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lunes, 25 de junio de 2012

Mi querida Ophelia, cuál es la razón de tu silencio (♪)

No existen imposibles, según dicen... Pero, a veces me pregunto que tan ciertas son esas palabras y si esas personas han logrado, eso que les parecía imposible y que decidieron ver como algo que finalmente ocurriría. Para mí, es bastante triste pensar en todas esas que posiblemente, deberían haber salido mejor... ¿Será acaso que, todo lo que he pensando hasta ahora es falso?; es difícil pensar en algo así, es imposible creer que todo eso que una vez pensé totalmente verdadero quiera desmoronarse entre mis dedos.

Solo quisiera, encontrar la razón de tanto desgarro... Ese desgarro de mi pecho, que parece crecer cada día y que no sé donde terminará. Mi único consuelo, es sentirme amada... Y es eso, lo que en este momento más me ha hecho sonreír, el saber que hay alguien que de alguna forma está creyendo en que estas cosas que hago, no son del todo erróneas. Pienso en esas palabras, las que decían No quiero que dejes de sonreír, porque eso es lo que me ha enamorado de ti ... Es tan difícil recordar esas palabras en los momentos en los que todo me duele. Aún así, no pienso romper la promesa, de sonreír siempre, y sonreír por él.


Mi garganta duele, al intentar pronunciar palabra... No estoy segura si es por el dolor de mi corazón y lo imposible que es decir algo ahora o simplemente por el dolor físico de esta; solo quisiera, tener más motivos para sonreír, el que tengo vale muchísimo y no lo dejaría jamás... Pero, me gustaría poder tener una felicidad enorme que compartir con él, imponer los sentimientos sobre todo lo demás y poder decir sin temores todo lo que creo y siento...

A la única persona que le he dicho mis sentimientos de forma clara y precisa ha sido a él; eso me provoca gran felicidad, porque he aprendido a ser más honesta y sincera, he abandonado el miedo a muchas cosas, en especial el rechazo de la gente...

Muchas personas han influido en mi cambio de carácter, porque de muchas maneras, he cambiado... He aprendido a ser yo misma, por difícil que sea. Además, esta yo, que ven ahora  a veces no se siente del todo bien y quisiera volar lejos, con su yang para poder llegar a su equilibrio como ying 


Oh, condenado dolor existencial que provoca tanto malestar en el profundo de mi ser, quisiera simplemente arrancar estos dolores y lanzarlos lejos, gritarle al mundo que no estoy interesada en permanecer el resto de mi vida creyendo que siempre las cosas deben ser así, que por un lado todo bien y por el otro todo es una soberana... mierda; lo único que quiero en este momento, es sonreír y solo sonreír... Pienso en esa persona que provoca la mayoría de mis sonrisas y me doy cuenta de que cada cosa que he vivido, ha sido hermosa y que es solo cuestión de tiempo y de esfuerzo para poder estar mejor.



viernes, 22 de junio de 2012

Quiero que me trates suavemente (♪)

A veces preferiría ser más directa con muchas cosas que pienso o que quiero hacer; pero realmente no sé decir algunas cosas de un modo más chocante para que la gente entienda, de alguna forma que es lo que pasa en mi interior. Normalmente tengo intensiones de decir todo lo que me pasa, y de alguna forma lo hago, pero hay algo, que no me deja tranquila, esos pensamientos que pasan por mi cabeza y que, de alguna no deberían presentarse. ¿Cómo se puede entender lo que se quiere, realmente?; he tenido constantes pensamientos sobre él y yo, en algunas situaciones interesantes, nunca antes había tenido esta sensación tan extraña.

Realmente, cuando pienso en esto, llego a ponerme nerviosa de alguna forma, ¿por qué?; hay tantas personas que experimentado el amor de variadas formar, pero me pregunto en este momento, ¿está bien, mi deseo?... precisamente hay algo aquí, que me está carcomiendo de alguna forma, y eso es, o más bien, son las ganas de sentir su esencia en mi ser completamente. Tal vez todo lo que digo es apresurado, o poco recatado, pero... No hay otras palabras para describir lo que quiero y lo que deseo; esa forma en que Él logra quitarme la poca cordura que tengo, cuando hace cosas que provocan una sensación de bienestar tan grande, que realmente no se puede entender de otra forma, como el gran enamoramiento, el profundo amor que está en mi pecho, anhelándolo, a él .

Oh, dulces deseos de ese cuerpo varonil y dulce sobre el mío; grandes sensaciones de anhelar algo que puede estar prohibido. Eso pareciera lo más importante... ¿prohibido? ; por qué será que está tan prohibido sentir esto, ¿cuál es el temor?, aún no lo entiendo bien, ¿cómo hicieron los demás para dejar estos sentimientos salir y ser ellos mismos?; solo quisiera, tenerlo ahora conmigo. 


