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jueves, 14 de enero de 2016

Caído del Cielo


Un ángel cayó del cielo, pero hay que decirlo, no era cualquier ángel. Él venía sin alas, sin brillo sobre su cabeza y sin un traje blanco o algo así. No era como otros ángeles, era hermoso como todos, y con una sonrisa que derretía la mantequilla en el pan, el chocolate para un postre, el hielo más frío que podía existir. 

Esta pequeña y dulce criatura era más de lo que podría haber imaginado, hacía detenerse a cualquier corazón para luego hacerlo latir con la mayor intensidad. Un arcángel sin alas, un bello hombre que resplandecía más que el mismo sol. Tanta era su maravilla que provocaba los más dulces suspiros y el mayor deseo. Deseo de llevarlo hacia las maravillas de las profundidades del universo y quedarse ahí para siempre, correr en las estrellas, recostarse en las nubes y amarse con la intensidad de dos amantes hambrientos el uno del otro. 

Cuánta pasión desborda de ambas almas que se han encontrado, de aquel ser que cayó sobre sus brazos y la convirtió en diosa. Tanta alegría y deseo inunda su pequeño corazón, lleno de un amor que jamás imaginó.


(Midori & Watanabe - Tokio Blues)

Para cierto tipo de personas, el amor surge con un pequeño detalle. Y, si no, no surge
— Tokio Blues, Haruki Murakami

lunes, 16 de noviembre de 2015

Transformación: otro comienzo ha iniciado

Me encanta aquella locura que produce estar a un centímetro de ti, aquel deseo que se esconde tras mi rostro y aquellas cosas que pasan por mi mente cada vez que beso tu boca, tu cuello… tu alma.

Posaría mis ojos sobre tu figura toda una vida y llenaría de caricias tu cuerpo llegando al delirio, a la fascinación, lo más cerca que sea posible del placer. Recibiría los toques de tus dedos sobre mi piel una y otra vez, hasta que la voz se me gaste y el calor me asfixie, recibiría el fuego de tu boca en la mía por más veces que el aire me faltara.


Te tomaría con frenesí, entre el ahogo y el calor, sin importar lo que pase a nuestro alrededor. 

sábado, 22 de agosto de 2015

Autoanálisis: corazón de infante.

Hoy comprendí que si bien al paso de los años mi cuerpo adquirió otra forma, crecí algunos centímetros y todo a mi alrededor cambió, aún existía algo que no quería ni podía cambiar, aquello era mi corazón. Aún tenía el corazón de una niña, aún sufría como una pequeña, aún tenía los mismos temores que en la niñez, porque tristemente mi corazón no ha madurado. Ahí he de comprender y preguntarme lo siguiente: ¿Será que el dolor es tan grande dentro de mí porque cada persona que ha herido algo en mí piensa que está hiriendo a un adulto?, ¿será que aquellas personas no se imaginan que el corazón puede seguir siendo el de un infante? 

domingo, 5 de julio de 2015

Divagues de domingo por la noche.

No supe si escuchar a Silvio o a The Beatles a la hora de escribir estas palabras, finalmente me decidí por el segundo, en parte para no perder la inspiración. Ha sido una tarde calmada, lluviosa y sumamente interesante... Y ahora, es cuando más me pregunto... ¿Qué se siente realmente el cariño correspondido? Lo conversé durante la semana que se va, y me lo seguiré preguntando como una duda que me carcome las entrañas... Algo que para muchos no es gran novedad... No comprenden cuando alguien que jamás ha recibido cariño recíproco, no viven esta duda día a día, no caminan por la calle mirando con curiosidad a las parejas que se aman por no entender siquiera la magnitud de dicho sentimiento. ¿Qué es amar y por qué es tan difícil hacerlo?, ¿qué es el cariño y por qué es tan complicado obtenerlo? Los que han decidido no querer, ¿hicieron bien?, ¿fueron sinceros o no será que aún aman en secreto? Tantas dudas y tan pocas respuestas. 

