Caminaba, tranquila y despacio;
sin prisa, al parecer ¿Prisa? ¿Qué prisa iba a tener?, no tenía en lo absoluto
algo que hacer. Se encontraba sola, en una ciudad tan grande como Santiago,
caminando en la oscuridad del centro, viendo a su alrededor, parejas que se
demostraban el amor de modo intenso y fulguroso. Implacablemente. Ella, tan
pálida y pequeña, caminaba mirando a todas estas personas que se amaban,
pensando “¿Seré digna yo, de un amor similar a este que las parejas se expresan
con tanta pasión y dulzura?”. Suspiró, sublime en su perfecta pero triste
soledad.
~Seguidores
domingo, 28 de abril de 2013
viernes, 26 de abril de 2013
Ilusiones♯
Ilusionarse es como saltar desde una gran altura pensando que alguien te atrapará cuando vayas llegando al suelo. Estás segura de que habrá alguien ahí y claro, están las dos posibilidades: O está esa persona o no está. Cuando no está, tu corazón se detiene, no puedes creerlo y tu alma se desespera.
¿Felicidad?
Pasaba días meditando, tratando de entender sus actitudes y no podía. Era extraño, no era capaz de ver algo tan simple como parejas de la mano, personas abrazadas, todo le afectaba, le incomodaba, era repugnante. Finalmente, luego de mucho pensarlo comprendió, se sentía triste, lo que necesitaba era la felicidad soñada que tenían todos, esa felicidad que te endulza la boca, que cuando despiertas en la mañana te hace oír pájaros, sentir un relajo total; esa felicidad que intensifica tu sonrisa y que, simplemente te hace olvidar todo lo malo de la vida.
viernes, 19 de abril de 2013
Fantasmas Nocturnos.
Como cada noche, pretendía acostarse y dormir, descansar ya que seguramente al otro día tendría miles de cosas que hacer, se cansaría, lo normal; su vida no presentaba cosas más interesantes -pensaba ella-. Cuando finalmente se acostó, sintió un escalofrío, lo asoció a que estaba algo destapada, no hacía tanto frío, se cubrió con sus frazadas y se aferró, sintió nuevamente el escalofrío, aunque más que eso era una cosquilla. Su piel se erizaba, era acariciada de forma ligera, le encantaba como se sentía, era novedoso, interesante. Se acostó con el estómago pegado a la cama, después de moverse constantemente, luego de eso sintió el roce en su espalda, como un soplido, una respiración. Fue una noche agitada, no comprendía en lo absoluto lo que había ocurrido, no tenía claro si su piel era demasiado sensible al ambiente o si realmente, alguien le había hecho compañía.
martes, 9 de abril de 2013
La mariposa y el árbol.
La mariposa vuela lejos de su lugar favorito, un árbol lleno de flores.
Mientras se va alejando, anhela con fuerza regresar; pero sabe que no puede.
¿Por qué? Muy simple, son las etapas que debe vivir y aferrarse a un árbol florido, por hermoso que este pueda ser, no le traerá más que pesares. Duda, se entristece, pero en el fondo sabe que debe irse.
Sumergida en los pensamientos, no se percató del hermoso árbol lleno de flores que estaba en su camino, no era tan grande como el que la acogió tanto tiempo, pero no por eso poseía menos hermosura. Únicamente el cansancio le hizo toparse con el árbol, pero a la mañana siguiente siguió su camino. Un suceso inesperado, sentía más nostalgia del segundo árbol que del primero, al darse cuenta de que no estaba tan lejos, decidió volver. Se quedó en el árbol, apreciando su belleza; no se iría de ahí tan fácil, aprendería a amarlo y cuando cumplieran su etapa, se iría; a menos, que este fuera con quien pasaría toda su vida.
Mientras se va alejando, anhela con fuerza regresar; pero sabe que no puede.
¿Por qué? Muy simple, son las etapas que debe vivir y aferrarse a un árbol florido, por hermoso que este pueda ser, no le traerá más que pesares. Duda, se entristece, pero en el fondo sabe que debe irse.
Sumergida en los pensamientos, no se percató del hermoso árbol lleno de flores que estaba en su camino, no era tan grande como el que la acogió tanto tiempo, pero no por eso poseía menos hermosura. Únicamente el cansancio le hizo toparse con el árbol, pero a la mañana siguiente siguió su camino. Un suceso inesperado, sentía más nostalgia del segundo árbol que del primero, al darse cuenta de que no estaba tan lejos, decidió volver. Se quedó en el árbol, apreciando su belleza; no se iría de ahí tan fácil, aprendería a amarlo y cuando cumplieran su etapa, se iría; a menos, que este fuera con quien pasaría toda su vida.
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