La soledad puede manifestarse de distintas maneras, el caso de ella era quizás muy común de cierta forma, no tenía la conciencia suficiente para pensar si a los demás les pasaba lo mismo que a ella... No.
Su pecho ardía constantemente, sentía la fuerte necesidad de desplegar todo el amor contenido en algo, en alguien, el cariño que mantenía por sus queridos no era suficiente. Necesitaba ver a su igual, ese ser que fuera tan complementario que no desapareciera nunca. Cuya esencia implicara el mayor deseo por ella y viceversa. Simplemente, aprender a amar de verdad, pues lo había intentado muchas veces y nunca dieron frutos, más que enseñanzas y decepciones, complementadas por la incredulidad. Ya nadie era totalmente confiable, ningún sentimiento expresado era completamente verdadero. Ya nada era lo mismo, aunque ella soñara lo contrario. Ella quería solamente volar atada a las alas de un igual, de alguien capas de crear algo nuevo con ella, cuidarlo y conservarlo. También acariciar lo más profundo de su alma, besar en el interior de su corazón, erizar su espíritu, cautivar su esencia. Pertenecerse recíprocamente en una flama eterna cuyo ardor jamás acabase. Eso deseaba con fuerza, a tal punto de sentir como todo su cuerpo ardía, como su corazón latía tan rápido de solo pensar en sus sueños. Quería experimentar la delicia del verdadero sentimiento, el sabor de labios ajenos, el contacto con el ser amado. Constantemente estos pensamientos pasaban por su cabeza, a tal punto de lastimarle. Lloraba en silencio, gritando, desesperada. Su pecho solía dolerle, imaginando lo inalcanzable. Tanto dolía, tanto. Pensaba que su corazón saldría disparado de su pecho, anhelaba tanto alguien que entendiera esto, alguien que le diera el aliento necesario. A veces se confundía, anhelando el pasado, el mismo que tanto daño le hizo. Pero no, tenía aún la conciencia suficiente para saber que estos pensamientos no le hacían bien. Realmente era doloroso. Se aferraba a recuerdos, a veces sentía ira, odio, miles de cosas a la vez. Maldecía a quien no le valoró, luego se disculpaba, pensaba en las consecuencias. Su alma sensible, adolescente, inexperta ¿Cómo pensaba en esto, si ella jamás había experimentado nada con nadie, realmente?. Solo roces confusos, malas experiencias. La situación seguía doliendo, su imaginación seguía volando; se aferraba a recuerdos, a libros, a expectativas. Esperaría esto eternamente. Eternamente.

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