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martes, 30 de julio de 2013
Dulcis Insania
Voy de la mano de la locura, que me lleva a lugares donde la razón no puede entrar; que es un dulce veneno que entró en lo más profundo de mi sangre, que elimina el color opaco de mi rostro cambiándolo por el éxtasis hecho arcoiris. Esto me introduce a un lugar extraño, donde los sueños se vuelven acciones y las acciones se vuelven lucha, donde la lucha es eterna y demente; donde el esfuerzo es constante y progresivo. Me encuentro en una agonía larga y deliciosa, que no quiero abandonar por nada del mundo; lo que parecía querer destruirme me da el mayor placer de mi vida, pareciera que muero en manos del ser amado ¿No suena ilógico?, tal vez lo sea, pero así es esa locura. Después de tanto dolor no muero, sino que renazco en manos de mi asesino, que pasa a ser mi amante. Todos los colores de mi cuerpo brillan, los colores de la locura arden, el amante que está a mi lado aúlla; la agonía se vuelve orgasmo.
lunes, 22 de julio de 2013
La naranja más valiosa del árbol.
Una pequeña niña caminaba por un amplio bosque lleno de árboles, manzanos, naranjos, todos poseían las frutas más ricas del mundo, o al menos eso pensaba ella. En uno de los naranjos, una jugosa naranja llamó su atención más que ninguna otra, fue así como se decidió a obtenerla, pero estaba muy alto para conseguirlo. ¿Qué fue lo que hizo?, mejor dicho qué no hizo, porque intentó e intentó, trató de subirse al árbol, de lanzar piedras para conseguir la fruta y nada la hacía bajar. Suspiró apenada, triste, parecía una locura haberse esforzado tanto por algo que no quería llegar a ella, pero curiosamente, luego de que un fuerte viento erizara sus desnudos brazos la naranja que estaba en lo más alto del naranjo calló en sus manos. La pequeña quedó sorprendida, y empezó a sacar los gajos de la fruta. Tal vez una enseñanza sobre esto sería que nunca hay que perder la esperanza de conseguir algo, cueste lo que cueste; el esfuerzo es lo que al final nos dará buenos resultados y en este caso, nos hará sentir que esa naranja es aún más jugosa y deliciosa, es aún más valiosa después de tanta lucha.
martes, 16 de julio de 2013
Espíritus y sombras.
Su cabello azabache era iluminado por el leve brillar de esa
Luna inmensa, que esta noche, como ninguna otra está mucho más grande, más
pura, más hermosa. Ella, ha descubierto que ya no pertenece al mundo como tal,
pero que aún quería disfrutar, no quería irse. De ninguna manera. Una dulce
sombra se movía a su alrededor, parecía un muchacho, muy parecido al que ella
amase tiempo atrás. Recordarlo le hizo sentir un poco de alegría, le hizo
olvidar que ya era tarde para recordar sus sentimientos y su corazón,
extrañamente, el corazón que ya no poseía latía frenéticamente en su pecho, el
que como es normal en una situación así debía estar tan frío como esa cuidad a
esa hora.
Siguió lentamente a esa sombra, cuando logró verlo con más
detalle se dio cuenta de que no era sólo parecido a su amor perdido, sino que
era el mismo hombre que abandonara antes de partir, aunque ciertamente, nunca
había partido porque no quiso hacerlo, porque no quiso huir de su realidad,
porque tenía muchas cosas por hacer y no quería, de ninguna forma, olvidarlo.
Siguió al muchacho, con gran temor, analizaba la situación con un poco más de
racionalidad, especulando acerca de un nuevo amor en su camino; con gran miedo
lo siguió, estuvo cerca de él por largo rato, pero para su sorpresa, él no
hablaba con nadie más, ni estuvo con ninguna otra.
Cuando en la casa del joven muchacho, de cabellos oscuros y
desordenados, con tez pálida y mirada triste, que con ojos cafés bastante
claros miró su cama vacía y suspiró, al lado de su cama había una foto de una
mujer de cabello largo y oscuro, azabache para ser exactos, con piel clara y
ojos profundos con una gran sonrisa y color en las mejillas, al lado de la
alegre mujer se encontraba un muchacho, claramente era él, pero su aspecto no
se comparaba a como estaba en ese momento; tenía una sonrisa amplia, los ojos
brillaban y sus mejillas ardían de alegría, ambos se complementaban, ambos eran
uno.
Él se recostó, con los ojos entreabiertos miró a la mujer de
cabello azabache consigo, le sorprendió bastante verla, pensó en que había
muerto, o algo por el estilo. Ella le sonrió, con su piel extremadamente pálida
y labios carmesí. Él quedó completamente feliz, no sabía cómo reaccionar ante
la presencia de su gran único amor y lo que más deseaba tener en este momento.
