~Seguidores

miércoles, 9 de julio de 2014

Un poco... idealizado.

Las personas intentan de muchas formas decirte que eso que crees que es tu corazón no posee las emociones que crees, y de hecho, es verdad todo eso que se explica de que sólo sirve para bombear, y sí, tal vez las emociones son más mentales que nada, pero… Hay algo que a pesar de todo eso admiro en la manifestación de los sentimientos… Algo que sentí hace poco y que a pesar de que me causó un dolor momentáneo lo disfruté. Cuando tenía mis pensamientos perdidos una voz me alertó de la presencia de un ente a quien estaba esperando ver durante todo el transcurso de ese día, alguien que me alegra con solo mirarle, y que me gustaría poder tener más cerca más veces al día… El punto es que, cuando mis ojos apreciaron dicha tez, esos ojos claros y esa sonrisa bastante amplia sentí como si algo se rompiera dentro, pero no me refiero a algo que se quiebra, sino a algo que apreta tan fuerte que hace que algo se reviente… Ahí sentí mi pecho en segundos y después un bombeo que no podía detenerse, y que en efecto no se detuvo por largo rato… ¿Cómo explicar esto a mí misma? Pues, no lo sé… Traté de darle la mejor explicación lógica que se me ocurrió, y la encontré, pero aún así, fue agradable sentirlo aunque me haya dolido de cierta manera, fue incómodo pero reconfortante… porque después de todo estaba apreciando lo que quería apreciar desde el principio de aquel día, había conectado parte de mi ser con el ser de esta persona, y aunque ésta no comprenda bien eso con el sólo hecho de dirigirme una sonrisa y un saludo, me gusta pensar en interiormente le pasa algo similar, por lo menos un cosquilleo, algo extraño, un poco de empatía. 
Y más allá de todo esto, finalmente, la reacción descrita en estos escritos no es más que una emoción muy corta y repentina, que para mi desgracia se repite cada vez que su tez aparece ante mis ojos, que sus labios se mueven emitiendo dulces palabras, y sus manos tocan las mías en señal de cariño… Un cariño simple, sin mucho que demostrar, solamente el contacto de dos manos que a temperaturas distintas buscan comprenderse. Acompañadas de una sonrisa tímida que mira hacia abajo, el apoyarse en el pecho por segundos para no parecer tan… ¿Cercana? Aún no comprendo ese aspecto de mi mismo yo, ¿por qué tanto temor a estar cerca?, ¿qué es lo peor que podría pasar? En mi mente, un montón de infinidades idiotas, sobre el porqué de no hacer ciertas cosas, sobre el miedo latente de querer algo más que no se podrá obtener, y la fantasía que alimenta un poco el entorno para mantener la paz interna. A pesar de cada idea que pasara por mi cabeza, ya sea positiva o negativa, cuando el contacto de ojos, manos y de cierta manera… la cercanía en sí… cambia todo. Las dudas desaparecen por un momento muy corto, y se devuelven galopantes al momento de notar que ha pasado demasiado tiempo y sigues ahí, acurrucada como un gato donde no deberías, riendo y sonrojándote por cosas que no deberías… Entonces, me pregunto, ¿qué hay de malo en eso, eh? ¿Algún crimen comete la persona en no querer separarse de otra por lo menos por un momento largo? En la mente, señores, eso es eterno, en el entorno real, son segundos que no se aprovechan y que siempre se hacen pocos. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario