Cuando se camina en otro suelo, cuando se duerme con otro cielo, cuando se come con otra boca, cuando se llora con otras lágrimas. Nunca hubiese imaginado estar viviendo en otro mundo, tan distinto, y más calmo que el suyo propio. Y cuando ya todo fue visto y hecho, tuvo que regresar a lo que conocía a ojos cerrados, con el recuerdo de cuando sus negros y grandes ojos estuvieron más abiertos que nunca.
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