mis ojos apreciaron dicha tez, esos ojos claros y esa sonrisa bastante amplia sentí como si algo se rompiera dentro, pero no me refiero a algo que se quiebra, sino a algo que apreta tan fuerte que hace que algo se reviente… Ahí sentí mi pecho en segundos y después un bombeo que no podía detenerse, y que en efecto no se detuvo por largo rato… ¿Cómo explicar esto a mí misma? Pues, no lo sé… Traté de darle la mejor explicación lógica que se me ocurrió, y la encontré, pero aún así, fue agradable sentirlo aunque me haya dolido de cierta manera, fue incómodo pero reconfortante… porque después de todo estaba apreciando lo que quería apreciar desde el principio de aquel día, había conectado parte de mi ser con el ser de esta persona, y aunque ésta no comprenda bien eso con el sólo hecho de dirigirme una sonrisa y un saludo, me gusta pensar en interiormente le pasa algo similar, por lo menos un cosquilleo, algo extraño, un poco de empatía.
Y más allá de todo esto, finalmente, la reacción descrita en estos escritos no es más que una emoción muy corta y repentina, que para mi desgracia se repite cada vez que su tez aparece ante mis ojos, que sus labios se mueven emitiendo dulces palabras, y sus manos tocan las mías en señal de cariño… Un cariño simple, sin mucho que demostrar, solamente el contacto de dos manos que a temperaturas distintas buscan comprenderse. Acompañadas de una sonrisa tímida que mira hacia abajo, el apoyarse en el pecho por segundos para no parecer tan… ¿Cercana? Aún no comprendo ese aspecto de mi mismo yo, ¿por qué tanto temor a estar cerca?, ¿qué es lo peor que podría pasar? En mi mente, un montón de infinidades idiotas, sobre el porqué de no hacer ciertas cosas, sobre el miedo latente de querer algo más que no se podrá obtener, y la fantasía que alimenta un poco el entorno para mantener la paz interna. A pesar de cada idea que pasara por mi cabeza, ya sea positiva o negativa, cuando el contacto de ojos, manos y de cierta manera… la cercanía en sí… cambia todo. Las dudas desaparecen por un momento muy corto, y se devuelven galopantes al momento de notar que ha pasado demasiado tiempo y sigues ahí, acurrucada como un gato donde no deberías, riendo y sonrojándote por cosas que no deberías… Entonces, me pregunto, ¿qué hay de malo en eso, eh? ¿Algún crimen comete la persona en no querer separarse de otra por lo menos por un momento largo? En la mente, señores, eso es eterno, en el entorno real, son segundos que no se aprovechan y que siempre se hacen pocos.
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