Muchas veces, al menos, a la mayoría, nos piden que no demos demasiado a otros porque podemos salir lastimados. A medida que pasa el tiempo, crecemos y experimentamos el trato con otras personas, sí, salimos gravemente lastimados en más de una ocasión. Es de esta forma que terminas cerrándote, aislándote y buscando dentro de ti mismo/a alguna forma de estar mejor y no volver a cometer tal error como abrirle tu corazón a una persona que no lo merezca.
En este momento, una culpa corroe mi interior, buscando liberarse con el llanto, la risa falsa y un montón de dolores corporales, la culpa de haberse enamorado en tan poco tiempo, la culpa por sentir. Entonces... ¿sentir es algo malo? Para los ojos del mundo parece que sí, que no debemos abrir el corazón, que derretirnos con la mirada de otro es el mayor error que podemos cometer, y cuando sucede... Oh no, has caído, y eso no será bueno. Al menos, eso creen. Mientras más puedas negarlo mejor, mientras menos lo expreses estarás a salvo, porque no tienes permiso de amar a alguien que claramente no lo hace ni lo hará nunca. Porque si bien todo lo que diste lo hiciste porque comenzabas a enamorarte, eso no fue más que un juego para el otro, un pasatiempo, un experimento, sólo quería aprovecharse de lo que podías entregar. Es así como las ideas de sentimientos sempiternos se alejan, el corazón duele con vehemencia y parece que una parte de ti ha fenecido; que nunca volverás a caer de nuevo, que aunque lo veas y se te desplome el alma no debes demostrarlo, que él está feliz ahora, que no le importa y no ha derramado ni una sola lágrima, incomparables a las miles que has dejado caer tú. Que cuando te miran compasivos diciendo que de todas formas fue algo tan efímero y fugaz, que no llegaste a sentir nada y que debes simplemente avanzar te lastima aún más. Es como si tus sentimientos no importaran, no valieran y no debiesen existir. Debes volverte fría, impoluta, retraída y fingir hasta el final que no te duele y jamás te dolió.

En este momento, una culpa corroe mi interior, buscando liberarse con el llanto, la risa falsa y un montón de dolores corporales, la culpa de haberse enamorado en tan poco tiempo, la culpa por sentir. Entonces... ¿sentir es algo malo? Para los ojos del mundo parece que sí, que no debemos abrir el corazón, que derretirnos con la mirada de otro es el mayor error que podemos cometer, y cuando sucede... Oh no, has caído, y eso no será bueno. Al menos, eso creen. Mientras más puedas negarlo mejor, mientras menos lo expreses estarás a salvo, porque no tienes permiso de amar a alguien que claramente no lo hace ni lo hará nunca. Porque si bien todo lo que diste lo hiciste porque comenzabas a enamorarte, eso no fue más que un juego para el otro, un pasatiempo, un experimento, sólo quería aprovecharse de lo que podías entregar. Es así como las ideas de sentimientos sempiternos se alejan, el corazón duele con vehemencia y parece que una parte de ti ha fenecido; que nunca volverás a caer de nuevo, que aunque lo veas y se te desplome el alma no debes demostrarlo, que él está feliz ahora, que no le importa y no ha derramado ni una sola lágrima, incomparables a las miles que has dejado caer tú. Que cuando te miran compasivos diciendo que de todas formas fue algo tan efímero y fugaz, que no llegaste a sentir nada y que debes simplemente avanzar te lastima aún más. Es como si tus sentimientos no importaran, no valieran y no debiesen existir. Debes volverte fría, impoluta, retraída y fingir hasta el final que no te duele y jamás te dolió.