El inexistente corazón de ella volvió a palpitar con fuerza, a su vez el de él,
que estaba realmente ahí latió estrepitosamente. Sus pulsos generaron un
hermoso compás, que no acabó ahí. Ese espíritu con intensos sentimientos,
analizó bien la situación, decidió estar con él hasta que todo terminara,
aunque fuera imposible, aunque fuera cansado, aunque causara dolor.
jueves, 4 de julio de 2013
Miedos y Reflexiones
Como muchas veces hoy, me quedé mirando hacia la nada, con una cara de desesperación -o es supuse-: mientras comía. Cosa extraña, pero cuando era más pequeña me pasaba constantemente, usualmente nacen miedos en mí sin razón, usualmente pienso en cómo me ven las personas que están a mi alrededor, si me ven como yo me veo, y además, que pasará cuando yo siga creciendo, cuando yo algún día desaparezca y deje al mundo seguir girando. A dónde iré cuando mi cuerpo abandone mi alma y qué será de mí en todo esto que me queda de vida. Muchas veces he temido que mi vida termine repentinamente por alguna razón que no lo valga, he temido perder el control de mis emociones y perder mucho. A veces tengo miedo de desaparecer sola, o no haber experimentado lo que algunas personas llaman afecto, amor, pasiones, y hasta relaciones estables y largas. Muchas veces miro a las personas a mi alrededor, ellas se ven tan tranquilas, pero me gustaría ver lo que ellas ven, hacer lo que hacen, y vivir como ellas viven. No sé como las personas pueden vivir tan tranquilamente todos los días, algo en mí me dice que no es así, que tienen temores grandes como los míos. Lo único que espero, es que mi vida no se vaya de forma tan veloz, poder disfrutar a la gente que tengo conmigo, a la gente que vendrá, recordar con ternura a la gente que se ha ido y poder crear algo hermoso de mi vida, junto a estas personas que son eternas. Espero leer esto que escribo algún día, en mucho tiempo más y decir que cumplí lo que quise, que todo lo que alguna vez deseé sucedió. Y espero, tener junto a mí a personas maravillosas en ese momento.
Música de calle
La melodía de su guitarra se llevaba la atención de todo ese gran público, quien le admiraba entusiasmado cuando pasaba a su lado, dejando como estimulo o ya fuese muestra de cariño una aprobación en forma de dinero. Este era lanzado a un gorro con color de fuego, que estaba algo arrugado y carreteado por la cantidad de años que llevaba siendo el guarda sueños de un músico. Éste por su lado, tocando una vieja guitarra de madera fina, que tenía escrita en su piel los anhelos de un artista, que desahogaba en una simple calle sus sentimientos más fuertes.
jueves, 27 de junio de 2013
Invierno en la Ciudad.
Las noches eran muy frías y la gente huía a su casa para calentarse, con una estufa o con un amante, honestamente en ese momento eso no importaba para nada. Esas calles en invierno eran horribles, ella lo sabía, pero seguía caminando por ahí sola. En un momento, comenzó a llover, esta lluvia parecía tranquila al principio, pero ella no se imaginó que aumentaría violentamente. Trató de correr lo más que pudo, pero ya estaba completamente mojada. Miró al cielo y suspiró, quizás correr no era la solución. Quizás la solución era quedarse ahí, sin querer arrancar de la lluvia. La calle estaba totalmente vacía en ese momento, hasta que miró al frente, una sombra acercándose tranquila. En otra ocasión hubiese tenido miedo de alguien extraño, pero esta vez era todo distinto. Era un hombre, alto y pálido como la luna. Colocó el paraguas sobre ella y musitó finalmente: ¿Estás bien? Ella quedó mirando los profundos ojos del extraño, sus largas pestañas y sus cejas oscuras. "Estoy bien" dijo, con una larga sonrisa, y su rostro, que muy blanco era fue invadido por un rubor natural. Él, sonrió y la quedó mirando, para esto tenía que agacharse un poco, pues ella no era muy alta que digamos. "Deberías irte a casa, porque puedes enfermarte. Si quieres yo te acompaño a casa, sólo para que llegues bien". La jóven quedó algo impresionada, en otra época hubiese dicho un rotundo no, pero por el contrario, le transmitió una sonrisa amplia, acompañada por un rubor que ya no sólo era de vergüenza, sino que de fiebre: "Si quieres, podemos caminar juntos".
La lluvia se detuvo luego de caminar un rato, aunque un frío desgarrador comenzó. La palidez de ambos se hizo notar aún más, su blancura se comparaba con la de la nieve, con la de la luna en el cielo, y hasta con la del paraguas que él poseía, que era totalmente blanco -y ella nunca había visto uno así-. "Esta es" musitó algo cansada, pero sonriente. Él besó su mano y se marchó, siguiendo un camino largo. Nunca más se vieron, aunque suene sorprendente. Y sobre aquella ciudad sin dueño, nunca más llovió así.
La lluvia se detuvo luego de caminar un rato, aunque un frío desgarrador comenzó. La palidez de ambos se hizo notar aún más, su blancura se comparaba con la de la nieve, con la de la luna en el cielo, y hasta con la del paraguas que él poseía, que era totalmente blanco -y ella nunca había visto uno así-. "Esta es" musitó algo cansada, pero sonriente. Él besó su mano y se marchó, siguiendo un camino largo. Nunca más se vieron, aunque suene sorprendente. Y sobre aquella ciudad sin dueño, nunca más llovió así.
miércoles, 26 de junio de 2013
Detalles.
Sé que es una locura, pero anoche no lo sentía así.
Analicé con cuidado todo lo que había pasado.
Me sorprendió, en verdad.
No podía dormir, mirando aquel lugar;
(donde tu cabeza se posó por un momento)
y simplemente sonreí, chillé un poco; fue extraño.
Analicé la situación una y otra vez
Seguía siendo extraño, pero volví a sonreír.
(parece que estoy enloqueciendo)
Luego de varias vueltas: pude dormir
Posada ahí mismo, donde alguna vez...
Estuviste tú.
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