No sé como podría empezar a escribir algo así, supongo
que una descripción mía bastaría, aunque no estoy de ánimos para algo así. Soy
mujer, primero que todo, dentro de todo lo que implica es bonito. Cabello rojo
y corto, estatura media –¿Media?, lo dudo, mejor dicho muy pequeña-: aunque
dentro de todo, no está todo tan mal.
Hay días donde crees que el mundo se destruirá a tus pies y esos días solían repetirse en mi vida, no quería que esto me afectara, pero dentro de todo, por así decirlo, aunque yo quisiera ir a la Luna, sé que no pasará.
Hay días donde crees que el mundo se destruirá a tus pies y esos días solían repetirse en mi vida, no quería que esto me afectara, pero dentro de todo, por así decirlo, aunque yo quisiera ir a la Luna, sé que no pasará.
-¿Estás bien? –pronunció una voz sutil a mi lado, intenté
sonreír. Por lo menos cuando intento parecer bien hago mi mayor esfuerzo.- Lo
estoy, ¿Por qué preguntas?
-Te veo decaída mi pequeña, por eso. –Acertaba por
desgracia, ese día pasaba algo que no me dejó sentirme mejor. Era imposible.
-No es nada. Lo mejor será que haga cualquier cosa
productiva, ¿no?. Nos vemos después. –Y entonces caminé, con una melodía en la
cabeza, no sé porque esos días me dio por escuchar a The Beatles, asumo que mucho me gustaban. Comencé a cantar Yesterday en mi cabeza. Eso solo aumentó
lo mal que podía sentirme, pero lo amenizó de cierta forma.
Seguía caminando, en ese momento comenzaba a sentirme un
pequeño muñeco. Me miré en el vidrio de una vitrina, estaba pálida. Demasiado
pálida. Mi corazón necesitaba un descanso en ese momento. Caminé, tomé el bus
para llegar a casa, era un camino no muy largo, pero los minutos en ese momento
me parecían eternos.
Al llegar uno a casa, trata de dejar todo lo que pasó
afuera, ahí mismo fuera, valga la redundancia. Sonreí a mi familia, los saludé
con ternura como siempre intento hacerlo, a pesar de cualquier cosa. Comí,
estaba hambrienta, demasiado hambrienta. Quizás la comida en cierto aspecto
llenaba el vacío que comenzaba a sentir.
-¿Cómo te fue hoy? –siempre está esa pregunta en
cualquier instancia. Siempre. Miré a mi madre, con una mueca que parecía una
sonrisa.- Me fue bien, gracias.
-¿No crees que has comido mucho? –me preguntó algo
preocupada. Le preocupaba demasiado, es normal.
-Comeré este plato y terminaré no te preocupes –dije con
un tono de voz bajo.
Luego de eso, traté de estudiar. Ni eso conseguía, lo que
leía se esparcía en el ambiente de mi habitación y desaparecía fugazmente. La
concentración me estaba fallando en este momento. Tomé un libro, comencé a
leer. Pasaron horas, ni idea de cuantas, nunca me fijo en eso. Había terminado
el libro, final algo abierto. Algo me seguía intrigando. Revisé mi escritorio,
lleno de hojas, resúmenes, papeles, hasta propagandas de por ahí. Me lancé a la
cama, no quería nada más en ese momento. Me dormí.
En los sueños me pareció ver muchas personas, personas
con sonrisas en sus rostros, deseándome lo mejor, preocupados por mí. Cuando
abrí los ojos, era de noche. Quizás las 4 de la mañana, seguía con la ropa, al
día siguiente no tenía nada que hacer, así que cogí mi pijama y me lo coloqué.
Tuve ganas de llorar, no sé por qué. La oscuridad de mi habitación en ese
momento me dejó un mal sabor de boca, toqué mi largo cabello, me sentía
extraña.
Entré en el baño, busqué en un cajón y encontré una
tijera. La cogí y comencé a cortar mi cabello, lo dejé realmente corto. Tomando
en cuenta que lo tenía más debajo de la cintura. Quedó cortísimo, con el
cabello hice una trenza, que guardé en mi habitación. No daba más, me duché.
Quizás el agua me hubiera ayudado y en parte lo hizo, me sequé rápidamente y
volví a mi cama. Miré el techo por largo rato. Las lágrimas corrieron por mis
ojos, sin darme cuenta. Cuando una persona se entristece normalmente, recuerda
todo lo malo que alguna vez vivió y en efecto, recordé cada momento. Fue
terrible.
Finalmente, cerré los ojos otra vez, lo que soñé ni lo
recuerdo. Todos dormían, no sé como no escucharon todo lo que hice… Detalles.
Después de esa noche tan fría, decidí cambiar algo, más bien, cambiarlo todo.
De una buena vez.
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