Empiezo lo que quería escribir de esta forma tan extraña, porque aún me cuesta articular palabras, aunque sea mediante las letras y no mi voz, que si intentara decir algo se encontraría aún más frágil que mis dedos al escribir... Que mis manos en este momento.
Un montón de recuerdos me asaltan con dulzura y nostalgia, y más que recuerdos, tanto olores como sonidos... Es curioso decirlo así, ¿olores? Seguro, cada vez que entraba a ese auto era el mismo olor, y a veces la radio, que sería uno de los sonidos. El mismo auto a veces hacía sonidos, que marcaban conversaciones llenas de sonrisas y curiosidades... Miles de sonidos, esos golpes fuertes a la puerta, y además, el tierno sonido de la música, que ha sido y siempre será parte de nosotros, de él, de mí, de todo.
Estoy completamente agradecida de todo lo que viví y sentí gracias a él, y siento un pequeño orgullo de la persona que me he convertido, esperando que él también lo estuviese y que... lo siga estando, porque para mí él era una persona tremenda, y siempre lo será.
Apelando a lo difícil que me es escribir me detendré, con un nudo de cosas por decir y por hacer, pero con una idea clara en mi mente, seguir cosechando el camino que hemos formado todos y no detenernos jamás.
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