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miércoles, 9 de julio de 2014

¿Es mejor la expresión natural?

A veces uno pretende imaginar cómo podrían ser algunas cosas, mejor dicho, la mayoría del tiempo nos las pasamos imaginando situaciones que pueden pasar o no. Aunque para explicar esto de una manera más precisa podríamos decir que lo que imaginamos normalmente no ocurre, sino que de alguna forma las situaciones diarias tratan de llenar el vacío por aquello que no pasó como querías que pasara. Es como cuando imaginas una conversación con una persona y luego te da la impresión de que el oyente parece no tomar importancia a lo que te mataste pensando en tu cabeza probablemente el día anterior. O peor, sientes temor al decir las cosas que probablemente hubieses dicho en tus sueños y cambias el tema, evitas dirigir la mirada a quien te escucha, olvidas todo ese tiempo planeando la conversación perfecta y todo se va a la basura. Es normal. Tal vez dio buenos frutos, pero no los que hubiera dado si hubieras seguido al pie de la letra lo que tú mismo pensaste, ¿no es verdad?
A pesar de esto, no se recomienda sufrir si no sigues adecuadamente a tu mente y corazón de vez en cuando, porque la mayoría de las veces es probable que consigas más con una conversación interesante y espontánea que con algo demasiado elaborado, ¿no es mejor así? Pensar en lo que podría ser mejor es bueno, pero debes dejarle un poco de trabajo a la capacidad de desenvolverte con los demás.

Un poco... idealizado.

Las personas intentan de muchas formas decirte que eso que crees que es tu corazón no posee las emociones que crees, y de hecho, es verdad todo eso que se explica de que sólo sirve para bombear, y sí, tal vez las emociones son más mentales que nada, pero… Hay algo que a pesar de todo eso admiro en la manifestación de los sentimientos… Algo que sentí hace poco y que a pesar de que me causó un dolor momentáneo lo disfruté. Cuando tenía mis pensamientos perdidos una voz me alertó de la presencia de un ente a quien estaba esperando ver durante todo el transcurso de ese día, alguien que me alegra con solo mirarle, y que me gustaría poder tener más cerca más veces al día… El punto es que, cuando mis ojos apreciaron dicha tez, esos ojos claros y esa sonrisa bastante amplia sentí como si algo se rompiera dentro, pero no me refiero a algo que se quiebra, sino a algo que apreta tan fuerte que hace que algo se reviente… Ahí sentí mi pecho en segundos y después un bombeo que no podía detenerse, y que en efecto no se detuvo por largo rato… ¿Cómo explicar esto a mí misma? Pues, no lo sé… Traté de darle la mejor explicación lógica que se me ocurrió, y la encontré, pero aún así, fue agradable sentirlo aunque me haya dolido de cierta manera, fue incómodo pero reconfortante… porque después de todo estaba apreciando lo que quería apreciar desde el principio de aquel día, había conectado parte de mi ser con el ser de esta persona, y aunque ésta no comprenda bien eso con el sólo hecho de dirigirme una sonrisa y un saludo, me gusta pensar en interiormente le pasa algo similar, por lo menos un cosquilleo, algo extraño, un poco de empatía. 
Y más allá de todo esto, finalmente, la reacción descrita en estos escritos no es más que una emoción muy corta y repentina, que para mi desgracia se repite cada vez que su tez aparece ante mis ojos, que sus labios se mueven emitiendo dulces palabras, y sus manos tocan las mías en señal de cariño… Un cariño simple, sin mucho que demostrar, solamente el contacto de dos manos que a temperaturas distintas buscan comprenderse. Acompañadas de una sonrisa tímida que mira hacia abajo, el apoyarse en el pecho por segundos para no parecer tan… ¿Cercana? Aún no comprendo ese aspecto de mi mismo yo, ¿por qué tanto temor a estar cerca?, ¿qué es lo peor que podría pasar? En mi mente, un montón de infinidades idiotas, sobre el porqué de no hacer ciertas cosas, sobre el miedo latente de querer algo más que no se podrá obtener, y la fantasía que alimenta un poco el entorno para mantener la paz interna. A pesar de cada idea que pasara por mi cabeza, ya sea positiva o negativa, cuando el contacto de ojos, manos y de cierta manera… la cercanía en sí… cambia todo. Las dudas desaparecen por un momento muy corto, y se devuelven galopantes al momento de notar que ha pasado demasiado tiempo y sigues ahí, acurrucada como un gato donde no deberías, riendo y sonrojándote por cosas que no deberías… Entonces, me pregunto, ¿qué hay de malo en eso, eh? ¿Algún crimen comete la persona en no querer separarse de otra por lo menos por un momento largo? En la mente, señores, eso es eterno, en el entorno real, son segundos que no se aprovechan y que siempre se hacen pocos. 

