Abrió un libro, que contaba cada historia de su vida. Mientras lo iba leyendo prontamente se introdujo en el mismo, se hundía de forma impactante; trató de salir de ahí constantemente, pero no podía. Nadaba desesperada para poder salir, o al menos no irse a lo más profundo de las hojas. Que la envolvían con fiereza. Finalmente, fue cediendo y no pudo salir de las hojas. Llegó a un lugar donde se encontraba toda su vida ante sus ojos. Aunque en ese momento, con gran estremecimiento, se vio con la cabeza en las hojas y estas, ya sin nada escrito; solo a su lado, un lápiz. Este le dijo que escribiera, pues tenía derecho, a renacer.

No hay comentarios:
Publicar un comentario