Ante estas dudas y miedos, no queda más que llegar al momento clave y simplemente saltar, sin temor a dejar lo que va detrás de ti exigiéndote quedarte, porque eso no se puede, podrás volver, una que otra vez, dar uno que otro cariño, sonreír una vez más. Pero serán momentos pequeños, que valdrán por miles de horas... Y que llenarán de una manera inexplicable a pesar de lo poco que puede llegar a ser.
El camino al cielo se presentará solo, con los espíritus que guían, y con los amigos que te llenarán de felicidad conociéndote y apreciándote... Y al final, lo más importante será lo que se vive sin previo aviso.
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