Desgarrado Corazón.
Y cuando hay una leve abertura en la carne, se va abriendo más y más y llegas a una reja blanca, que protege aquello tal valioso, esa rosa del color rubí. Cuando traspasas dicha reja, tomas la potente forma y la fracturas enterrando ligeras cuchillas, se desarma completamente. Los focos se quedan blancos, la seda pierde suavidad.
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