sábado, 22 de marzo de 2014

¡Qué pena!

Es en estos momentos cuando pienso algo muy importante, en principio uno siempre dice que el mundo está enfermo, o que es él el que tiene problemas, pero no se han puesto a pensar de que en realidad los problemas no están en el mundo sino en la humanidad en su conjunto, ¿cómo explicarlo?; pues verán, tal vez somos nosotros mismos los que nos encargamos de corromper el mundo... Tal vez no es nuestra culpa, sino de un entorno, pero éste ya fue corrompido antes, desde hace siglos... Aunque ojo, no son todos los seres corrompidos en este mundo, más bien soy pocos, pero son unos pocos que se notan demasiado en el mundo actual... ¡Tanto así que las personas menos groseras y más cultivadas nos vemos inmersas en un mundo que no nos comprende, que nos parece tan vulgar y repugnante! Lo triste es que yo lo he pensado, ¿en qué momento el mundo se convirtió en este agujero pútrido? Me gustaría por lo menos, comprender las almas infectadas con esa mugre tan difícil de sacar, una mugre que ni la espiritualidad puede sacar, y es tan desagradable que uno hasta prefiere a esas personas que se pegan en el pecho para no ser tan despreciables... ¡Menudo lío que se forma en este mundo! Donde creer en una fuerza que nos ayudará no siempre funciona, a ciertas personas nada puede salvarlas ni podrá salvarlas nunca, a ciertos seres su interior se les pudrió y no podrá reponerse... Hay árboles que crecieron torcidos, manchas que no salen con ningún desinfectante, sueños que nunca llegaron, ternura que jamás existió.


miércoles, 19 de marzo de 2014

El castaño de gorra roja

Cuando viajé a Nueva York me encontré con el castaño de gorra roja, lo perseguí de un lado para el otro, llegué al lago que estaba congelado, por fin él se detuvo y me preguntó sonriendo y mirándome intensamente a los ojos: “Y, ¿a dónde van los patos cuando el lago se congela?”, luego, volvió a correr y súbitamente desperté, por desgracia había sido un sueño.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Delirios de Adolescente

Nota de Autora: Estimados lectores, quiero advertir que el lenguaje de esta entrada es algo más tosco de lo normal, primeramente utiliza expresiones muy ligadas a mi nacionalidad, la mayoría son insultos -risas- en fin, espero que no les sea incómodo :)
Otro detalle, he creado un wordpress para abarcar más globalmente el mundo con mis escritos !Saludos cordiales!

