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domingo, 10 de febrero de 2019

Consumirse


Existe un fuego dentro (de mí) que la mayoría de las veces yace apagado, inmóvil. 
Pero, ¿qué hacer cuando pareciera que está consumiéndote?
Un ardor tan profundo, un palpilar tan intrépido, un cuerpo derritiéndose. 
El hambre regresa, a niveles que pareciera ser un pecado.
Entonces, ¿será posible? 
¿Será posible probar aquello que de ti se desprende?

silenceforthesoul:  Rogelio de Egusquiza - Tristan and Isolt, 1910 (detail)

martes, 15 de enero de 2019

Tanto, tanto.


¿Qué haces cuando crees que realmente puede funcionar?
Me cuesta tanto, tanto dejarme llevar, y a la vez, quisiera sumergirme al máximo.


Noches en las que siento un calor suave, una tensión que apasiona, una ternura que encanta. 
Me gustaría, tanto, tanto observar tus ojos y buscar una respuesta llena de cariño, ver aquel rostro tembloroso, que se ruboriza y juega con sus manos cuando está nervioso. 
Pero, ¿cómo hacerlo? 
¿Existe un método rápido, indoloro y fugaz de decir lo que sentimos sin tener miedo?

Tal parece que no, y que esta valentía tendrá que surgir tarde o temprano.

domingo, 2 de diciembre de 2018

(Re)viviendo sentimientos



Después de sentir, tan, tan fuerte, ese sentimiento de tristeza, de miedo y soledad.
Después de ver el deseo tan lejano, tan inexistente, tan vacío.
Después de todo eso, me vi volviendo a desear a un otro.
Me vi ahí, mi cuerpo quemándose en sí mismo, temblando ante lo que mi mente le mostraba, imaginando a ese otro, de frente, tangible, carnal, inexplicable.
Y no entendí, ¿cómo pasó esto? Que hace nada ante mis ojos no eras más que un buen amigo, que por mi cabeza no hubiese pasado la idea de encerrarte en mi cabeza y desearte, que antes nunca cuando me hablabas se me agitaba el pecho, me temblaban las piernas, se me apretaba el cuerpo entero.
Hoy pasa, cada vez que existe la mínima probabilidad de hablar, de verte, de oírte. Sin embargo, me aterra, me paraliza, me inquieta sentirlo. Porque es tan probable que correspondas, como imposible a la vez. Porque no puedo engañarte, y sin querer en cualquier momento te darás cuenta.
¿Qué hacer ahí? No tengo la respuesta.

domingo, 25 de noviembre de 2018

De frente al espejo

Me encontraba en un Coloquio, maravilloso, por cierto, en donde hablaríamos del territorio cuerpo y de la menstruación, del clítoris, del orgasmo femenino. Temas que muchas veces omití en mi vida, no porque no quisiera saberlo quizás, las dos respuestas que se me ocurren en este momento son la vergüenza y la ignorancia: vergüenza de tocar y conocer mi cuerpo; ignorancia sobre las cosas que están dentro de él y que podía llegar a sentir. Recuerdo que las expositoras en algún momento dijeron que si teníamos la oportunidad de mirarnos la vulva con un espejo, lo hiciéramos, porque únicamente así comenzaríamos a aprender de nosotras mismas y de lo que tenemos.
Han pasado días desde este encuentro, y las ganas de aventurarme en esta especie de misión fueron creciendo con el pasar de las semanas. Mientras lo pensaba, al mismo tiempo recordaba, extrañamente, cuántas personas pudieron ver aquel espacio entre mis piernas que yo jamás había observado. Recordé, torpemente, que cuando había tenido sexo la primera vez ni siquiera sabía dónde debía entrar mi pareja. Me reí, pensaba que me había limitado a muchas cosas por temor o por no saber que podía hacerlo.
Esa noche, todo cambió. El calor era insoportable, al menos para mí, que no lo puedo tolerar. Recordé un espejo que me habían regalado, de esos para sacarse las cejas o las espinillas, tal vez ambas. Lo abrí, con dificultad y me quité la parte de abajo del pijama. Abrí mis piernas y vi mi vello frondoso y crespo, oscuro y grueso. Mis labios, gordos, como la mayoría de mi cuerpo, cubriendo todo. Lo abrí, y ahí estaba, similar a lo que pensaba, rosada y sensible. Pasaron por mi cabeza todas las personas que la llegaron a tener de frente y pensé, ¿qué habrá pasado por su cabeza en ese momento? Era un espectáculo, una nueva experiencia, algo indescriptible.
Luego de eso, sentí un picor extraño por dentro. Me volví a vestir, apagué la luz, y volví a tocar, ahora, y para siempre, con un imaginario de lo que estaba haciendo.

