~Seguidores

jueves, 16 de octubre de 2014

:

Hoy saqué una interesante conclusión:
Con esa mirada que tiene, hasta el hambre se quita.
O quizás da otro tipo de hambre, hambre de él yo diría.
¿Qué puedo hacer, eh? 

Se me eriza el alma cada vez que escucho su voz.
Y, cuando me habló de esa forma, pensé caerme ahí mismo.
Definitivamente quita el hambre, pero aumentan las ganas.

Ganas de comerlo a besos, por qué no. 
Ganas de no haberme ido, de haberme quedado ahí.
De haber respondido algo más decente en vez de sólo sonreír.
Tal vez eso hubiese estado mejor...

No hay comentarios:

Publicar un comentario