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domingo, 5 de julio de 2015

Divagues de domingo por la noche.

No supe si escuchar a Silvio o a The Beatles a la hora de escribir estas palabras, finalmente me decidí por el segundo, en parte para no perder la inspiración. Ha sido una tarde calmada, lluviosa y sumamente interesante... Y ahora, es cuando más me pregunto... ¿Qué se siente realmente el cariño correspondido? Lo conversé durante la semana que se va, y me lo seguiré preguntando como una duda que me carcome las entrañas... Algo que para muchos no es gran novedad... No comprenden cuando alguien que jamás ha recibido cariño recíproco, no viven esta duda día a día, no caminan por la calle mirando con curiosidad a las parejas que se aman por no entender siquiera la magnitud de dicho sentimiento. ¿Qué es amar y por qué es tan difícil hacerlo?, ¿qué es el cariño y por qué es tan complicado obtenerlo? Los que han decidido no querer, ¿hicieron bien?, ¿fueron sinceros o no será que aún aman en secreto? Tantas dudas y tan pocas respuestas. 

Escuché que los besos, los abrazos y el afecto directo no son muchas veces la verdadera forma de amar al otro, que muchas veces quedarse en silencio también es una forma de hacerlo. Callarse y observar, cuidar a lo lejos, llorar en silencio por el cariño de aquella persona a la que probablemente no le interesa demasiado cómo te sientes. Pero, ¿qué tan poderoso es aquello? Para algunos que han amado en silencio, es la manera más honesta de amar y ser amado. El que está siendo completamente idolatrado no lo siente y probablemente jamás lo sentirá, pero, muy en el fondo, para todos los ojos posibles a esa persona la estarán amando con toda el alma. De cualquier forma, es cuestión de cada uno cómo ame y deje de hacerlo. Es cuestión de cada uno si llega a ser amado, es asunto de ellos si un día deciden romper las cadenas que les amarran los sueños y decidirse a simplemente querer, sin mayor alegría que el simple hecho de haberlo conseguido. 

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