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miércoles, 8 de octubre de 2014

Escribo, aunque me cuesta.

Hoy, más que nada, he hecho algunos análisis y analogías extrañas... De por sí, pensé en el porqué de un fenómeno curioso, ¿notaron que hoy el viento golpeaba con más fuerza de lo normal? No sé si a ustedes les pasó o lo sintieron en el rostro, pero un viento feroz golpeaba hoy... Pero no quiero tomarlo un golpe, he decidido tomarlo como algo más ameno, siento que cuando el viento está tan violento no son más que los miles de besos de las personas que están ahora enviándonos su cariño desde arriba, en forma de viento, de un sol brillante, o de un día nublado, porque estos no son ni mejores ni peores que los días de sol. 
Empiezo lo que quería escribir de esta forma tan extraña, porque aún me cuesta articular palabras, aunque sea mediante las letras y no mi voz, que si intentara decir algo se encontraría aún más frágil que mis dedos al escribir... Que mis manos en este momento. 
Un montón de recuerdos me asaltan con dulzura y nostalgia, y más que recuerdos, tanto olores como sonidos... Es curioso decirlo así, ¿olores? Seguro, cada vez que entraba a ese auto era el mismo olor, y a veces la radio, que sería uno de los sonidos. El mismo auto a veces hacía sonidos, que marcaban conversaciones llenas de sonrisas y curiosidades... Miles de sonidos, esos golpes fuertes a la puerta, y además, el tierno sonido de la música, que ha sido y siempre será parte de nosotros, de él, de mí, de todo. 
Estoy completamente agradecida de todo lo que viví y sentí gracias a él, y siento un pequeño orgullo de la persona que me he convertido, esperando que él también lo estuviese y que... lo siga estando, porque para mí él era una persona tremenda, y siempre lo será. 
Apelando a lo difícil que me es escribir me detendré, con un nudo de cosas por decir y por hacer, pero con una idea clara en mi mente, seguir cosechando el camino que hemos formado todos y no detenernos jamás. 

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