martes, 20 de noviembre de 2018

Fatales estigmas

¿Lo han sentido alguna vez? Que tienen un estigma encima, que no pueden sacarse por nada. En el lado más religioso, se ven como marcas llenas de sangre sobre el cuerpo, en el plano social, es una condición que parece no desaparecer de nosotros. Y así me siento, con una marca que me condiciona.
Y es que, esos antiguos amores lo dejaron ahí. Haciéndome sentir incapaz de volver a querer a alguien más, por ser una atracción fatal. Hoy me invade el terror de llegar a experimentar amor o deseo por un otro, por creer que será igual que las otras veces, que no sirvo para esto, que no puedo tratar de amar porque ellos así lo hicieron ver, que enamorarse de mí es peligroso, porque terminas odiándome con toda tu alma.
Cuando mi corazón retumba mirando la dulce figura de esa persona que, extrañamente he comenzado a mirar de otra manera, más íntima, más versátil, más intensa; cuando mis ojos lo miran, mi alma desea decirle que quisiera probarlo, pero el estigma aparece, el miedo aparece y nuevamente me quedo callada.
Cuánto quisiera poder amar sin creer que no merezco hacerlo.

Kissing by xuanlocxuan.deviantart.com on @DeviantArt

jueves, 1 de noviembre de 2018

Notas a mis verdugos


Que los verdugos se sientan asfixiados en las lágrimas de sus víctimas.
Que la piel les arda en las llamas de una justicia necesaria.
Que el terror los invada, que no se puedan mover, que desaparezcan, que se vayan lejos de quienes lastimaron de una buena vez.

domingo, 28 de octubre de 2018

De mí, sexualidad.

Hace algunos días, la página de Asexuales Chile compartía una infografía sobre la asexualidad en pos de la semana de la visibilización asexual. En ella, se referían a todos los espectros que esta posee, entre ellos, la demisexualidad, que pertenece a uno de los espectros grises. Escribo esto, no para plantear una cátedra sobre qué es ser asexual o demisexual, sino para ir más allá, de todas formas, sería bueno que leyeran lo que la página plantea.
Me di cuenta que era demisexual hace tres años, sin embargo, en ese momento ni siquiera sabía que aquello existía, solamente surgió en mí aquella idea de que nunca podría sentir deseo sexual por una persona con la cual no compartiera un vínculo afectivo mayor. Al principio, pensé que estaba alienada por la supuesta moral, o haciéndole el quite a vivir mi sexualidad plenamente, creí que estaba siendo cartucha, que estaba arrancando de la libertad sexual que merecía. Sin embargo, no era así, nunca fue un escabullida de la sexualidad, sino más bien, un encuentro con ella. En estos años, han existido cinco personas que han desatado mi deseo sexual, sólo con tres de ellas se pudo concretar algo, las otras dos, no pasó de lo platónico. Con estas personas, especialmente con las cuales pude estar de forma íntima, desarrollé un vínculo emocional tan grande, que mientras más crecía, más aumentaba mi deseo y más veces quería estar con ellos. Fue así, como me fui dando cuenta de que realmente esta era mi identidad y mi orientación.
Actualmente, estoy sin pareja y sin compañero sexual, lo cual, más allá de tenerme en un momento estable y algo aburrido, me ha ido demostrando aún más la demisexualidad presente en mí. Muchas personas me dicen que aproveche de estar con alguien sin compromiso mientras sigo soltera, y si bien sonrío y digo que sí, que podría ser; en el fondo sé que es imposible. Porque no hay nadie que me atraiga en este momento, porque no he formado un vínculo con ninguna persona a tal nivel para desearlo, porque rememorando a esos platónicos del pasado divierto mi cabeza de vez en cuando para un ejercicio tan común y placentero como la masturbación. Sólo por recuerdos cómodos y por la misma satisfacción personal. Pero no, no hay imágenes nuevas ni alguien que me haga sentir ese picor dentro, porque sólo aparece cuando quiere aparecer.