Pienso en lo que esta persona debe creer al respecto; constantemente ha expresado sentimientos recíprocos y realmente, los creo y los valoro. Es tan hermoso, divino, perfecto, delicioso, sensual, excitante... ¿Estoy en lo correcto?, ¿Lo último que dije, es tan así?; cada día me convenzo más de esto, porque quizás no hemos vivido tantas cosas aún, pero es como si así fuera y mi cuerpo en sí, lo ha demostrado de esa forma. Por todo esto, me gustaría simplemente tener el valor, de ser más directa con las cosas que me pasan; este hombre logra darme felicidad, ha hecho que todo eso, que alguna vez ignoré, sea fuerte, realmente.

Ahora, precisamente pienso en verlo dormir, esa mirada, esos ojos, que aún cerrados dejan ver a ese hermoso y dulce muchacho que de alguna, se ve hermoso en toda situación. Pienso en su voz, esa voz tan profunda, que dice tantas cosas aún más de las que dice como tal, pero ese simple tono de voz, es más que eso, es más de lo que mi corazón resiste.





sábado, 16 de junio de 2012

¿Qué puede pasar, cuando despiertas un sentimiento?

Se escuchaban pasos fuertes en ese gran lugar. ¿Quién estaba ahí?, una muchacha buscando consuelo, se sentía devastada porque no encontraba la tranquilidad que necesitaba, la persona que más amaba estaba lejos de ella, no podía soportarlo más. Corría sin rumbo y comenzó a caminar, cuando vio que no estaba segura de donde estaba.

De pronto, pensaba; ¿Qué será lo que debo hacer ahora?, su confusión era bastante grande, en especial porque se encontraba totalmente perdida, tanto física como mentalmente. De pronto sintió como se escuchaban pasos cerca de ella, intrigada echó un vistazo, al no ver a nadie siguió caminando, hasta que de pronto vio un cuerpo frente a ella, algo más alto que ella. Al mirar hacia arriba, vio unos ojos cubiertos por unos lentes y un rostro tapado por un cabello abundante y oscuro.

-E-Eres tú... -Alcanzó a susurrar, pero él cubrió su boca con sus dedos, acariciando delicadamente sus labios, miró hacia abajo a la muchacha como queriendo examinarla y finalmente la abrazó-: Soy yo, querida -le dijo, a lo que la muchacha se abrazó de él fuertemente.-
-No pensé que te vería, nunca pasó por mi mente -dijo la muchacha con lágrimas en los ojos.-
-¿Por qué te pones triste, mi niña?, ¿no me querías ver? -preguntó el muchacho inocentemente, mientras secaba las lágrimas de la chica-: ¿te molestó mi sorpresa, amor?
-No es eso... es que... No sé; no imaginé que llegaras a aparecer ante mí, tan de repente...
-Jeje -rió levemente el muchacho-: ¿te sorprendí verdad, mi niña? -tomando su rostro-: Bueno, no era mi intensión asustarte, es solo que necesitaba verte y de alguna forma, pude hacerlo; creo que ahora eso es lo más importante. ¿Me concederías recorrer este lugar, pequeña?
-¿Eh?, ¿qué tienes en mente? -nerviosa, dijo la muchacha al mirar sus ojos.-
-Bueno... Nada realmente, a menos que tú quieras algo -contestó él, con un tono distinto.-
-Y-Yo no he dicho nada, eh? . No quieras ponerme en una situación incomoda...
-Mi niña -abrazándola por la cintura-: Yo no quiero hacer nada, que tú no me permitas hacer. ¿Quieres ir conmigo?
-Contigo iría a donde sea -dijo ella escondiéndose en el pecho del muchacho.-
-Bueno -tomando su mano-: Entonces, no me sueltes.

El chico, agarrado de la mano de la muchacha caminó por ese curioso lugar, donde no se veía nadie, era enorme, y parecía estar abandonado; ambos a su vez, estaban con una extraña sensación, comenzaban a sentir frío, en especial ella. Él, la abrigó con su chaleco y siguieron caminando.