Escuché que los besos, los abrazos y el afecto directo no son muchas veces la verdadera forma de amar al otro, que muchas veces quedarse en silencio también es una forma de hacerlo. Callarse y observar, cuidar a lo lejos, llorar en silencio por el cariño de aquella persona a la que probablemente no le interesa demasiado cómo te sientes. Pero, ¿qué tan poderoso es aquello? Para algunos que han amado en silencio, es la manera más honesta de amar y ser amado. El que está siendo completamente idolatrado no lo siente y probablemente jamás lo sentirá, pero, muy en el fondo, para todos los ojos posibles a esa persona la estarán amando con toda el alma. De cualquier forma, es cuestión de cada uno cómo ame y deje de hacerlo. Es cuestión de cada uno si llega a ser amado, es asunto de ellos si un día deciden romper las cadenas que les amarran los sueños y decidirse a simplemente querer, sin mayor alegría que el simple hecho de haberlo conseguido. 

domingo, 21 de junio de 2015

Al final todo se rompe...

Ante la decepción, las personas huyen muy lejos de algo que les genere el mismo dolor que sintieron alguna vez, pero ocasionalmente, aparecen míticos personajes capaces de quebrar expectativas y se proponen romper aquella coraza tan fuerte que separaba el alma del mundo real... 
Hasta hace poco todo parecía imposible y tristemente cada oportunidad se iba deshaciendo, poco a poco, violentamente. Cada posibilidad se desvanecía, por ser malas opciones o simplemente improbables. La guardiana de aquel corazón prometió defenderlo y no dejar a nadie ingresar, nadie tenía permiso de acceder... Pero, tal parece que esta valiente mujer está cediendo poco a poco... Quizás el candidato a nuevo inquilino está sabiendo actuar, tan solo quizás. Pero, ¿qué pasará cuando la guardiana finalmente acepte y le abra las puertas a este individuo?, ¿está bien dejarle entrar?, ¿estará bien intentarlo de nuevo? No es novedad, para nadie en realidad, que si tienes miedo a ser lastimado jamás podrás amar a alguien con todo tu corazón. Entonces, ¿será momento de dejar gritar más fuerte al corazón que a la razón? Creo que es tiempo de ceder y permitirle a la guardiana descansar, que rompa las puertas, que baje la guardia, sólo un poquito... De todas formas, ¿qué importa si se rompe un poco más? No estamos hechos de cristal, podemos superar fuertes golpes. Podemos afrontar pasiones violentas, podemos seguir adelante. 


lunes, 13 de abril de 2015

Lejos, muy lejos debes estar.

Luego de intentar seguir tus caminos un montón de veces,
luego de querer seguirte cada vez que pensabas en irte.
He decidido dejarte partir, porque con tu partida te llevas una parte de mí,
esa misma parte que quiero hacer desaparecer para siempre.
Cuando por fin desaparezcas, podré nacer de nuevo.
Y nunca más necesitaré a alguien rondando mientras doy sola mis pasos.
Y nunca más querré a alguien atento a mis movimientos.
Si un día renazco y veo tu sombra, sabré que todo ha terminado. 

martes, 10 de marzo de 2015

Entre que me añores o me olvides.-

Tanto esperé para que regresara, que el día que lo vi llegar, el día que estaba de regreso, mi corazón ya no latía con la misma fuerza que lo hacía cuando él se había marchado. Ahora dolía, pesaba, y era incómodo sentir esa agonía. Cuando me abrazó, sentí un dolor inmenso, y creí que miles de lágrimas saldrían y bajarían por mis mejillas. Pero no. Me quedé quieta, constante. Y sonreí. No entendía porqué, tenía tantas cosas que decir y no dije ni la mitad de lo que hubiese querido.

Y luego... Lo entendí. Pensaba que me habías olvidado (¿Me olvidaste, verdad que no?).
Pensaba que ya no te acordabas de nada (Y entendí que no).
Y cuando quise hablarte, tenías que irte.
Y en mí quedaron de nuevo, todas las palabras que me he tragado hasta asfixiarme.