~Seguidores

martes, 18 de septiembre de 2012

-♠-

Caminaba sin descansar, la muchacha buscando a su inspiración. Lo encontró de pie, mirando una ventana, con una mirada perdida, quizás pensando en ella.
Ella, lentamente se acercó, rodeándole con las manos por detrás, y apoyando la cabeza en su espalda. Él, asombrado enrojeció y acarició sus manos, entrelazándolas con las suyas.

-¿Qué andas haciendo, pequeña? -preguntó él mirando sus manos.-
-Te buscaba -dijo, acariciando su abdomen.-
El muchacho se agitó y se giró. La miro atentamente. Ella, con su cabello amarrado, dejando ver sus ojos y sus gruesos labios.
-¿Te molestó algo? -dijo, pero él no escuchaba, miraba sus labios al moverse y no despertaba de lo que estaba imaginando- ¡Oye! -tocando su rostro le hizo reaccionar.-
-¿Eh? -la miró sonrojado-:¿Qué pasó?
-Te pregunté si algo te había molestado, amor mío -sonrió.-

"Amor mío", que hermoso sonaba eso en sus labios.

-No pasa nada, mi niña -muy nervioso-: Solamente me quedé mirando tu boca. -desvió la mirada.-
-¿Qué tiene mi boca?, ¿tengo algo? -se tocó los labios.-
-N-no... -le tocó los labios-: Tus labios son hermosos -asumió mirándola a los ojos.-
-G-gracias -dijo y luego beso su dedo.-

Él, se puso encantadoramente nervioso, sintió ese roce de los labios de su pequeña en su dedo y parecía que volara. Sin tener mucho control sobre sí, acercó su rostro al de ella y la beso lentamente, dejando de lado su miedo y el nerviosismo. La muchacha se sonrojó mucho en el beso, pero correspondió sin problemas, en el fondo igual estaba esperando ese momento, que se volvía perfecto.

-¿Cuánto tiempo esperaste para hacer esto? -dijo ella riendo.-
-Mucho, verás... -no dijo ni una sola palabra, pues el dedo indice de ella estaba en sus labios.-
-No es necesario que digas nada. Yo igual tuve que esperar mucho. Pero al fin estás aquí, conmigo. Eso es todo lo que importa ahora -dijo ella abrazándolo.-

No tuvo muchas palabras que decir él ante eso, pero su cuerpo manifestaba la emoción que logró sentir en ese momento. Miró algo hacia abajo y apreció el rostro de su princesa, ella quitó el cabello largo del rostro de él, admirando sus ojos, que se veían más tiernos que siempre. Ambos emitían algo en sus cuerpos, sería un aura parecida, qué sabe uno. Pero era simplemente hermoso.



(○)

En el fondo todos sabemos que las cosas buenas no son fáciles, ¿no es así?
En el fondo cada cosa que vale la pena, tendrá que costar mucho.

Él, es de una manera que no se puede describir.
Ella, lo espera cada día.
Él, que con pocas palabras es preciso.
Ella, que llora en silencio al extrañarle.

lunes, 17 de septiembre de 2012

(pensamientos)

Se sentía acorralada, por sentimientos que no desaparecían. Lo necesitaba, más que antes y menos que después, por así decirlo. Cada día se volvía más agudo este sentimiento, ¿cómo podría continuar así?. Se repetían estos pensamientos, hasta que un día quiso hacerlo; quería verlo y haría lo que sea por eso. Tenía miles de obstáculos y no sabía como evadirlos. Solo podía llorar.

Ahí estaba él como siempre, con su mirada dulce, su sonrisa contagiosa y sus ojos que irradiaban una ternura potente. Caminaba en una dirección desconocida, con una mirada de decisión.
Miraba a su alrededor, muchas personas caminaban, hasta que le distinguió. Su princesa, su niña, caminaba, ropa negra, curvas de alguna forma marcadas y una sonrisa ancha. Cuando ambos se tuvieron al frente, solo atinaron a reconocerse y besarse.

Cada sueño que ella tuvo, marcaba eso: Un encuentro, que podría ser perfecto si se realizara. Necesitaba desesperadamente eso, verlo, sentirlo, tocarlo. Pero, ¿cómo hacerlo?. Nadie podría ayudarla, porque nadie podía entenderla. Le hacían sentir que estaba en el camino equivocado, esperando lo improbable. Para ella no importaba, solo importaba su sueño.

Nuevamente lo veía, sentado con ella en el pasto, jugueteando entre ambos. Podía sentir su cuerpo sobre el de ella, su mismo cuerpo se manifestaba como si así fuera. 

Sentía ese cuerpo masculino, perfecto. Que ya conocía, pero que jamás había podido sentir. El dolor estaba impregnado en su alma, tanto así, que ese dolor se volvía físico. Tenía dolor por todo su cuerpo y no podía, no podía apaciguarlo.