-No tienes que pasarme esto, estoy bien... -dijo ella, algo testaruda.-
-Bueno, creo que tienes menos defensas que yo en estas situaciones, eres bastante enfermiza. Además, yo estoy bien, un poco de frío no me hará daño, lo importante es que no te pase nada, no quiero tener que cuidarte después si te da algo grave... -dijo él, apretando su mano.-
-No insinúes que soy enfermiza o algo así. No es verdad -dijo ella, mirando hacia otro lado.-
-No es necesario que te enojes -la abraza y acerca a su cuerpo con rapidez-: Yo solo quiero que estés bien, además, si quieres mantenerte caliente, debes abrigarte; nos encontramos en un lugar bastante grande donde hay mucha humedad, no debes ser tan testaruda. Mejor veamos si habrá una pieza o algo así.
-¿Para qué necesitas una habitación? -dijo ella, sonrojada.-
-¿Quieres hacer algo, pequeña?, porque solo la quería para ver si habían mantas o algo para abrigarse...-dijo él, fingiendo inocencia.-
-No quieras hacerme quedar a mí como la que imagina cosas. Se bien lo que quieres hacer. -dijo ella, muy roja.-
-Entonces, hagámoslo.
-¿Eh? -dijo la muchacha con el corazón disparado-: ¿Qué dices?
-Eso, según tú, quiero hacer algo. Y según yo, tú también, entonces... ¿Qué opinas?
-Bueno, yo... -nerviosa-: Quisiera hacer el amor contigo. -y al terminar esta frase, comenzaron a brotar lágrimas de sus ojos. Él se percató y las secó inmediatamente.-
-¿Te pasa algo, mi bello ángel? -dijo mientras acariciaba el rostro de ella.-
-Bueno, no sé como explicarlo... Siento que quizás, no debería decirte esto. ¿Te molestan mis deseos?
-En lo absoluto -la acercó mucho a él-: En lo personal, tus deseos son los míos.

Esa frase recorrió frenéticamente el cuerpo de la muchacha. Ambos subieron una escalera que estaba ahí, se encontraron con una habitación, que no estaba nada de helada como el lugar en sí; o posiblemente ellos ya no sentían el frío de hace un momento.

-Entonces, ¿qué harás? -dijo la muchacha, algo nerviosa.-
-Creo que podríamos quedarnos aquí, ¿qué te parece?
-¿Quedarnos a dormir aquí?, ¿no es algo peligroso?
-Mi niña, puede que sí; pero yo no permitiré que nada malo te pase. ¿Vale? -acaricia su cabeza.-
-De ser así, está bien... -sonrió ella y cerró sus ojos un momento-: Y bien, ¿qué harás con respecto a nuestra conversación, amor mío?
-En lo personal, esperé mucho para este día. Ha sido mucho tiempo el que te he esperado, y ahora que estás junto a mí, es difícil reaccionar de una manera. Pero bueno, no me queda nada más que hacer.

Con cuidado, él besó los labios de la muchacha y fue introduciendo con cuidado su lengua. Ella, con cuidado succionaba la lengua de él, y daba leves mordidas. La forma en que él se estremeció fue notoria y algo extraña. Él, con cuidado llevó a la muchacha a la cama con mantas que se encontraba en esa solitaria habitación, a la cual solo llegaban los rayos que emitía la Luna y el fulgor de las estrellas.

Delicadamente, él quitó la blusa de la muchacha y el sostén; al descubierto quedaron unos pechos jóvenes, que parecían haber cambiado de vírgenes a voluptuosos, y más aún cuando eran lamidos y tocados por el hombre que estaba en ese momento agarrado a ella, con las entrepiernas cuidadosamente juntas, y más cuando finalmente él dejara a la muchacha sin nada más que la piel a la vista, y no diferente a él mismo. Con la mayor delicadeza se introdujo en su amada muchacha, dejando notar en sus ojos pequeñas lágrimas, y no era para menos; él era el primero que descubría la femineidad de ella, y quien provocaba la excitación en su cuerpo.

Con sumo cuidado, fue entrando en ella, una y otra vez; ambos se comportaban de modo peculiar con el acto que hacían y los sentimientos que brotaban. Él con ternura besaba profundamente a su amada, y no solo eso, sino que recorría su cuerpo, ese cuerpo que haya completamente virginal y que sucumbía a las pasiones provocadas por él. Era curiosa la forma en que ambos se entrelazaban, provocando una unión cósmica, nunca antes experimentada. Mientras sus cuerpos se volvían uno, los rayos de la penetrante Luna entraban por esa pequeña ventana, dejando a los amantes con una luz tan profunda, que hacía que la oscuridad de la habitación fuera menos fuerte.

Con cuidado, él le abrazó por detrás, besando su espalda y oliendo su cuello. El cansancio era evidente. La mirada de la muchacha estaba completamente enrojecida, aparte de cansada. Él, enrojecido y sudado, abrazaba a su amante con plena dulzura.

(♥)