Una sonrisa nace de algo simple, una sensación de serenidad tal vez. Al cerrar los ojos, puedo sentir un aire puro, perfecto. El frío suelo me transporta a un lugar mejor, donde puedo decir con naturalidad que es esta la vida que me ha tocado y no hay más que decir. Habrán tanto dolores como felicidades, sonrisas y llantos, pero da igual. El querer ser feliz, me hará feliz, porque la única persona que puede regir sobre mí, soy yo, porque únicamente yo sé que quiero, tengo claro lo que puedo lograr. Puedo caer, miles de veces y quizás lo seguiré haciendo, pero más importante que caer, es levantarse con audacia, mirar el cielo, que el sol ilumine tu rostro, nunca bajar la mirada; el suelo puede contener belleza, pero tus ojos necesitan mirar más allá.
Tu conocimiento nunca será igual al de los demás; vale más llenar tu espíritu de orgullo, estar completamente pleno con lo que conoces y claro, abrir tu mente a los conocimientos del futuro, a la intriga, el querer descubrir aún más, este mundo tan curioso, que nos llena de sentimientos explosivos, que impregna su esencia, descubrir la nuestra y explotar de forma sublime dejando salir el nuestro "yo" verdadero. Ese que se aferra a lo que tiene, observa con cautela lo que le gustaría tener y adora su vida, porque sabe que aunque no es perfecta, podría llegar a serlo sólo si da lo mejor de sí para que así sea.

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