"Tú nunca fuiste así", le decía constantemente. "¿Dónde quedó tu sonrisa, que le daba esperanza a mi vida?", "Creí que siempre tendría la dicha de verte sonreír", "¿Quién te ha hecho daño y por qué miras hacia abajo?", "No evites mis preguntas, por favor responde", "Fui testigo del daño que recibiste, pero aún así por favor, sonríe", "Tu sonrisa iluminaba estos cristales, hacía salir el sol en mí". Estas fueron las cosas que escuchaba provenientes del cristal, lágrimas brotaban de sus ojos, incapaz de responder, se limitó a guardar silencio. "Se que no quieres escucharme" dijo por última vez el espejo, la muchacha empuñó su mano y lo rompió. Convertido en pequeños cristales él le dijo "Cuando tu sonrisa regrese, yo también lo haré".
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