Caminaba sin descansar, la muchacha buscando a su inspiración. Lo encontró de pie, mirando una ventana, con una mirada perdida, quizás pensando en ella.
Ella, lentamente se acercó, rodeándole con las manos por detrás, y apoyando la cabeza en su espalda. Él, asombrado enrojeció y acarició sus manos, entrelazándolas con las suyas.
-¿Qué andas haciendo, pequeña? -preguntó él mirando sus manos.-
-Te buscaba -dijo, acariciando su abdomen.-
El muchacho se agitó y se giró. La miro atentamente. Ella, con su cabello amarrado, dejando ver sus ojos y sus gruesos labios.
-¿Te molestó algo? -dijo, pero él no escuchaba, miraba sus labios al moverse y no despertaba de lo que estaba imaginando- ¡Oye! -tocando su rostro le hizo reaccionar.-
-¿Eh? -la miró sonrojado-:¿Qué pasó?
-Te pregunté si algo te había molestado, amor mío -sonrió.-
"Amor mío", que hermoso sonaba eso en sus labios.
-No pasa nada, mi niña -muy nervioso-: Solamente me quedé mirando tu boca. -desvió la mirada.-
-¿Qué tiene mi boca?, ¿tengo algo? -se tocó los labios.-
-N-no... -le tocó los labios-: Tus labios son hermosos -asumió mirándola a los ojos.-
-G-gracias -dijo y luego beso su dedo.-
Él, se puso encantadoramente nervioso, sintió ese roce de los labios de su pequeña en su dedo y parecía que volara. Sin tener mucho control sobre sí, acercó su rostro al de ella y la beso lentamente, dejando de lado su miedo y el nerviosismo. La muchacha se sonrojó mucho en el beso, pero correspondió sin problemas, en el fondo igual estaba esperando ese momento, que se volvía perfecto.
-¿Cuánto tiempo esperaste para hacer esto? -dijo ella riendo.-
-Mucho, verás... -no dijo ni una sola palabra, pues el dedo indice de ella estaba en sus labios.-
-No es necesario que digas nada. Yo igual tuve que esperar mucho. Pero al fin estás aquí, conmigo. Eso es todo lo que importa ahora -dijo ella abrazándolo.-
No tuvo muchas palabras que decir él ante eso, pero su cuerpo manifestaba la emoción que logró sentir en ese momento. Miró algo hacia abajo y apreció el rostro de su princesa, ella quitó el cabello largo del rostro de él, admirando sus ojos, que se veían más tiernos que siempre. Ambos emitían algo en sus cuerpos, sería un aura parecida, qué sabe uno. Pero era simplemente hermoso.

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