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Había llegado a su casa a las 4 de la mañana, cagado de sueño, ni se acordaba por qué había decidido ir a tomar esa noche de Viernes, pero repentinamente recordó todo. La mina que le gustaba había vuelto con su ex, como siempre él había cagado… “Maraca culiá”, pensaba para sí mismo mientras orinaba de un modo impresionante, realmente parecía un caballo. Eran las 6 y media de la mañana, no había dormido nada y ya se había levantado a mear “Soy la peor hueá del mundo”, pensaba; “definitivamente la mina hizo la América prefiriéndolo a él, después de todo, yo soy muy re-hueón”. Estaba acostumbrado a tirarse para abajo, en especial en asuntos sentimentales, después de todo era el único hombre que a sus 18 años no había dado un beso, ni siquiera follado en su perra vida. “Las minas son todas iguales”, seguía repitiendo para sus adentros mientras se miraba al espejo, su pelo castaño estaba realmente opaco y sus ojos habían perdido el brillo, era un muchacho bastante atractivo, pero como él solía decir, siempre lo tenían “pal hueveo”, el amiguito simpático, que es perfecto pero no sirve para pareja. Le entusiasmaba pensar que algún día tendría una mujer de verdad, que fuera tan inteligente como él, pero que no reprimiera su inteligencia tratando de mostrarle sólo la belleza, que obviamente debía tenerla, pero honestamente a él le parecía más excitante una mina inteligente que una modelo tonta como una puerta. Miró al espejo por largo rato, le dieron nauseas, después de todo había tomado más de cuatro horas seguidas y había hecho mezclas; no pudo más y vomitó hasta que no tenía más que bilis en el cuerpo. Se sintió deplorable, asqueroso. “Con razón no te pescan las minas, ahueonao. Así nunca podrás progresar, debes ser más inteligente”. Suspiró pesadamente y se devolvió a la cama, estaba pensando demasiado, mientras quizás la mina que lo tenía complicado, probablemente estuviera con el otro ahora mismo. Se acostó y miró al techo, pensando que seriamente no tenía remedio.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Ubi sunt

Quien nunca ha perdido no conoce ese sentimiento nefasto de no entender por qué, ni cómo pasó
Quien nunca ha extrañado no sabe como sobrellevar que quizás nunca vuelva
El que nunca vio como su ser amado se alejaba y no lo vio nunca volver, jamás entenderá:
Jamás entenderá el dolor de un familiar, de un amante o de un simple amigo. Jamás.

Alegan resentimiento ¿Y? ¿Tú no lo tendrías si te hubiera ocurrido lo mismo?
¿Tú no lo tendrías? Me imagino que sí, pero criticas sin saber y sin ponerte en su lugar
¿Por qué? ¿No entiendes acaso el dolor? Pues deberías comenzar a entender, que el dolor de la persona que se fue y la persona que sigue buscando siempre estará ahí, aunque pasen años, aunque los momentos vividos queden atrás... Ese normal "¿A dónde se fueron?" existirá por siempre, aunque te opongas a que exista, aunque no comprendas, aunque te parezca incorrecto. Tú no sabes, tú no entiendes, tampoco conoces su dolor, y si no puedes comprender esto, no deberías decir nada.

sábado, 24 de agosto de 2013

... Me siento morir por dentro.

Mi corazón late frenéticamente cada vez que pienso en su esencia, su espíritu, tus ojos y su sonrisa; estoy buscando la manera de controlar lo que me ha hecho sentir o por lo menos, ser sincera con eso, pero realmente no consigo ninguna de las dos cosas. ¿Qué debe hacer una persona como yo, ante esto? Imagino cada aspecto de su imagen, lo que me gustaría sentir junto a él y es difícil quitar estos pensamientos de mi cabeza ¿Qué hará, una persona como yo? Mis sentimientos parecen curiosamente intensos, quisiera tenerlo cerca, como algunas veces lo he tenido. ¿Tendrá él, conocimiento de mis sentimientos? Me gustaría acercarme y posar mis labios en los suyos, por lo menos para sentirlo una vez, aunque después de eso la timidez me colapse y me haga huir, correr y esperar con dulzura que no haya sido un sueño. Ya han sido varias veces las que he pensando en sus labios y en su rostro al besarlo, en sus ojos color verdoso e intenso, en su sonrisa, en su timidez, en su quietud. Oh, si supiera la vehemencia que me corroe cuando está frente a mí. Todo lo que pienso permanece dentro de mí, tan escondido como si estuviera bajo mil llaves, se rehúsa a salir de mi pecho cuando lo tengo frente a mí, mi cuerpo no actúa, no se acerca como quisiera que lo hiciera. Nada ocurre, nada fluye; tengo miedo de que la bomba estalle y acabar destruida por ella.