Muchas veces estoy convencida de que todas nuestras verdades se ven a través de nuestros ojos, cuando estamos alegres, cuando no, y es así como he pretendido que mis ojos hablen por mí, que ellos confiesen lo que yo no puedo. Que miren con tanta sinceridad que a través de ellos se entienda, sin dificultad lo que estoy sintiendo tan adentro. Espero que así sea, en el momento que pase, y sigo pensando en eso.
Esta persona, probablemente no se da cuenta de los sentimientos que inspira y quizás nunca se de cuenta, o eso pienso al menos. A veces, al mirar sus ojos siento una completa tranquilidad y sinceridad, pero aún no puedo ver sus verdaderos sentimientos, ya que el contacto visual pondría al descubierto los míos.
Y así es, usualmente evito mirar sus ojos, porque los míos son peligrosamente sinceros.
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