Su imagen estaba en su mente, una y otra vez; con cada suspiro emitido, con cada pensamiento dulce, y con los pensamientos más maduros también. Sentía la fuerte necesidad de él. Nada podía dejarla tranquila, no podía controlar estos sentimientos. Quería imponerse ante esta presión, pero tampoco le era posible. ¿Dónde estará?, se preguntaba. ¿Cómo lo resiste?, ¿Habrá algo que le haga sentirse mejor?. Las lágrimas comenzarían a brotar en cualquier momento.

No podía evitarlo, necesitaba algo para calmarse. Llevó su mano por debajo de su ropa y pensó en él. Cualquiera que la viera en ese momento la miraría con asco, con miedo, pero no tenía más opción, el dolor la estaba haciendo sentirse basura. Quería verlo, quería verlo de una buena vez. Ya no soportaba la ausencia, no soportaba la lejanía.

Todas las noches, al dormir dejaba un espacio en su cama. Este quedaba ahí siempre, como esperando la llegada de él. Ese lugar siempre quedaba helado, el de ella se alimentaba con el calor de sus pensamientos, de los sueños, de todo. Hasta en esas noches de nostalgia, de melancolía, donde el calor de la rabia estaba presente.

¿Dónde estará mi ángel?, pensaba melancólicamente.
¿Por qué no llega aún, por mí?. ¿Qué seré yo, sin él?.




domingo, 9 de septiembre de 2012

-♥-

Al dibujar su rostro se dio cuenta que posiblemente nunca antes había visto semejante hermosura.
Él es diferente a todos los demás, él tiene una esencia diferente.
Un modo de ser que sobrepasa cualquier antes visto, una delicadeza, una ternura... implacable.

Dibujar su rostro es imaginárselo de mil maneras, sonreír, gritar, hablar, amar.
Y con esa mirada, que dice tanto, esos ojos, tan tiernos.

Su cuello es algo simple, pero las ganas de tocarlo y sentirlo no son pocas.
Su cuerpo, tan armonioso, tan delicioso. El solo intentar dibujarlo perfectamente provoca un rubor intenso en las mejillas y una sensación de deseo. Ha imaginado ese cuerpo de mil maneras, junto al suyo.

Cada parte de él es interesante. TODO en él le cautiva, más que cualquier persona, más que cualquier hombre. Ella en él descubrió un mundo, mil mundos y quisiera, seguir descubriendo en su alma y cuerpo.


(~)

Ya es algo común
Sentirte 
Ya es algo normal
Escucharte y suspirar. 

Tu dulce esencia me transforma
No hay deseo más grande
Que el que en mi pecho se aloja 
¡Ay! Dulce ser
Llegas y lo cambias todo
Cautivas mi alma
Mi corazón.

En este pequeño corazón
No hay nada más que pasión
La que aumenta cada día
La que arde en mi cuerpo
La que supera
Todo límite.

Sueño, suspiro
Con tocarte
Con que seas mío
En cierto aspecto, lo eres
Ay aumentan las ganas
El deseo 
La dulce, tan dulce
Tentación.

¡Oh!, cuanto daría
Porque esos sueños
Donde te recorro
Donde se siento
Se realizaran
Acabaran el tormento
Me dieran alegría
Y poder gritar tranquila
Que te amo
Que te deseo
Que te siento.


(♥)

lunes, 3 de septiembre de 2012

.~


Corazón, contesta
por qué palpitas, sí,
por qué palpitas
como una campana
que se encabrita, sí,
que se encabrita.
¿Por qué palpitas?

¿No ves que la noche
la paso en vela, sí,
la paso en vela
como en mar violento
la carabela, sí,
la carabela?
Tú me desvelas.

Qué te estás creyendo,
no soy de fierro, sí,
no soy de fierro.
Me tratas lo mismo
como a los perros, sí,
como a los perros.
Es mi destierro.

¿Cuál es mi pecado
pa’ maltratarme, sí,
pa’ maltratarme
como el prisionero
por los gendarmes, sí,
por los gendarmes?
Quieres matarme.

Pero a ti te ocultan
duras paredes, sí,
duras paredes,
y mi sangre oprimes
entre tus redes, sí,
entre tus redes.
¿Por qué no cedes?

Corazón maldito
sin miramiento, sí,
sin miramiento,
ciego, sordo y mudo
de nacimiento, sí,
de nacimiento.
Me das tormento.

Sin miramiento,
me das tormento.

________________________________________

Una mujer con nostalgia, sonreía frente a su monitor, admirando cada escrito, admirando lo que salía de su corazón.
Cada cosa implica ese sentimiento, fuerte y desgarrador.


(....)

Estos sentimientos incómodos
El querer que ella ya no existiera
O por lo menos, siguiera su camino de una buena vez.

No tengo temor en los sentimientos de esa persona
pero hay alguien que logra que yo me entristezca
¿Por qué será que no puedo afrontarlo bien?
Quisiera simplemente, no tener este miedo infame.

Su presencia es realmente triste
porque me hace sentir menos a mí
Suena estúpido lo sé, creerse menos de lo que se es
Pero es difícil admitir, que alguien puede ser mejor, o quizás no
Pero sigue siendo un problema.

Oh, crueles sentimientos salgan de este corazón
Salgan de mi mente pensamientos malditos
Salgan de aquí, malos pensamientos.